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Sunday, August 14, 2022

“Libertad es ver en el espejo lo que siempre he querido ver, aquello que no me dejaron en el colegio”

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Si la definición de revolución es un movimiento que provoca cambios que parecían inauditos, entonces lo que Jean-Paul Gaultier hizo en los años ochenta, cuando empezó a defender la falda como prenda unisex, a vestirla él mismo para demostrar hasta qué punto creía en su manifiesto y a defender el entonces subversivo eslogan de Michel Meignant “Liberté, Égalité, Sexualité”, fue una pequeña revolución. No se sabe nunca cuándo un gesto puede convertirse en un cambio: las faldas siguen sin ser universalmente aceptadas como prenda femenina y masculina, pero el debate sobre la fluidez de género y el derecho a la autodeterminación sexual está más vivo que nunca, aunque como reivindica la actriz Itziar Castro (Barcelona, 45 años) la lucha por la causa LGTBIQ+ debe seguir. “El ser humano es cíclico. Cuando conseguimos algo, nos relajamos porque lo tenemos, bajamos la guardia y entonces vienen a por nosotros”, comienza la intérprete. Los datos le dan la razón: según el Ministerio del Interior, en el primer semestre de 2021 los delitos de odio (que incluyen aquellos contra la libertad sexual) aumentaron un 9,3% respecto al mismo periodo de 2019. “Llegan unos partidos políticos y te hablan de terapias de conversión, lo que me parece una salvajada. A los que mandan les viene el miedo porque quieren seguir mandando y no soportan que seas libre”, continúa Castro.
Libertad e igualdad, dos de las palabras del mencionado eslogan, son los valores universales que persigue el movimiento LGTBIQ+. Con esta efeméride por bandera, propiciamos el encuentro de estas personas que representan las nuevas y muy diversas sensibilidades del movimiento. La artista multidisciplinar Samantha Hudson (Palma de Mallorca, 22 años) considera que sobre todo la igualdad, incluso en sociedades libres como la nuestra, es “un objetivo bastante distante”. El modelo Santa K (Málaga, 26 años), que habla indistintamente de sí misma en masculino y femenino, coincide en el diagnóstico: “Ojalá dentro de una década la situación sea otra, pero hasta entonces lo que debemos hacer es seguir luchando”. Sobre la libertad, la cantante Javiera Mena (Santiago de Chile, 36 años) la define como “un estado de autenticidad, de conectar con una misma, con quien eres realmente”. Lo ve de forma similar Santa K: “Es mirarme en el espejo y ver el reflejo de lo que siempre he querido ver, de aquello que no me dejaron ser cuando estaba en el colegio”.
La moda y la cosmética han jugado un papel fundamental en la lucha del colectivo. Prendas extravagantes, maquillaje colorido, pelucas imposibles… Todas ellas han formado parte de la reivindicación de personajes que se movían en los extremos de la sociedad. “A mucha gente le parece una frivolidad”, apunta Hudson, “pero yo creo que en realidad es algo bastante profundo porque es una manera de reafirmarse y de explorar los horizontes de lo que tienes en tu cabeza”. La cantante Javiera Mena, que de pequeña no quería ponerse vestidos y prefería la ropa masculina, lo considera “un acto político”. Santa K, que de pequeño recuerda “coger las toallas en la playa y hacerse vestidos”, afirma que la moda “le ha abrazado y confortado, le ha aceptado como es como nadie antes”. Por su parte, la youtuber y actriz Penélope Guerrero (Jerez, 25 años) afirma que fue el maquillaje lo que le hizo darse cuenta de quién era en realidad. “Puede sonar estereotipado, pero me abrió la puerta a ser lo que soy ahora. Vengo de una familia de mujeres a las que les encanta el maquillaje. Para mí el llevar tacones, el llevar mis uñas, el llevar mi maquillaje, mi pelo largo es mi cultura”, afirma. Hudson prefiere llamarlo ‘reforma’. “Yo creo que la lucha está en la calle”, comienza, “pero es verdad que este tipo de firmas reivindicaron mucho la figura de las personas transgénero, de la comunidad racializada, de los homosexuales… Y eso fue un puntazo”. Un puntazo y un espejo, unos referentes que les faltaron a ellas, por lo que ahora se muestran como son y quieren hablar de ello, lo que hacen en las entrevistas que vienen a continuación.
Penélope Guerrero. La actriz (Sky Rojo, Mercado central) acerca la transexualidad a un público general desde su canal homónimo de YouTube. El vídeo en el que explica su transición acumula más de un millón de visualizaciones. Lleva vestido The Tenis Suit y collar, ambos de JEAN PAUL GAULTIER. Foto: pablo zamora / estilismo: paula delgado
Penélope Guerrero
Penélope Guerrero saltó a la fama gracias a los vídeos que sube a su canal, en los que ha contado su transición, acercando la transexualidad a un público general: “Sé que he ayudado a muchísimas personas. Creo que he tenido un discurso muy limpio, muy abierto, muy inclusivo”, cuenta. Una ayuda con la que ella no contó, pues Guerrero afirma que no tuvo ningún referente: personajes como La Veneno, que la actriz defiende que “fue muy necesaria y tuvo que defenderse como pudo de una sociedad llena de prejuicios”, daban una visión particular de la transexualidad. “Cuando se lo conté a la pareja de mi madre, me dijo: ‘Ten cuidado porque es un mundo muy oscuro, donde hay mucha prostitución, se mueve mucha droga’. Solo con esa frase me di cuenta de la imagen que se tenía de las mujeres trans, y eso me animó a abrirme mi perfil de YouTube, dispuesta a cambiar esa percepción”. Tampoco considera un referente a Bibiana Fernández, pues “nunca ha hablado de su transexualidad”.
Guerrero afirma que de haber tenido un modelo al que mirarse habría empezado antes su transición. “Primero salí del armario como un chico gay, pero con 17 años empecé a trastear con el maquillaje y me di cuenta de que había algo más detrás”, comienza. “Pensé que me gustaba el drag, pero tiempo después supe que no me valía con subirme a unos tacones, ponerme una peluca, subirme media hora al escenario y después quitármelo todo. Quería vivir así al 100%”. Le costó abrirse a su familia, porque por un lado temía ser rechazada, aunque por otro estaba segura de que su madre le apoyaría completamente. “Se lo conté a mi psicóloga y me preguntó por qué no se lo decía a mi madre si tan segura estaba de que me apoyaría. Así que un día salté a la piscina, y su reacción fue tan increíble. Me dijo: ‘Vale, ¿y qué hay que hacer ahora?”.
Sé que he ayudado a muchísimas personas. Creo que he tenido un discurso muy limpio, muy abierto, muy inclusivo.
Ella decidió contar toda su historia por YouTube cuando se dio cuenta de que sus referentes, a los que seguía en esa plataforma, eran de fuera. “Me di cuenta de que no había referentes en España y me dije: ‘Esto tiene que cambiar’. Yo he sufrido mucho con esto y no quiero que haya otras personas que tengan que hacer una investigación muy tediosa para saber qué les ocurre”, relata. Esta labor, que hace de manera altruista, le ha aportado grandes alegrías. “Me he llevado a mucha gente, sobre todo padres y madres de personas trans que se me acercan para agradecerme toda la información que les ha dado, o que haya sacado a mi madre en mis vídeos, con la que se sienten identificados”.
Ha dado también el salto a la pantalla, un sueño que siempre ha tenido, pues cuenta que hacía teatro en el colegio, de los 3 a los 15 años. “Lo que pasa es que hice Letras y en mi instituto no había Artes, así que acabé tirando por el periodismo”. Después de varios procesos de selección, recaló en Sky Rojo (Netflix). Ahora se encuentra en plena grabación de la serie Nacho, una industria XXXL (Starzplay), sobre la vida del actor porno Nacho Vidal. Y ha viajado a Roma con Jordi Évole para grabar un programa para Disney+. Parece que a Penélope Guerrero le queda metraje para largo.
Samantha Hudson. Actualmente la artista multidisciplinar se encuentra de gira con su disco Liquidación total y en los próximos meses estrenará en Atresplayer Crímenes online. En la imagen, luce un top corto de JEAN PAUL GAULTIER y pendiente propio. Foto: pablo zamora / estilismo: paula delgado
Samantha Hudson
Samantha Hudson despuntó en 2015 con su canción Maricón, pero el éxito arrollador le llegó con su participación en 2021 en MasterChef Celebrity. “Yo creo que fue un acto terrorista, vandálico y una performance tremendamente surrealista. De repente esta guarra emergiendo de las alcantarillas y haciendo su incursión, irrumpiendo en prime time en Televisión Española… terrorismo”, ríe.
Desde adolescente, Hudson ha apostado por una estética atrevida, al igual que las letras irreverentes que caracterizan sus canciones. La primera, Maricón, un trabajo que hizo para un curso, causó revuelo con la Iglesia, que llegó a señalar a la profesora de la artista por calificar el proyecto con un sobresaliente. Ahí se dio su primer gran enfrentamiento mediático, y quedó patente el rechazo de una parte de la sociedad a su estilo. Hudson no acepta discursos sobre no encajar en la sociedad, y le da la vuelta a los discursos. “Yo me di cuenta de que era la sociedad la que no encajaba conmigo. Yo encajaba perfectamente. Eran ellos los que no se querían ajustar a mi modus operandi. Y me parece que la culpa recae sobre la norma y la mal llamada otredad. Nos dedicamos a ser nosotras mismas y a ejercer nuestro libre albedrío. Pero la responsabilidad yo creo que es de la otra parte”.
Para ella, el problema es que la gente se mete en lo que no entiende. Con su familia, tuvo suerte. “Al principio les costó, pero es por una mochila que les habían dado y con la que cargaban. He tenido la suerte de crecer en un entorno favorable en el que, aunque no lo entendieran, tampoco se metían”. Ahora, se sienten muy orgullosos de Hudson. “Es que la familia siempre tiene esa cosa de dignificar el trabajo, que para mí el trabajo es lo menos digno que hay. Pero claro, que a tu hija le vaya bien y haga conciertos y salga en programas, dé entrevistas y se haga fotos, pues eso es un orgullo de familia que yo creo que nunca va a pasar de moda y que siempre va a ser así porque al final te hace ilusión”, confiesa.
Yo me di cuenta de que era la sociedad la que no encajaba conmigo.
Su música, que es su oficio principal, lleva tiempo reportándole alegrías. Dice inspirarse en el día a día. “Cada uno habla de lo que le toca vivir y de lo que le envuelve. Y yo cuento mis experiencias. Mi relación con la Iglesia, mi dinámica es con el status quo y la norma que impera a mi alrededor”. Es consciente de que le ponen muchas etiquetas, como activista, transgresora o reivindicativa, pero defiende una en especial: petarda. “Me gusta, pero tampoco la entiendo mucho porque ya me dirás por qué es más petarda Samantha Hudson que Alejandro Sanz, que solo habla de estar enamorado, de dejar de estar enamorado, de volver a enamorarse, de resquemor, de perdón y de relaciones”.
Ahora mismo se encuentra de gira con su último álbum, Liquidación total, un entorno, el de los conciertos, en el que se siente feliz. “Creo que es mi hábitat natural. Mi público no puede ser mejor. Y me reconforta porque entiende mi humor, mi propuesta, mi música. Y al final yo creo que para un artista es lo mejor que puede haber, no ser una incomprendida”, destaca. Sigue, además, con su podcast ¿Sigues ahí? (Netflix) junto a Jordi Cruz. Y en los próximos meses estrenará Crímenes online (Atresplayer), una serie documental sobre los delitos en internet más rocambolescos.
Pese a ser un ejemplo de triunfo siendo ella misma, preguntada por si recomendaría a todas ser ellas mismas aunque su entorno no lo aliente, se muestra cauta. “Dar un consejo global me parece peligroso. Yo lo que recomendaría es que cada una escuche su ritmo y no tenga miedo a romper con lo conocido. Solo una sabe cuándo es el momento”.
Itziar Castro. Nominada a mejor actriz revelación en los Goya por Pieles. Célebre por su trabajo en Vis a Vis, acaba de finalizar la grabación de la segunda temporada de Por H o por B y ahora gira por los teatros con su espectáculo Con el corazón por delante. Lleva bomber de CARISAL, pendiente Can de JEAN PAUL GAULTIER y camiseta de PRIMARK. Foto: pablo zamora / estilismo: paula delgado
Itziar Castro
Itziar Castro conoció el estrellato mostrándose al mundo como es en Pieles, de Eduardo Casanova, por la que fue nominada al Goya a mejor actriz revelación. Llegó al proyecto por casualidad. “Yo soy una chica muy fácil”, arranca la historia. “Casi siempre digo que sí a lo que me proponen, soy una workaholic [adicta al trabajo]. Un día me llegó un cortometraje con un guion muy denigrante, muy duro, hecho a propósito para incomodar y estuve a punto de negarme, pero los actores que participaban eran amigos y me animaron. Ahí conocí a Edu, y surgió la película. Imagina si me hubiese negado a hacer ese corto”.
Como Samantha Hudson, le da la vuelta al discurso y ataca: “¿Por qué no encajo? ¿Quién dice que no encaje? ¿Quién es el otro para decirme que yo no encajo? Creo que eso es absurdo. Y sobre todo es un tema de manipulación de algunos que nos han querido hacer creer eso”. A la gente le pide empatía, que considera la gran carente de la actualidad. “Si eres empático, da igual que la persona que tienes delante piense diferente o incluso que vote a otro partido”. Y lo ejemplifica: “Es tan sencillo como reconocer que yo no puedo saber lo que ha vivido una persona racializada. Yo he sufrido insultos y bullying, pero no sé lo que es que me persigan por una tienda porque piensen que vaya a robar, pero sí puedo ponerme en su lugar, interesarme por su experiencia y entender lo que esa persona ha sufrido. Y lo mismo con las personas trans que con las personas que están huyendo de sus países”.
Por su parte, recalca la suerte que tiene de haber nacido en una familia que la enseñó a ser libre. “Mi madre vivió una época de muy poca libertad, con unos cánones muy estructurados y ella siempre ha querido para mí lo que no pudo tener entonces”. De hecho, asegura no haber tenido que salir del armario, y haber presentado a sus parejas con naturalidad en casa. También reclama las etiquetas como la suya, de lesbiana. “Algunos me dicen que soy muy antigua por definirme, pero es gracias a la visibilidad de tantas personas que se ponían etiqueta que ahora ellos pueden decir que no quieren ajustarse a ninguna”. Destaca a personajes que han hecho avanzar al colectivo en España, como Pedro Zerolo o Carla Antonelli, entre otros, “gente que lleva años luchando, rompiéndose la cara por conseguir esos derechos y que por suerte se metieron en política y eso ha hecho que se hayan podido promulgar leyes”.
El ser humano es cíclico. Cuando conseguimos algo, nos relajamos porque lo tenemos, bajamos la guardia y entonces vienen a por nosotros.
Al hablar sobre la moda, reconoce su papel en la visibilización de la diversidad, aunque da un tirón de orejas a la industria: “Aún hay mucho miedo a lo no normativo. ¿Para cuándo una portada con una española de tamaño no normativo?”.
En su profesión, destaca la proliferación de personajes diversos en películas y series, en especial en aquellas enfocadas al gran público. “Me gusta mucho que salgan personajes homosexuales en Anatomía de Gray, que la gente vea que podemos ser cirujanos o lo que queramos, y que tenemos sus mismos problemas. Al final, una obra de temática LGTBIQ está muy bien, pero no llega a todo el público”. Ha grabado la segunda temporada de Por H o por B (HBO Max) y gira por los teatros con su espectáculo Con el corazón por delante, basado en su libro homónimo “autobiográfico emocional” de poesías. Una obra que describe como “un viaje emocional”.
Javiera Mena. Referente LGTBIQ+ en Latinoamérica, la cantante chilena afincada en España acaba de anunciar disco, inspirado en Madrid, para después del verano. Lleva camiseta The Brooch y pendiente Can, ambos de JEAN PAUL GAULTIER. Foto: pablo zamora / estilismo: paula delgado
Javiera Mena
Javiera Mena, que ha triunfado gracias a su música, se convirtió en un referente cuando habló públicamente y con naturalidad de su homosexualidad. “Hubo un momento que me dio miedo, que pensé que se estaba hablando más de mi lesbianismo que de mi música. Pero al final va de la mano con mi música, las dos cosas forman parte de mí, de mi ser”, defiende ahora. La reacción del público le sorprendió porque en su familia siempre lo ha vivido con naturalidad. “Yo creo que tiene que ver que yo haya sido tan abierta a la prensa, tiene que ver con que mi familia también me haya aceptado. Hay muchos gays en mi familia y a nadie le importa la condición sexual de nadie”.
Aun así, reconoce que le faltaron referentes, pues todos los homosexuales de su familia son hombres. “Siempre he dicho que me he sentido más un gay hombre. Podría decir Ellen DeGeneres, pero es que en realidad no me representaba, es al final una gringa que no tiene nada que ver conmigo”. Musicalmente, en cambio, sí que señala muchos artistas que siempre ha admirado: George Michael, Boy George, Freddy Mercury… “Si te das cuenta, todos los que te digo, hombres gays”, dice entre risas. “Me gustan todas las canciones que te ponen a bailar y además contienen un mensaje”.
En Chile no me atrevería a besarme con una chica por la calle, me daría miedo, y eso en Madrid no lo siento.
La cantante vive entre España y Chile, aunque se ha afincado ya en Madrid. De la ciudad le enamoró la libertad que se respira. “Por más que en mi familia me sintiese protegida, en Chile no me atrevería a besarme con una chica por la calle. Me daría miedo, y eso en Madrid no lo siento. La seguridad que sentí la primera vez que vine creo que fue lo que me animó a mudarme. Creo que, de todos los sitios donde he estado, España es el país más gayfriendly”. Una encuesta publicada por la firma británica YouGov el verano pasado y elaborada en ocho países concluía que España es líder en el apoyo a familiares o amigos LGTBI cuando estos deciden salir del armario.
La ciudad de Madrid, de hecho, inspira el próximo disco de Mena, Nocturna, que publicará después del verano y del que ya sacó una canción, Isla de Lesbos, sobre “la hermandad de las mujeres”. La cantante presentó este sencillo en el concierto del viernes en el Village Pride! BCN, en la capital catalana. Con su próximo lanzamiento, como a ella le gusta, quiere poner a todos a bailar mientras manda mensajes de empoderamiento y liberación.
Santa K. Debutó sobre la pasarela con Rick Owens y ha desfilado para firmas como Ami o Koché. Produce música y ultima su primer disco, pero el camino no fue fácil: “Si yo hubiese sido lo que las monjas deseaban para mí, no estaría viviendo las cosas tan maravillosas que vivo ahora”, explica. Viste pantalón The Madone, también de la firma francesa, y joyas propias. Foto: pablo zamora / estilismo: paula delgado
Santa K
Santa K consiguió subirse a una pasarela por primera vez gracias a su aspecto. “Me colé en una fiesta del diseñador Rick Owens en París, me acerqué a él y le dije que quería desfilar, mientras venía el personal de seguridad a echarme. Owens les pidió que me dejasen y me espetó: ‘Vas a desfilar para mí”. Todo después de que las agencias en España y en la capital francesa le negasen una oportunidad. “Ahora no las quiero yo a ellas”, se mofa la maniquí.
Sin embargo, no siempre ha sido todo tan fácil. Santa K hace de tripas corazón y se sincera sobre cómo fue ser ella misma en su familia. “Ha habido gente que me ha aceptado tras un proceso, y otra que se ha marchado. Nadie debería tener que plantearse si merece respeto o aceptación”, reclama. “No le das permiso al Sol para salir todas las mañanas, sale porque ese es su destino. Sueño con que algún día todes podamos ser como el Sol”. El colegio tampoco le puso las cosas fáciles. “Nunca tuve un amigo porque era un chico femenino, porque me gustaban las Barbies y porque no entraba en esos patrones de género establecidos que creo que hay que romper para que los niños crezcan en libertad. Y no te hablo ya de libertad sexual, que también, sino de libertad emocional, la libertad de elegir los colores que quieras”. Todos estos problemas le llevaron incluso a plantearse el suicido, pues era “muy, muy, muy infeliz”.
“Yo no tengo ningún problema, el problema lo tiene la sociedad”, abunda el modelo. Un entorno que le hizo cuestionarse quién era, lo que quería. Unas dudas que, reconoce, todavía le asaltan. “A día de hoy, me visto como quiero. Pero luego me miro al espejo y pienso: ‘Vale, ahora me pongo los cojones en la garganta y salgo a la calle’. Y ahí creo que estoy abriendo camino para quienes vienen detrás”.
Nadie debería tener que plantearse si merece respeto o aceptación.
Además de desfilar, Santa K produce música, y ultima su primer disco tecno. “Llevo tres años trabajando, está ya casi acabado. Estoy súper contento. Creo que la música, al igual que la moda, son las dos definiciones de Santa como ser. El tecno y la cultura queer me han ayudado mucho a curar ansiedades y a liberarme de ese prejuicio con el que he nacido”. Un prejuicio del que espera que se liberen las nuevas generaciones. “Falta un pelín más de esfuerzo por parte de los que todavía les falta un poco de evolución. Pero ya estamos aquí, es innegable”.
Fragancias Le Male y Classique Pride Edition de JEAN PAUL GAULTIER. Foto: plató s moda
Maquillaje: Yurema Villa (Ana Prado). Peluquería: Matthew Tuozzoli (Kasteel Artist Management) para Oribe Hair Care. Asistentes de foto: Orlando Gutiérrez y Edwin Orozco. Asistente de maquillaje y peluquería: Ariadna Martín (Ana Prado).

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– Article Written By @Javier Caballero from https://smoda.elpais.com/belleza/bienestar/orgullo-de-abrazar-la-propia-identidad-libertad-es-ver-en-el-espejo-lo-que-siempre-he-querido-ver/

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