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Thursday, October 6, 2022

un hombre que supo reinventarse luego de sus tragedias y va tras los pasos de Dustin Hoffman

Algo particular ocurre con el público que sigue y llena las salas en cada función de las obras que protagoniza Nicolás Vázquez. “Hay gente de todas las edades y algo que me emociona es que, para muchos, es su primera vez en el teatro”, dice el actor.

En el último tramo del año, Nico Vázquez se prepara para despedir Una semana nada más, en donde comparte elenco con Gimena Accardi y Benjamín Rojas y con la que viene haciendo gira desde hace meses, con ocho únicas funciones en el Opera Orbis, a partir del jueves 15 de septiembre. 

En modo reflexivo ante el cierre de una etapa y el comienzo de otra, a los 45 años y con el desafío de interpretar el protagónico de Tootsie (que en cine hizo magistralmente Dustin Hoffman), el año próximo, Nico se remonta a sus comienzos y recuerda a sus abuelos, personas clave para definir su vocación como actor.

Nico Vázquez se hizo popular en la tele, pero el teatro le dio el espaldarazo final. Foto Lucía Merle

Nico Vázquez se hizo popular en la tele, pero el teatro le dio el espaldarazo final. Foto Lucía Merle

Imitaciones en la casa de los abuelos

-Ahora, con 45 años, con una carrera exitosa como actor y productor, ¿qué recordás de tus inicios?

-Mis primeros escenarios eran en la casa de mis abuelos. De chico, en el comedor, con dos sillones de cuero negro donde veíamos comedias en la tele mientras comíamos milanesas con fideos. Y cuando terminaban los programas, yo hacía una imitación. En Navidad, también armaba espectáculos, producía todo, ponía a actuar a mis primos y mis abuelos fueron mi primer público. 

-¿Tuviste en ellos a tus primeros fans?

– Si, los recuerdo a todos con mucho cariño, a María, Anselmo y Azucena. Pero en lo artístico, Anselmo y Azucena estaban muy atentos a lo que yo hacía, muy observadores. Veraneaba con ellos en Mar del Plata y allá era lo mismo. Bajaba una escalerita y actuaba para ellos, con imitaciones de lo que había visto en La Rambla.

-Qué bueno que tuviste ese apoyo e incentivo desde muy chico para desarrollar tu vocación, ¿no?

-Para mí fue muy importante. En cada momento que necesité el acompañamiento familiar, estuvieron ahí. Tengo amigos que no tuvieron esa misma suerte. Y con mis padres pasó lo mismo. Cuando me decidí a actuar y estudiaba teatro en la Casa de la Cultura de Olivos, mis viejos me dijeron: ‘Ok, si te querés dedicar a esto, estudiá, salí a tocar puertas’. Y yo decía: ‘Ah bueno, me bancan que lo haga‘.

Nico Vázquez recuerda todos los días a las víctimas del derrumbe en Miami del que él y su pareja se salvaron milagrosamente. Foto Lucía Merle

Nico Vázquez recuerda todos los días a las víctimas del derrumbe en Miami del que él y su pareja se salvaron milagrosamente. Foto Lucía Merle

-¿Nunca hubo presión para dedicarte a otra cosa?

-Yo hice el CBC para estudiar Terapia Ocupacional, porque me gustaba y me sigue gustando lo que tiene que ver con la ayuda y el acompañamiento, pero lo tuve que dejar porque me daba cuenta que no era mi pasión y estaba desperdiciando la energía.

-La confianza en la vocación funcionó.

-Totalmente. Además, hoy está más naturalizado estudiar teatro o baile o canto. Pero cuando yo empecé, no era así, y no había tantos lugares donde formarte.

– ¿Había muchos más prejuicios con el ambiente?

-Si, te decían: ‘Ah sos actor y ¿de qué vas a trabajar?‘ Pero yo tenía muy en claro que quería ser actor. Soñaba con vivir de esto, pero nunca imaginé todo lo que iba a pasar después, que fue una yapa.

Funciones a la gorra

-Bueno, ya hace más de veinte años que venís trabajando…

-Veintisiete. Y hay mucho laburo en el pasado y todo es consecuencia también. Es cierto que yo le pongo corazón y trabajo, pero podés hacer lo mismo y que no suceda y eso es doloroso. Tiene que haber un montón de factores para que esto suceda. Es prepararse, tener responsabilidad. Yo arranqué haciendo teatro a la gorra.

-Habrás tenido funciones con pocos espectadores.

-Una vez, en una sala under, yo tenía 20 años y hacía mi unipersonal. Estaba pagando mi derecho de mi piso ahí. Un día me dicen: ‘Hay tres personas para tu obra, ¿la vas a hacer igual? Yo pregunté: ‘¿Pagaron la entrada?: la hago igual’. Dejé la vida. Y fue inolvidable. Por respeto al público, al escenario, tengo la misma forma de trabajar entonces que ahora, con el teatro lleno.

-Empezaste con el teatro, pero la televisión fue la que te dio una gran popularidad.

-Sí, yo vengo de abajo con el teatro. pero tuve la suerte de formar parte de una época dorada de las ficciones de tele como Son amores, Casi Angeles, y tantas… Eso me dio exposición, pero también un gran entrenamiento, hacíamos 35 escenas por día. Todo eso me dio mucho oficio.

En los zapatos de Dustin Hoffman

-La gran apuesta para el año que viene es “Tootsie”, ¿cómo surgió el proyecto?

-Estoy muy feliz con la propuesta, actuar con un personaje así, volver a mis inicios con la transformación, pero a la vez hacerlo en un momento de mucha madurez. Y además, para dar un mensaje tan importante como el que tiene la obra.

Nicolás Vázquez, caracterizado como Tootsie para su nueva producción.

Nicolás Vázquez, caracterizado como Tootsie para su nueva producción.

-Es un personaje muy arriesgado, ¿cómo te preparás?

-Me tiene muy entusiasmado y te diría que hace mucho que no me preparo como lo estoy haciendo para este personaje.Es una responsabilidad grande.

-¿Te gusta el desafío? Interpretarlo puede ser caminar por la cornisa.

-Sí, pero es muy hermoso porque tiene mucho de comedia de la que me gusta hacer a mí. Lo tiene la original de Broadway y se mantiene en la versión de González del Pino y Masllorens, tipo sitcom, por la velocidad, además de romanticismo y lo que cuenta detrás. Me encontré estudiando, observando, buscando la voz, con un fonoaudiólogo, todo como hacía mucho que no me pasaba. 

-¿Qué te pasó la primera vez que te viste vestido y maquillado como el personaje?

-La maquilladora, Verónica Fioravanti, hizo un trabajo increíble y cuando me vi al espejo fue muy fuerte. Me emocioné, mucho porque fue una transformación que venía armando paso a paso. Cuando hicimos las fotos de prensa estaba gran parte del equipo y se sintió una energía tremenda. Fue algo mágico, pero también tiene que ver con todo el trabajo previo. 

-El personaje está muy asociado a Dustin Hoffmann que lo interpretó en la película de 1982 y, por otra parte, tiene un mensaje de reivindicación femenina, de mucha vigencia.

-Ya es un personaje icónico y me encanta eso. La historia habla de lo que viven, todavía, las mujeres en relación al patriarcado. Y se adelantó a su época. En realidad es algo que sigue sucediendo y en relación a otras obras con transformaciones físicas, esta sigue estando vigente en cuanto al humor y lo que propone sobre el empoderamiento femenino.

-¿Te importa llegar con ese mensaje a tu público que, en general, es bastante joven?

Pasa mucho en mis espectáculos que viene público que pisa por primera vez un teatro, que nunca antes había visto una obra. Con todo lo que eso implica. Eso es algo muy fuerte.

Aprendizaje para el ego

En el proyecto, además, Vázquez está involucrado como productor junto a Gustavo Yankelevich. “Admiro lo que es como profesional, la pasión que le pone a todo lo que hace”, dice. “Yo estaba detrás de este título y sabía que Gustavo también. El había pensado en mí para interpretarlo, así que finalmente nos unimos para producir juntos y armamos equipo”.

Y agrega: “Esto es un aprendizaje para el ego. Ojalá más productoras se unan, porque cada vez es más difícil producir teatro, a gran escala sobre todo, pero vale la pena. Y lo que me parece importante destacar es que nunca hay que subestimar al público. El que va al teatro, tiene que vivir una experiencia desde que llega hasta que se va. Y nosotros trabajamos para eso”.

Gimena Accardi,  Nicolás Vázquez y Benjamín Rojas, protagonistas del fenómeno teatral de "Una semana nada más".

Gimena Accardi, Nicolás Vázquez y Benjamín Rojas, protagonistas del fenómeno teatral de “Una semana nada más”.

Convencido de su nuevo rol, asegura: “Después de la pandemia, la gente consume mucho más teatro que antes y eso hizo que subiera la vara para todos los productores”.

-¿Sentís que ahora podés aportarle algo a este personaje por la etapa de madurez que estás transitando?

-Sin dudas, es inevitable. Me llega en un buen momento. Además, es comedia, con mucho amor y con mensaje, es espectacular.

Antes de “Tootsie”, en unos días llega el cierre de “Una semana nada más” que sumó más de 400 mil espectadores. ¿Qué te queda como experiencia?

– De todo. Fue mi primera experiencia como productor y me da mucho orgullo. La estrenamos en 2018 y se bancó toda la pandemia y cuando volvimos, de nuevo se llenó el teatro y se sumó Gimena (Accardi). En el medio nos pasaron cosas fuertes, que son públicas, y nos volvimos a subir al escenario. Por eso creo que es una obra que me va a marcar.

-¿Te referís al derrumbe del edificio en Miami? (N.de la R: Vázquez y Accardi pudieron escapar minutos antes del colapso de la Torre Champlain, en 2021, en el que murieron 98 personas). 

-Si y después de ese trauma, el teatro me demostró una vez más que es un bálsamo, que sana y no es una frase hecha: es bueno para quienes lo hacemos y para quienes ven una obra. Hacer Una semana... fue una experiencia de vida que me ayudó a transitar mejor todo eso. Después de mi casa, el teatro es en donde mejor me siento. Llego tres horas antes de la función y soy el último en irme y lo disfruto.

-¿Te sigue sorprendiendo que la gente llene las salas en tus obras?

-La verdad que sí y sobre todo, me emociona. Soy un agradecido. Yo lo disfruto. Sé que existe el actor fóbico, pero yo lo necesito, me encanta charlar con la gente, me hace bien el contacto, estar cerca. Por eso, al final de cada función, yo hablo con el público. Hay compañeros que se reían de mí por eso, es algo que no se hace en el teatro comercial, pero no me importa porque ese soy yo.

-La gente va a buscar eso también a tus obras.

-Si, hay mucha interacción, diálogo, siempre alguna sorpresa, todo es participativo.

-En un momento como el actual en donde las redes acaparan toda la atención, tal vez lo que disfruta y valora el público es esa cercanía.

-Yo siempre fui así, desde antes de ser actor, muy sociable, hablando hasta con las paredes, preguntando todo. Todo tiene que ver con pensar en el otro, eso me da satisfacción y felicidad.

-Eso se llama empatía y uno la puede cultivar.

-Si querés tener al otro, trabajá para eso. Está bueno tener en cuenta al otro, a los demás, en cualquier aspecto de la vida. Desde un escenario, uno está comunicando y yo me siento un productor de risa.

-En un momento difícil no es poco eso. ¿Sentís que es una misión extra, por fuera de lo artístico?

-Con esta obra recibo decenas de mensajes por las redes, personas que la están pasando mal, que tienen un estado depresivo o perdieron a alguien y me dicen que les hizo bien la función. Trato de contestarle a todos, me involucro mucho. Todo el público es importante, pero el que viene golpeado y sale un poquito más entero, me da una enorme satisfacción.

-En general sos muy transparente con lo que contás de tu vida y de las cosas que te pasan, ¿tiene que ver con eso también?

-Siempre me salió así, soy muy abierto a expresarme. Pero el riesgo es que te cargás mucho. Tal vez ahora que estoy más grande, me estoy guardando un poco más, con ayuda de terapia y otras cosas alternativas como la meditación.

-¿Practicás meditación habitualmente?

-Si, le tengo mucho respeto a eso. Llego a un lugar y me saco las zapatillas, pido a las energías que me protejan. No porque haya malas energías, sino porque todos vamos cargados con algo. Por eso también hago teatro para que cualquiera pueda ir a ver una obra y cuando salga se sienta mejor. Yo quiero lograr eso.

-¿Eso es lo que más te interesa?

– Me importa más eso que el prestigio, por ejemplo. Todo lo demás es bienvenido, que me reconozcan como actor, las buenas críticas, pero lo que más quiero como premio es poder ayudar a alguien haciéndolo olvidar su dolor al menos durante un rato. 

Nico Vázquez se considera un cultor de la empatía y un productor de risa. Foto Lucía Merle

Nico Vázquez se considera un cultor de la empatía y un productor de risa. Foto Lucía Merle

-En ese ida y vuelta ¿sentiste el cariño por parte del público en los momentos más dolorosos de tu vida?

– Totalmente. Es hermoso el cariño que recibí en momentos difíciles en los que el público me ha mimado y abrazado. Es algo que me desborda de emoción. Ese intercambio entre los seres humanos es lo más lindo y lo que nos sostiene.

-De las situaciones trágicas ¿siempre pudiste sacar algún aprendizaje?

-De todas. Y es inevitable. Hay golpes más duros que otros. Hay cosas que puedo compartir con cualquiera, como la muerte de un ser querido, a todos no ha tocado y nos va a tocar. En el momento que sucedió con Santi, mi hermano, no fue fácil de entender, por su edad. Pero finalmente encontrás una explicación, que estuvo acá el tiempo que tenía que estar y solo dejó cosas hermosas.

-¿Lograste aceptarlo de esa manera?

-Se lo extraña todos los días, pero hay algo de aceptación cuando encontrás una explicación médica, como una enfermedad genética y lo entendés. A mi me tocó vivirlo en un momento en que estaba bien parado, rodeado de afectos pero otros lo sufren y no tienen de dónde agarrarse. Pero por ejemplo, lo que nos pasó en Miami no lo podés compartir con mucha gente.

-¿Todavía está reciente la herida, el shock?

-Ahí lo tenés que trabajar desde la intimidad, no sólo por respeto por la gente que no tuvo la suerte que tuvimos nosotros, sino porque es muy difícil. No sé si sirve contar todo lo que tuve que hacer para poder salir de eso. Al menos, hoy lo siento así.

-Es que apenas pasó un año de todo.

-Me cuesta más decodificarlo, entenderlo. Agradezco a Dios, a la Virgen y a los ángeles que nos salvaron, pero sigue siendo muy fuerte. ¿Y sabés por qué? Porque todo sigue igual después de eso. Dan vuelta la página y ya está. Yo pienso todos los días de mi vida en esas familias que perdieron a sus seres queridos. No les importó nada, es triste eso. 

-Volvemos a lo que hablábamos antes sobre la empatía.

-Es que no debería pasar algo así, que no te importe el otro, que te olvides de todo. Yo estoy esperando que me llame un psicólogo especialista en catástrofes, como me prometieron. Menos mal que tengo al mío.

-El tiempo dirá qué aprendiste de algo tan triste.

-Me hubiera gustado no tener que pasar por eso, no necesitaba eso para estar conectado con el día a día, con mi familia. Pero es algo que toca, así como me toca la buena, también me toca esta. ¿Por qué no habría de pasarme como a otros? Pero eso fue un error humano que no debería hacer sucedido nunca.

-Por suerte podés contarlo y seguir para adelante.

-Claro, seguir conectado con el amor de los que me rodean. Por eso yo elijo mucho con quién trabajar, por ejemplo, cuando armo un equipo, lo que busco es que sean buenas personas. Por más talentoso que sea alguien, si es mala persona, no tiene lugar en mi equipo. Formar grupos humanos de buena gente me hace feliz.

WD

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Reference from clarin www.clarin.com

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