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Saturday, September 24, 2022

Silvia Kutika estrenó título de abuela, festeja treinta años de amor con Luis Luque y filmó con Robert De Niro

Silvia Kutika se ríe, todo el tiempo se ríe. No puede ni quiere disimular la felicidad de un presente perfecto: el 10 de agosto nació Faustino, su primer nieto; está celebrando 30 años de amor con Luis Luque; en mayo filmó con Robert De Niro; y ahora volvió a la calle Corrientes con El cuarto de Verónica, la obra de Ira Levin, autor El bebé de Rosemary, los miércoles a las 21 en el Metropolitan Sura.

La Kutika, como ella misma se llama, suele decir en broma que no es sólo una cara bonita. Es que desde que fue elegida Primera Princesa del Certamen Miss Siete Días 1977 y reina del concurso Miss Belleza Panamericana en Colombia ha recorrido un largo camino.

Desde su debut en televisión en Calabromas (1980) a los 21, no paró. Heroína de telenovelas, compuso personajes que aún la persiguen por la calle. A saber: gracias a De carne somos le siguen gritando “La mamita”; por 90 60 90 modelos le dicen “Ay! Cuca Dalton”, y de su Viviana Viel de El hombre que amo todavía escucha: “¡Ahhh, cómo hiciste renegar a ese profesor!”.

Silvia Kutika cuenta que ya disfrutó del éxito y la fama, y que ahora tiene otras prioridades. Foto Lucía Merle

Silvia Kutika cuenta que ya disfrutó del éxito y la fama, y que ahora tiene otras prioridades. Foto Lucía Merle

El amor en todas sus formas

-¿Podemos decir que tu cara define este momento de tu vida?

-¡Sí! Un momento explosivo en el que siento que el corazón reboza de felicidad y emociones. ¡Soy abuela! Y Santi (Santiago Sánchez Kutika, su único hijo, fruto de su primer matrimonio, guionista, editor y miembro fundador de la cooperativa editorial Hotel de las Ideas) está muy bien con Vicky, mi nuera; son una pareja amorosa y consolidada. Y cuando veo cómo miran a Faustino, taaaanto amor me mata.

-¿Te hace acordar a vos mamá, cuando nació tu hijo?

-Y sí… porque también me pasó eso que me explotaba el corazón cuando lo veía; Santi era mi mundo, era todo para mí. Y viendo a mi nieto recuerdo ese estado de plenitud total. Me encanta esta etapa de mi vida.

Ya disfruté del éxito y la fama de las novelas, de eso que vos decís por ahí de la belleza y de gustar. Estoy muy feliz con mi pareja, con Pipo (así le dice a Luis) estamos hace treinta años juntos y siento que estoy espléndida ahora. Y cuando uno se siente así también irradia hacia el exterior.

Silvia Kutika dice que nunca pensó en ponerse bótox o en cirugías estéticas. Foto Lucía Merle

Silvia Kutika dice que nunca pensó en ponerse bótox o en cirugías estéticas. Foto Lucía Merle

-¿Nunca te tentaron con las cirugías estéticas o te sugirieron: Silvia si querés protagonizar tendrías que ponerte bótox por ejemplo?

-¿Sabés que no me pasó? Creo que fui madurando como actriz, entonces están apareciendo personajes que no van ligados tanto a lo externo y que tienen mucho desafío. Estoy trabajando otros matices, como yendo más a fondo y eso me tiene alucinada.

Una obra de terror

-¿Por eso aceptaste protagonizar “El cuarto de Verónica”?

-Sí, me pasó eso. En diciembre de 2020, me mandó un mensajito la directora, Virginia Magnago, y me dijo: “Tengo un libro espectacular, fijate el personaje, leelo y decime”. Y el día que lo recibí lo terminé de leer porque no podía parar, me partió la cabeza el personaje, el libro. y le dije “yo lo hago, como sea”.

-Es una obra de terror, que te mantiene en vilo hasta el final. Nada que ver con el perfil que suelen tener tus personajes, ¿cómo trabajaste esta composición que demanda además un gran despliegue corporal?

-Todo sucede a partir de una gran historia, una gran dirección y un gran compromiso actoral con mis compañeros Fabio Aste, Adrián Lázare y Fernanda Provenzano. Los cuatro sabemos qué nota va tocar cada uno, porque en esta obra son fundamentales los silencios y las miradas; desde que empieza hasta que termina, porque al principio se cuenta una cosa, en la mitad cambia todo y los últimos cinco minutos son pa-pa-pa-pa.

-Con “El cuarto de Verónica” además estás haciendo giras por el país. ¿Cómo hacen con Luis con tanto ir y venir fuera de casa?

-(se ríe) Y, nos extrañamos mucho. Por suerte nos decimos eso: “Che, te extraño”. Es esa sensación de estar haciendo lo que te encanta y con gente súper agradable, pero por otro lado siento: “Uy, tengo ganas de que Pipo esté acá, de estar en casa”. Y a él le pasa lo mismo, me dice: “Che gordita, ¿cuándo venís?, ¿cuándo estás en casa?”.

-Subiste una foto a tu instagram que se los ve de espaldas, caminando tomados de la mano. ¿El caminar juntos es el secreto de la relación?

-¿Viste qué linda foto? La sacó un amigo en la inauguración de una muestra que hice en una galería de arte, viste que yo pinto, que está en el pasaje Bollini. Y esa noche Pipo me acompañó porque se pone súper orgulloso cuando muestro lo que hago. Y esa foto sintetiza nuestra vida, caminando juntos, de la mano, con el mundo por delante, con mucho camino por atrás y, si Dios quiere, mucho para adelante.

Silvia Kutika está en pareja con Luis "Pipo" Luque hace 30 años. Y cuando no se ven, se extrañan. Foto Lucía Merle

Silvia Kutika está en pareja con Luis “Pipo” Luque hace 30 años. Y cuando no se ven, se extrañan. Foto Lucía Merle

Con De Niro y Luis Brandoni, dos grandes

-Se te ilumina la cara al hablar de tu familia pero en lo laboral también tenés un gran presente, este año filmaste con Robert De Niro.

-¡Increíble! Filmar la miniserie Nada no fue solo estar con Robert De Niro, que es divino, sino ¡Luis Brandoni! Tengo casi todas mis escenas con Beto que es una gloria y no sabés el placer que fue trabajar con él y verlos a los dos laburando, era quedarte ahí mirando extasiada a ver qué iban a hacer.

-¿Cómo fueron tus escenas con De Niro?

-Algunas fueron en grupo y después tuve una escena que es bastante importante para mi personaje, solitos los dos. Yo tenía que hablar en español también, después seguramente o me doblan o algo porque aunque yo hago de una argentina que habla en inglés, mi inglés es feo, no está bueno, jajajá, lo pronuncio mal. Tipo indio. Me arreglo, pero no es tan fluido, así que seguramente me doblarán.

Pero era mirarlo y pensar en los personajes en que lo había visto, en las películas que protagonizó y yo decía: “No lo puedo creer esto, ¡no me puede estar pasando!”. Y cuando terminé de grabar con De Niro ¡le pegué un abrazo y un beso en la mejilla! Jajá. Se quedó un poco, porque claro, esta falta de costumbre que te toquen, qué sé yo, y después me miró, y se empezó a reír.

-El camino espontáneo es lo tuyo.

– Sí. ¡Es el que vale y lo disfruté muchísimo! Desde el año pasado estoy trabajando en proyectos hermosos; hice Tierra incógnita, la miniserie de Disney que se estrena ahora (el 8 de septiembre); Limbo, donde hago una perfumista motoquera… Imagínate yo toda vestida de cuero; estoy grabando ATAV, la segunda temporada, mi personaje es “La Polaca”, el de la China Suárez de grande.

Participé de la primera película que dirigió Julio Chávez, Cuando la miro, con Marilú Marini. Se estrena el 15 de septiembre y creo que es una gran película, de esas que bucean en el corazón y en la cabeza.

Además de la felicidad familiar, es un gran momento desde lo profesional para Silvia Kutika. Foto Lucía Merle

Además de la felicidad familiar, es un gran momento desde lo profesional para Silvia Kutika. Foto Lucía Merle

-Entre tus historias no tan conocidas además de pintora y escultora, por la actuación abandonaste la carrera universitaria de Biología cuando te faltaba un año para recibirte. También estudiaste piano diez años y aprendiste a hablar húngaro antes que castellano…

-¡Sí! Todo eso, jajá. Yo empecé hablando húngaro porque mis viejos en casa hablaban en su idioma natal. Mi mamá era de Budapest y había llegado acá a los 11 años y mi papá vino de Szigetszentmiklós un poco más grande, pero en casa hablaban en húngaro. Es el idioma que escuché desde que nací y hasta que empecé a salir a la calle.

-¿Pero lo seguís hablando?

-Poco, porque no me queda mucha gente para practicar en la familia; mi papá murió en el 2001 y mi vieja en 2011. Lo que sí nos pasó es que en un viaje que hicimos a Hungría -mi único viaje a Europa, fui con Pipo y Santi- conocí a mi familia. Un primo se largó a llorar porque le canté unos cantitos que me enseñaba mi mamá en húngaro y no lo podía creer.

Vida cotidiana

Una foto de Luis Luque y Silvia Kutika, en 2017.

Una foto de Luis Luque y Silvia Kutika, en 2017.

-Hablamos de cosas buenas, pero ¿cómo viviste el Covid de Luis? Porque él la pasó mal, ¿no?

-Asustada y preocupada, porque Pipo estuvo durante diez días con mucha fiebre y fue como que no estaba ubicado en el tiempo. No estuvo internado porque las consultas con el médico se hacían por zoom y aunque los pulmones estaban bien, no bajaba la fiebre; obviamente yo entraba al cuarto a cambiarle la ropa toda empapada, el colchón, las sábanas… Pero él no tiene registro, no se acuerda nada de lo que pasó esos diez días.

-¿Te gustaría volver a trabajar con Luis, tienen proyectos juntos?

-Hicimos pocas cosas juntos. La novela Lucía Bonelli, donde nos conocimos; después nos reencontramos en Primer amor, con Grecia Colmenares (1992) y Cartoneros (2017, Canal 9) que nos encantó hacerlo. Compartimos tres meses día y noche, pegados jajá. Y en teatro no hicimos nada, nos ofrecen sí, pero no llegó todavía algo que nos parta la cabeza.

-Son de esperar el momento, porque entre que se conocieron y empezaron a salir pasaron ocho años, y en ese lapso vos te casaste y tuviste a tu hijo.

-Pipo también estaba en pareja en ese momento. Y después fue loquísimo, porque cuando nos volvimos a encontrar los dos estábamos separados. Alejandra Darín nos hizo de Celestina, traía y llevaba mensajes. ¡Muy gracioso! Me traía mensajes, pero yo pensaba en mi hijo que era muy chiquito”. Y Luis era amoroso y muuy fachero, ¡un galán!

Y un día Ale me dijo: “Me dijo que por favor te dijera que tiene intenciones serias.” (se ríe) ¿Y sabés qué me mató? Su amor.

Recién habíamos empezado a salir y una noche tuve que llevar de urgencia a Santi al Hospital de Niños. Mi mamá le contó lo que había pasado, pero le dijo que no sabía a qué hospital lo había llevado. Y Pipo empezó a recorrer hospitales para ver dónde estábamos, se desesperó de pensar que a Santi le estaba pasando algo, y ahí yo dije: “Este es el indicado. ¡Es él!”.

Silvia Kutika y Luis Luque, en la gala de los Premios Martín Fierro, en 2018.

Silvia Kutika y Luis Luque, en la gala de los Premios Martín Fierro, en 2018.

-Por lo que contás, más allá de que Santi tenga papá, tienen una relación padre-hijo.

-El papá de Santi murió hace unos años. Yo estaba de gira y Pipo lo acompañó en todo momento, y tengo una foto -que no sé quién la sacó- de Santi en el momento del velatorio de su papá abrazándolo a Pipo, no sabés lo que es esa foto, pegándose un abrazo que es tremendo, así que nada… es el viejo (se emociona).

Es un vínculo de una intensidad hermosa. Pipo está fascinado con el bebé y con Santi. Y este último cumpleaños de Pipo (el 12 de junio) como a él le gusta mucho escribir, Santi le armó un libro con textos que Pipo había escrito y le pusimos la ecografía 3D de Faustino. Y cuando le dimos el libro y vio que la tapa era la eco de Fausti se largó a llorar como un niño. ¡Casi lo matamos de la emoción! (risas).

-¿Cómo se organizan con las tareas del hogar cuando están los dos tan ocupados?

-¡Nos vamos turnando! A mí me gusta hacer todo, menos planchar, ahí medio te la debo, jajajá. A los dos nos encanta cocinar, lo hacemos muy bien y hasta me gusta lavar platos porque me pone como en un estado zen.

-¿Cuál es tu mejor plato?

-Me sale muy bien un guiso: con carne cortada a cuchillo, como cuadraditos que vas haciendo con bastante cebollita y eso lo mezclo con unos ñoquicitos que mi mamá hacía la masa, la ponía sobre la tapa de la olla y los iba cortando, pero si no tengo mucho tiempo le meto algún fideidito y se arma una mezcla que (hace gestito) es súper interesante.

-¿Y cuál es la receta de Luis que más te enamora?

-Pipo hace un pastel de papas que lo comés y volcás, jajaja, porque es delicioso! (vuelve a hacer el gestito). Las milanesas con puré nos salen muy ricas a los dos y Pipo hace una tortilla muy rica. Yo hago una sopa de porotos a la húngara, a base de una salsa de ajo, puro ajo, que tenés que quedarte en tu casa después de eso o reunirte con gente que le guste el ajo. Tenemos una variedad, jajá.

-Es una vida casi perfecta y ahora tienen un planazo…

-Sí, paso a buscar a Pipo por casa y vamos a ver a Fausti… Cuando me preguntabas al comienzo cómo definiría mi vida, no me alcanza una palabra que pueda resumir lo que siento, es como el éxtasis, el Edén, ¡existe el paraíso!

Una obra en la que nada es lo que parece

Una escena de "El cuarto de Verónica", con Silvia Kutika, caracterizada, a la derecha. Foto Nacho Lunadei

Una escena de “El cuarto de Verónica”, con Silvia Kutika, caracterizada, a la derecha. Foto Nacho Lunadei

El cuarto de Verónica, la obra de Ira Levin, el autor de El bebé de Rosemary, entre muchos otros éxitos, mete miedo realmente.

El trhiller psicológico con Silvia Kutika, Fabio Aste, Fernanda Provenzano y Adrián Lázare, con dirección de Virginia Magnago es estremecedor y logra que –literalmente- no vuele una mosca en la platea, porque aquí nada es lo que parece y los personajes logran involucrar al público en esta pesadilla con final inesperado desde el escenario del Teatro Metropolitan Sura, donde se presentan los miércoles a las 21.

La obra, que estrenaron el año pasado, además sale de gira los fines de semana por todo el país.

WD

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Reference from clarin www.clarin.com

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