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Wednesday, September 28, 2022

Los secretos de Sigourney Weaver: los temores por su altura, sus dudas con “Alien” y el desafío de filmar bajo el agua después de los 70

Gracias a “Alien” y a su poderoso papel como la teniente Ellen Ripley, Sigourney Weaver se convirtió en una de las más importantes heroínas de acción de su época (Getty Images)

Por sus 1,82 metros, Sigourney Weaver sufrió el rechazo de muchos directores. No querían contratarla porque superaba en altura a sus compañeros masculinos. Sin embargo, hoy en día es una de las actrices más reconocidas, después de que el papel de la teniente Ellen Ripley en la película “Alien” le permitiera saltar al estrellato. Desde el momento que descubrió su amor por la profesión decidió que iba a ser a su manera aunque eso le significara menos trabajo en un industria particularmente dura con las mujeres que buscan salirse de roles asignados que tienen para ellas los hombres que manejan el negocio.

Weaver ha entregado grandes actuaciones en muchas otras popular películas. Fue parte de “Cazafantasmas”, fue la víctima de un de un asesino serial en “Copycat” y mostró sus dotes para el comedia en “Secretaria ejecutiva” junto a Melanie Griffith y Harrison Ford. A los 72 años se prepara para un cierre de 2022 a lo grande con el estreno de “Avatar: The Way Of Water”, la secuela tan esperada de James Cameron, que la tiene como protagonista en un elenco que incluye a Sam Worthington, Zoe Saldaña, Kate Winslet y Cliff Curtis.

Junto a a Elizabeth Banks también protagoniza “Call Jane”, un drama basado en hechos reales que pone el foco en el derecho al aborto en Estados Unidos y que se estrena el 28 de octubre. El filme- seleccionado por el Festival de Sundance- cuenta la historia de un grupo de mujeres que crea un sistema para apoyar a otras que deciden interrumpir sus embarazos en el Chicago de finales de la década de los 60, cuando aún era ilegal.

“Demasiado alta y sin talento”

Sigourney Weaver en la promoción de la película "My Salinger Year" en el Festival Internacional de Cine de Berlín, Alemania, el 20 de febrero de 2020 (Reuters)
Sigourney Weaver en la promoción de la película “My Salinger Year” en el Festival Internacional de Cine de Berlín, Alemania, el 20 de febrero de 2020 (Reuters)

Sigourney Weaver creció en el ajetreo de la ciudad de Nueva York, donde abundan soñadores. Su propia familia estaba involucrada en el negocio del entretenimiento. El padre de la actriz, “Pat” Weaver, fue un legendario productor de la cadena NBC, mientras que su madre, Elizabeth Inglis, fue una actriz inglesa que alcanzó cierto éxito en la pantalla. A pesar de que sus padres eran parte de la industria, se mostraron recelosos sobre el deseo de su hija de convertirse en actriz, principalmente porque pensaba que Weaver era demasiado sensible a las críticas y luego, por supuesto, estaba su altura. Mirando hacia atrás, Weaver es amable con ellos. “Ambos pensaron que me podrían comer viva. No creo que pensaran: ‘Una estrella en ciernes’. Probablemente eran escépticos, pero me apoyaron”.

Weaver logró sobresalir en Hollywood a pesar de su altura, pero eso no quiere decir que ser alta fuera fácil para ella. Incluso sus padres estaban preocupados y le hicieron pruebas médicas a los 11 años. “Creo que tenían miedo de que siguiera creciendo”.

Su nombre de nacimiento era Susan, pero lo cambió cuando era adolescente, a principios de la década de 1960. El nombre lo eligió leyendo la famosa novela “El Gran Gatsby”. Cuando tenía tan sólo 14 años comenzó a pedirles a sus amigos y maestros que lo usaran para referirse a ella. Una de las razones por las que cambió su nombre fue que no le gustaban que la llamaran cariñosamente “Susie” o “Sue”.

“No me di cuenta del gran paso que fue cambiar mi nombre, o lo que probablemente decía sobre querer seguir mi propio camino. No lo vi en ese contexto. Simplemente no me gustaba que me llamaran Susie”, admitió tiempo atrás en una entrevista. “Ahora algunas personas me llaman Siggy, que es como Susie. No puedes escapar de tu destino”.

Sigourney Weaver en "Cazafantasmas" (1984)
Sigourney Weaver en “Cazafantasmas” (1984)

Después de la secundaria, la actriz pasó un breve tiempo en un kibbutz en Israel antes de ir a la Universidad de Stanford. Se graduó en 1972 con una licenciatura en inglés con la idea de ser escritora o periodista. Pero sus planes cambiaron cuando descubrió su amor por la actuación. Esos años buscó vivir un vida poco tradicional y las clases de actuación les parecían aburridas. Con un grupo de compañeros formó Palo Alto Company, que surgió de una fraternidad hippie. “Hicimos el teatro más escandaloso”. A pesar de su reticencia a los cursos de teatro, Weaver decidió estudiar actuación y se matriculó en la Escuela de Arte Dramático de Yale, donde estudió junto a la futura estrella Meryl Streep.

Aunque se graduó, siempre ha hablado sobre la experiencia negativa que tuvo en Yale y cómo casi le impidió perseguir sus sueños. “De hecho, pasé un momento difícil en Yale, porque se tomaban todo muy en serio”, dijo Weaver a The Observer.Tenías tu propio camerino. Me parecía muy solitario. Todos eran muy competitivos. Pensé, realmente extraño a mis amigos, y que todos se maquillen en el mismo pequeño espejo roto”.

Los maestros de Weaver se apresuraron a decirle que no tendría éxito como actriz. En 2020, después de más de cuatro décadas en el negocio, contó que sus profesores de actuación le habían dicho que no tenía talento. También, claro, que era demasiado alta, demasiado desgarbada. Una vez la compararon con “una cama sin hacer”. Admitió que le tomó años superar las críticas que recibió en la escuela, a las que se refirió como “desgarradoras”.

“Me dijeron ‘solo puedes hacer comedia, nunca intentes hacer ningún drama’”, explicó Weaver en la entrevista. “Probablemente tenían este ideal platónico de una mujer protagonista, con el que nunca pude coincidir”, dijo más tarde la actriz sobre sus maestros.

Después de graduarse, ella solo esperaba encontrar trabajo. “No era una persona segura, pero sabía lo que no quería hacer. No quería seguridad. Me habían desanimado en la escuela de teatro, así que pensé, está bien, no me importa. Lo intentaré a mi manera”.

“Los modelos son probablemente peligrosos para cualquier mujer que comienza una carrera”, dijo al tabloide The Guardian en 2016. “El dinero, más allá de la necesidad, no me interesaba y la fama era una posibilidad tan lejana que resultaba irrisoria. Francamente, mi único objetivo era ser alguien con quien la gente quisiera volver a trabajar”.

La historia de amor que nunca pudo contar en el cine

Sigourney Weaver con su esposo Jim Simpson y su hija Charlotte en el estreno de "My Salinger Year" en Berlín, Alemania. (Getty Images)
Sigourney Weaver con su esposo Jim Simpson y su hija Charlotte en el estreno de “My Salinger Year” en Berlín, Alemania. (Getty Images)

Desde sus inicios en el cine, la actriz eligió un perfil extremadamente bajo. No tiene problema en hablar de su vida privada, pero nunca ha sido de las celebridades que atraen las cámaras cuando no está promocionando su trabajo. No tiene escándalos ni declaraciones explosivas. Su vida personal nunca estuvo en el foco de los papaparazzi. Aunque a Sigourney Weaver la dejaron fuera de las películas románticas por su estatura, como la propia actriz contó en varias oportunidades, ella decidió ser la directora, guionista y protagonista de una verdadera historia de amor desde más de 30 años.

Weaver está casada con su primer novio, Jim Simpson, un director teatral nacido en Hawai, desde 1984. La forma en que se enamoró de su marido podría ser la historia de una película que nunca le ofrecieron. Se conocieron en una fiesta. Sigourney se fijó en él pero como estaba de novia en ese momento no hizo nada. Pero Jim quedó en su cabeza así que seis meses más tarde lo invitó a una fiesta en su casa. “Se quedó hasta tarde para ayudarme a ordenar y luego lo invité a cenar”, recordó la actriz. La historia de amor de esta pareja fue rápida, fulminante: a los tres meses se casaron.Tienen una hija, Charlotte, que es escritora y con quien Weaver ha dicho que es increíblemente unida. Cuando estaba en la cima de su carrera, Jim se quedaba en casa cuidando de su hija mientras ella estaba en el set y viajando.

De Ridley Scott a David Fincher, y de Peter Weir a Roman Polanski o Ang Lee, la actriz ha trabajado con algunos de los directores de cine más prestigiosos de las últimas décadas. Su altura y el papel que la catapultó como primera heroína moderna del cine de acción han marcado la trayectoria de Weaver con personajes de mujeres fuertes e independientes. Esas mujeres que elige representar en la pantalla también son vulnerables, al igual que ella.

“¿Son esas mujeres fuertes? Sí, en muchos sentidos, pero también tienen su parte frágil y vulnerable”, declaró cuando recibió el premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastián en 2016. Es verdad que no se rinden y no esperan a que un hombre les resuelva los problemas, pero esa no es la historia completa. Es más complicado”.

Una heroína que eligió su propio camino

Sigourney Weaver en "Alien"
Sigourney Weaver en “Alien”

“Yo soy un pato raro, porque siempre fui demasiado alta para ser la novia. Así que tuve que decir adiós a mi yo sexual. No hay tantos roles de mujeres como de hombres, pero nunca he envidiado a los hombres. Las mujeres son más interesantes”. Esta fue la actitud que tomó a lo largo de su carrera al momento de elegir sus trabajos en la pantalla grande.

Era 1978 y Weaver había estado viviendo en Nueva York, compartiendo piso con un amigo y ganando una miseria con pequeños papeles en películas y televisión. A los 28 años se fue a Inglaterra para filmar una sórdida película de ciencia ficción llamada “Alien. Casi 44 años y tres secuelas después es difícil imaginar a Weaver abandonada por el estudio para que se las arregle sola. Sus padres le pagaron el alquiler del departamento donde vivió durante el rodaje. “Estaba agradecida de haber conseguido un coche que compartí con Harry Dean Stanton [quien interpretó a Brett], que fumaba marihuana todos las mañanas”.

El director Ridley Scott le dijo a Entertainment Weekly que consideró a Weaver para el rol de la teniente Ripley por consejo de Warren Beatty. “Arreglé un encuentro con ella, y apareció con un afro y tacos altos: medía más de dos metros. Me sentí como si saliera con la Momia”, recordó más tarde el realizador. La contrató “por su fuerza y su inteligencia”.

Weaver estaba interpretando un rol originalmente escrito para un actor. “La idea de hacer del héroe una heroína fue realmente un golpe maestro porque, por supuesto, todos esperaban que Sigourney fuera la primera en morir, pero esta historia es muy diferente. Estuvo fantástica porque tiene una gran presencia y autoridad”, dijo el director.

Las declaraciones posteriores de Weaver sobre tomar el rol de Ripley también son reveladoras. Según admitió al Stanford Magazine, ella era “una especie de snob que no quería hacer una película de ciencia ficción”. Tampoco le gustaba mucho el guion. “[Ridley Scott] dijo: ‘¿Qué piensas del guion?’ Y dije, ‘Bueno, no mucho’”, admitió Weaver. “Y pude ver a la persona encargada del casting en la esquina, Mary Goldberg, tratando de callarme”. Scott apreció su honestidad. El director la convenció cuando le mostró ilustraciones de cómo se verían la criatura y los decorados. “Pensé: ‘Nunca había visto algo así’. La nave espacial no era hermosa como ‘2001: Una odisea del espacio’, era como un viejo camión que apenas andaba y todo se estaba rompiendo”, dijo. “Así que era una visión de la ciencia ficción que realmente prefería”. Weaver hizo su prueba de pantalla en un set real, y Scott la hizo representar siete escenas separadas durante esa audición final.

Cuando la película se convirtió en un éxito, la reacción de sus conocidos y de la propia Weaver fue de total conmoción y sorpresa.. “Alien” la convirtió en una mega estrella de Hollywood y le siguieron “Aliens, el regreso”, “Alien 3″ y “Alien: Resurrection”. También protagonizó otras taquilleras producciones como “Los cazafantasmas”, “Secretaria Ejecutiva” o “Gorilas en la niebla”, donde interpretó a la conservacionista Dian Fossey, papel por el que recibió su segunda nominación al Oscar como mejor actriz en 1988.

David Fincher estuvo a cargo de la dirección de la tercera entrega de la saga “Alien”, sucediendo a Ridley Scott y James Cameron. “David había conseguido el trabajo hacía unos 20 segundos y yo estaba un poco nerviosa. Estábamos sentados con los ejecutivos y productores de Fox y Fincher me miró y me dijo ‘¿Qué te parece quedarte calva?’. Lo miré a él. Y miré a Roger Birnbaum (entonces presidente de las producciones de Fox) y dije: ‘Bueno, Roger, claro que si tengo que afeitarme la cabeza me tocará pedir más dinero’. Esto, por supuesto, los puso nerviosos. Era una broma”. Así narraba los acontecimientos la propia Weaver una entrevista con Chicago Tribune.

Se rapó y consiguió subir su caché hasta los 4 millones de dólares. El asunto fue que afeitarse la cabeza la obligó a llevar peluca para seguir trabajando en el resto de proyectos con los que se había comprometido hasta varios meses después de terminado el rodaje cuando, por cierto, volvieron a llamarla para rehacer unas escenas (con el consiguiente afeitado incluido) y se embolsó otros 300.000 dólares.

“El año que vivimos peligrosamente” y “Gorilas en la niebla” son sus trabajos favoritos. Su amor por esos proyectos se debe a su admiración tanto por Jane Goodall, una pionera en estudiar a los gorilas salvajes, como por Margaret Mead, una influyente antropóloga.

Sigourney Weaver como Dian Fossey en la película "Gorillas in the Mist", 1988 (Photo by Murray Close/Getty Images)
Sigourney Weaver como Dian Fossey en la película “Gorillas in the Mist”, 1988 (Photo by Murray Close/Getty Images)

Más de 40 años después de su primera “Alien”, sigue ejecutando tareas físicas exigentes, marcando la diferencias con la mayoría de sus actrices contemporáneas. En su extensa carrera interpretando mujeres fuertes en el cine, la actriz estadounidense aprendió habilidades de combate para las escenas de acción, pero su trabajo en “Avatar” le ha exigido a Weaver una serie de desafíos únicos que aún no había enfrentado como actriz.

James Cameron también escribió y dirigió “Aliens” de 1986, que Weaver protagonizó, y por lo que tienen una fuerte relación. El director eligió a Weaver para la primera película de “Avatar” y luego la llamó para un nuevo personaje para sus secuelas. Además del desafío de interpretar a una adolescente en “Avatar: The Way of Water”, algo que solo la magia del cine puede lograr, Weaver con 70 años filmó múltiples escenas bajo el agua y fue entrenada por buzos militares de élite para aprender a contener la respiración durante 6 minutos.

“Como desafío de actuación, es grande”, señaló Cameron en declaraciones a la revista Empire. “Vamos a tener un actriz de 60 y tantos años interpretando a un personaje décadas más joven que su edad biológica real. Sig pensó que era muy divertido”.

“Weaver y otros miembros del elenco tuvieron que aprender a no entrecerrar los ojos ni cerrar la boca con fuerza, ambas reacciones naturales cuando estás sumergido, durante toma tras toma en un tanque de agua gigantesco. Tenía pesas alrededor de la cintura y buzos profesionales que la llevaban a la superficie a tomar aire a intervalos breves”, informó el diario The New York Times sobre el rodaje de “Avatar: The Way of Water”, que se estrena a nivel mundial en diciembre tras cuatro años de rodaje y postproducción.

Su filosofía para sobrevivir en Hollywood

Sigourney Weaver durante la ceremonia de apertura y el estreno de "My Salinger Year" durante el 70º Festival Internacional de Cine de Berlín el 20 de febrero de 2020 (Foto de Andreas Rentz/Getty Images)
Sigourney Weaver durante la ceremonia de apertura y el estreno de “My Salinger Year” durante el 70º Festival Internacional de Cine de Berlín el 20 de febrero de 2020 (Foto de Andreas Rentz/Getty Images)

Una filosofía de cordura en Hollywood mantiene a Weaver ilesa del feroz mundo del cine. Ella se asegura que su profesión le aporte felicidad: “Uno puede ser el tipo de actor que grita y hace rabietas pero honestamente la vida es demasiado corta”.

Weaver dijo que solo aparece en películas que le gustaría ver. “No me importa cuán grande sea el papel. Si no es parte de una historia que me parezca interesante, no voy a hacerlo. Y también, me gusta estar en películas que la gente quiere mirar. Así que me importa mucho quién es el director: ¿es alguien que renunciará a su visión, o es alguien que peleará, gritará y se lanzará contra el estudio para obtener lo que quiere?”.

Nunca ha querido una carrera convencional, y las decisiones que ha tomado reflejan su deseo de labrarse su propio camino. Al principio, incluso eligió la emoción del teatro sobre la estabilidad económica y la previsibilidad de la televisión. Y aunque desde entonces ha aparecido en más de 100 proyectos cinematográficos, rechazó proyectos de alto perfil como el rol de Holly Hunter en “El Piano” y el papel de Jean Smart en “Watchmen” de HBO.

A ella le impulsa más la historia general que su propio papel. “Realmente me encantaba leer mientras crecía, así que para mí, todo se trata del guión.” También ha dicho que, si bien se preocupa por el director, está menos preocupada por su currículum que por su potencial. “Cuando tienes los ‘mejores’ actores, los ‘mejores’ guionistas, los ‘mejores’ directores, me apago. Me siento claustrofóbica en algo convencional”, dijo a The Independent.

Weaver es una figura pionera que se metió en el mundo de las películas de acción y en ese proceso transformó la idea de que una mujer nunca podría interpretar un personaje fuerte y menos ser protagonista. “No sé por qué no hacen más películas con mujeres como heroínas. Creo que lo están haciendo mejor. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Va a depender de nosotras, los estudios no nos lo van a poner fácil. No se van a despertar un día y decir ‘hagamos grandes papeles para mujeres’. Simplemente no va a suceder”.

“Las mujeres no son adornos y les gusta ver películas que reflejen eso”. Weaver pone la tarea de asegurar la igualdad de género en el cine sobre los hombros de los propias artistas.

Su mirada del negocio no la lleva a pensar que es un ejemplo para las futuras generaciones. “Me horrorizaría si alguien pensara en mí como un modelo a seguir”, sentenció. Sin embargo, admitió que su papel de una mujer fuerte en “Alien” simbolizó “cierto tipo de liberación: una heroína que no llevaba un pequeño sostén metálico”. Y aunque cree que la industria del cine está mejorando en el trato que da a las mujeres, cree que se necesita hacer más.

Hablando en el set sobre su personaje y el personaje de Murray en “Ghostbusters II”, recordó que una vez le preguntó al actor: “¿Cuál crees que es el arco de nuestra relación en esta película?”. Y él le dijo: “¿El qué?”. “Estuvo media hora burlándose de mí”.

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