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Sunday, June 26, 2022

La nueva etapa de la orquesta de tango Fernández Fierro, con el director a cargo de la voz

La orquesta de tango Fernández Fierro empezó una nueva etapa. Tras tres cantantes que a lo largo de la historia de la agrupación dieron un paso al costado, su director, Yuri Venturín tomó la posta: ahora, además de tocar el contrabajo, ejerce el rol de vocalista.

Pasaron, antes, el Chino Laborde, Julieta Laso y Natalia Lagos. Pero ya es el momento de su líder, pues así lo decidió él.

Yuri Venturín, de la orquesta de tango Fernández Fierro. Foto: gentileza Manuel Pose Varela

Yuri Venturín, de la orquesta de tango Fernández Fierro. Foto: gentileza Manuel Pose Varela

Una ola polar se impone en la Ciudad de Buenos Aires por estos días. Está anocheciendo y la zona del Abasto se encuentra desolada. Poca gente camina por las veredas o cruza los empedrados. Sobre Sánchez de Bustamante está el histórico centro de operaciones del grupo de tango con sonido reo y preciso: el C.A.F.F. (Club Atlético Fernández Fierro).

Desde hace años, Yuri y sus compañeros todo lo planean aquí, incluso es su espacio natural para presentarse, por lo general, los miércoles. Y desde que el contrabajista está al mando del micrófono, siempre a sala llena.

“Nunca fue algo ajeno que yo cantara el repertorio, porque al que canta nunca le gusta ensayar. Además, la orquesta tiene mucho trabajo de ensayo. Tocás un pedacito de una canción y de pronto tenés que volver a empezar. Y eso embola a un cantante. Entonces, siempre yo solía cantar en los ensayos, era común eso”, relata Yuri, dentro del local de la orquesta, que luce extraño al estar vacío.

Secuelas de los que partieron

La orquesta de tango Fernández Fierro, en vivo.

La orquesta de tango Fernández Fierro, en vivo.

Lo indiscutible es lo traumático que resulta para un conjunto cuando un cantante de pronto avisa que no sigue dentro del proyecto.

“Por supuesto que es difícil, porque se trata de la cara del grupo. Cuando se fue el Chino, pensé en Julieta de inmediato, y luego llegó Natalia. Esta vez, de verdad no tenía nadie en mente que pudiera ser”, expresa con sinceridad el músico.

Luego, profundiza su análisis: “Al cantante se lo puede dirigir muy poco. Le podés decir algo pero el 90 % sale de sí mismo, del mismo cantante”.

Por otro parte, la cuestión de los registros de diferentes voces en sus discos, según señala el artista, afecta de manera directa a la difusión de la obra de la orquesta: “Es un dolor tremendo cuando se van. ¡Nos pasó con Julieta! Grabamos en septiembre de 2017 y presentamos el disco en 2018. Y en septiembre me dijo que se iba. No hubo oportunidad de girar el disco e incluso fue el último que grabamos”, rememora sin agrado.

Asimismo, la pregunta inevitable es si un cantante que no es fundador se involucra o no de lleno cuando se suma: “Es muy difícil ser parte de un grupo, tienen que cuajar muchos aspectos, cuando un engranaje no encaja, no funciona el motor; o sea, se rompe, es inevitable”.

Orquesta Fernández Fierro. Foto  Rubén Pineda Chilli

Orquesta Fernández Fierro. Foto Rubén Pineda Chilli

Venturín hace un breve silencio, llena su copa de vino tinto de una botella que descorchó hace apenas un rato, y prosigue: “A veces se dan situaciones que no se pueden entender bien y pueden generar problemas, por eso, también, no quise buscar a alguien de nuevo. ¡Además, yo sé que no me voy a ir del grupo y eso me da tranquilidad!”, reflexiona y luego lanza una carcajada.

Lo cierto es que la salida de Natalia Lagos marcó un antes y un después. “Natalia nos avisó que se iba en septiembre y cantó hasta noviembre del año pasado. Recién ahí me pude relajar y cantar. Lo consulté enseguida con el pianista y el primer bandoneonista”.

Pero para dar ese paso, Yuri tuvo que arremangarse y empezar a tomar clases de vocalización, pues nunca antes había cantado públicamente.

“Arranqué en septiembre del año pasado con canto y debuté recién en marzo de este año. No me fui de vacaciones y me puse a estudiar con una profesora que trabaja mucho con el ambiente teatral, entrena a actores que tienen que cantar en obras. En parte se dio una situación cómoda: conocía a la orquesta; es amiga de Alex Musatov, el violinista. Eso fue productivo y práctico”.

Nuevos aires, pese a las dificultades

Orquesta Fernández Fierro. Foto  Rubén Pineda Chilli

Orquesta Fernández Fierro. Foto Rubén Pineda Chilli

La preocupación de Venturín acerca de su orquesta de dos por cuatro no abarca solamente el nuevo rol que ocupa, sino también algo que viene sintiendo en el último tiempo.

“Tengo ganas de que la voz vaya para otro lado. Es que la orquesta está yendo para otro lado. Con decirte que si viniera Carlos Gardel a cantar hoy por hoy no encajaría. Eso es muy difícil de explicar. O sabe lo que tiene que hacer un cantante, o bien no sirve”, resalta el músico.

La Fernández Fierro, a lo largo de su trayectoria es camaleónica desde lo sonoro. Venturín pone énfasis en ese sentido: “Al principio nos recostábamos más hacia la onda de Osvaldo Pugliese que a la de Horacio Salgán o Aníbal Troglio. ¡Amamos a Pugliese! Pasa que en nuestra orquesta muchas veces sucedió que algo no nos interesó hacer más, fuimos virando, puliendo la estética, se trata de un trabajo fino”.

A la par de ese labor artístico del que hace mención existen otros aspectos importantes influenciables que, según el contrabajista, los tiene entre el tire y afloje.

“Está muy compleja la situación socioeconómica. Por momentos me dan ganas de mandar todo a la miércoles. Ayer salí de la casa de mi vieja y en una parada de bondi, una estampita de Javier Milei. Afecta al grupo, más en el lugar que ocupo. Pero no me puedo dar el lujo de deprimirme y tengo que seguir adelante”.

Orquesta Fernández Fierro. prensa

Orquesta Fernández Fierro. prensa

El discurso crítico del cantante siempre sobresaltó en sus recitales, con alguna frase suelta entre canción y canción. “Ahora no me puedo dar el lujo hacer comentarios políticos en los conciertos porque estoy concentrado en cantar bien. Pero no te niego que este es el momento más crítico de la banda”.

Y agrega: “Hace 25 años que le ponemos energía y solo deseamos que las cosas sean más sencillas. Nos agarró Mauricio Macri, luego la pandemia, ahora con un actual Presidente con inacción agobiante, ¿cómo querés que estemos. Igual le ponemos agallas”.

Aunque la frutilla del postre, según relata el artista, llegó hace apenas unos pocos días. “Nosotros volvimos en marzo. Tocamos seguido, un montón y por suerte el público nos acompañó. No vimos ingresos pese a eso. El viernes pasado pagamos una gran deuda de alquiler que arrastrábamos, se fue todo el cash recaudado allí. O sea, todo el dinero recaudado se fue en deudas. No fueron fáciles estos meses para nosotros sin poder llevarnos algo”.

La subsistencia en el marco de la autogestión, en el caso de La Fernández Fierro tuvo otra salida en tiempos de crisis económica en Argentina.

Yuri cuenta que los integrantes del conjunto, además de tocar en la orquesta, dan clases de música, o sea son docentes. “Yo trabajo en la Escuela de Arte Leopoldo Marechal, en Ramos Mejía. Enseño elementos técnicos del tango, a aprender a escribir arreglos, es una escuela a nivel terciario, similar a la de Avellaneda”, detalla.

Entre el rock y el tango

Yuri venturín, en la orquesta Fernández Fierro. Foto  Rubén Pineda Chilli

Yuri venturín, en la orquesta Fernández Fierro. Foto Rubén Pineda Chilli

Yuri Venturín pertenece a la generación del rock, sin embargo su pasión por el tango hizo que definiera lo suyo para ese lado. Detalla con claridad ese proceso.

“Yo estaba tocando en La Branca, antes de La Fierro, era época de desolación en la escena. Lo poco que había no nos copaba, lo otro era un refrito del pasado. A lo pos-Piazzolla le faltaba sangre, imagínate para nosotros, que habíamos crecido con el rock, con el punk”.

De inmediato, examina lo siguiente: “Los caminos en el arte no son siempre para adelante. Estaba el rock sinfónico y tuvo que aparecer el punk como gran disparador. El tango estaba complejo y para mí necesitaba una síntesis, y La Fierro es esa síntesis de la que hablo”.

Para llegar a la idea de una orquesta, el músico desde adolescente que se interesa de manera pasional por la música. Cuenta que estudió música y egresó de la E.M.P.A. (Escuela de Música Popular de Avellaneda), ciudad de donde es oriundo y en donde sigue viviendo. Pero lo suyo al principio tuvo que ver con el rock y los escenarios barriales en primera juventud.

“Empecé a tocar la guitarra a los 14, en 1988. En tercer año de la secundaria, un compañero apareció con una guitarra, otro con una batería y como mi hermano más grande tenía bajo, me lo colgué y salimos a tocar”.

Ese hermano mayor del que habla sin duda fue un eje y modelo primitivo para Yuri. “A él se lo conocía en el barrio como Ventu, era el cantante de Flujo, una de las bandas punk de Avellaneda. Durante unos años, antes de lanzarme al tango, toqué el bajo en su banda, todo eso influye en uno”, especifica.

Y luego añade: “A mis alumnos a veces les digo que tienen que escuchar buena música porque todo te nutre. Esto no significa que uno tenga que hacer fusión, pero esos elementos van a enriquecer a la música que estás creando. Estamos haciendo algo que no existe. Y para eso siempre se necesita de influencias incorporadas a través de la cultura que uno mamó”.

Sobre sus primeras influencias, los boliches de rock de su época fueron espacios donde mamó parte de lo que él es hoy. “Al principio no cruzaba el Puente Pueyrredón, pero cuando empecé a hacerlo hacia Capital, iba a Babilonia, Cemento. Muchas veces salía solo, muchos recitales en Capital, fui a ver a Los Visitantes y Los 7 Delfines, por ejemplo”, recuerda con un mirada como hacia el más allá.

Cuando un amigo se va

Orquesta Fernández Fierro. Foto  Rubén Pineda Chilli

Orquesta Fernández Fierro. Foto Rubén Pineda Chilli

El tiempo pasó y su orquesta de tango se hizo conocida dentro del ambiente, a tal punto que algunos de esos músicos que tanto le gustaba ir a ver a recitales cierta día estaban tocando con él, sobre el mismo escenario.

“Hemos compartido shows con Pil Trafa, con Tucán y el bajista Tommy Loiseau de Pilsen, sobre el mismo escenario. Hicimos un show en el Margarita Xirgu. Primero vinieron los cuatro integrantes a vernos y enseguida pegamos onda. Imaginate, crecí escuchando a Los Violadores y de pronto Pil, ahí conmigo”.

Esas sensaciones vividas con algunos colegas que ya no están, las narra como si estuviera viendo imágenes en vivo y en directo del ayer, por lo menos así lo refleja su rostro. Tommy, también cantante de Mamushkas, falleció electrocutado sobre un escenario en 2019, y Pil Trafa partió en agosto de 2021.

“Pil se ponía nervioso; me lo decía. Cero estrella. Hicimos shows interesantes. Ensayamos bien. Tucán y Pil acompañaron a la orquesta y yo toqué con Pilsen el bajo eléctrico. Fue re flashero. ‘¡Mierda! Yo tenía 16 años y lo escuchaba cantar en un cassette en la habitación de casa y ahora lo tengo acá al lado mío’, pensaba por dentro”.

Sin embargo, lo impresionante no quitaba mérito propio. Por lo menos en su momento así lo distinguió el contrabajista: “Algo habré hecho bien. Se vive con alegría ese tipo de sorpresas, pero también con naturalidad. Tocamos música juntos. ‘Toda mi vida me gustó lo que hacés y está todo bien’. Entre los que tocamos música, cuando tenés admiración por el otro, es mucho más fácil. Hay un plus que te conecta”.

Otro cantautor fallecido en estos últimos años fue Palo Pandolfo, quien también compartió escenarios con Yuri, además de una infinidad de anécdotas.

“Palo tenía una personalidad fuerte y por momentos difícil. Él laburaba con mucha humildad. Juntos hicimos canciones. Siempre su postura era la de aprender. Escribía las canciones y yo le recomendaba cambiar alguna palabra. Nunca en pose de divo: ‘Buenísimo, gloria’, lanzaba. O mismo recomendaba acerca de acentuaciones. La poesía no es igual a la canción”.

La hermandad artística entre Venturín y Pandolfo se acentuó fuertemente en los últimos años. Tocaron juntos en el Margarita Xirgu, al igual que con Pil, pero sucedieron algunas situaciones más profundas en lo que a relación humana respecta.

“En 2019 nos invitaron de C.A.P.I.F. a tocar en la ceremonia, nos pusieron requisitos de cantantes que no nos interesaban. Planteamos que fueran Palo o Pil. Pusimos esa condición. Como Pil estaba viviendo en Perú, llamamos a Palo. Años atrás escribí una versión de su tema Cabeza de platino, para cuando tocamos en el Xirgu. Vino a grabar el video que salió en la ceremonia, pero existió un conflicto entre nosotros”.

¿Cuál fue el conflicto entre los músicos? “Cuando hice la versión del tema de Don Cornelio, lo ensayamos con la orquesta pero no lo tocamos. Palo faltó al ensayo y cuando vino al show en el que él supuestamente iba a subir a cantar, le dije que no lo tocaríamos porque no lo ensayó. Eso lo enojó y nos distanciamos”.

-¿Se amigaron antes de su muerte?

-Sí. Teníamos planeado grabar juntos un disco. Hacía rato que teníamos el proyecto, teníamos listas las canciones. Una vez me llamó, poco tiempo antes de morir, y me dijo que había conseguido un subsidio para entrar a grabarlo. Cuando hicimos lo de C.A.P.I.F. nos quedamos aquí en el C.A.F.F. hasta tarde, bebiendo vino y conversando; en un momento él se sinceró.

‘Qué bueno que después de lo que pasamos nos dimos otra oportunidad’, me dijo.

Esa fue la última vez que lo vi, eso sucedió el año pasado, en mayo, y él murió en julio. Realmente es muy difícil para mí aceptar que ya no está.

Información: La Fernández Fierro se presenta hoy miércoles 8 y el 15 de junio en el C.A.F.F. (Sánchez de Bustamante 772, C.A.B.A.) a las 21 horas.

MFB

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Reference from clarin www.clarin.com

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