Home Entertainment la mirada de la mujer en el cine

la mirada de la mujer en el cine

60
la mirada de la mujer en el cine

El 25 de abril tuvo lugar la 93ª edición de los premios Oscar. En una ceremonia atípica, signada por las restricciones y el distanciamiento producto de la pandemia por COVID-19, ocurrió un hecho histórico. Por segunda vez en casi un siglo, una mujer obtuvo el premio a la mejor dirección, y su filme se consagró como el mejor de la edición (la primera había sido Kathryn Bigelow, en 2010, por Vivir al límite). Chloé Zhao, directora de origen chino que forjó su carrera cinematográfica en los Estados Unidos, recibió el doble galardón por Nomadland. La película, inspirada en el libro homónimo de no ficción, narra la historia de una mujer que desafía el paradigma del sueño americano y sale a recorrer el país en una casa rodante, tomando empleos eventuales y conociendo a otras personas que también son nómades como ella.

La entrega de premios en el país norteamericano volvió a encender el debate en torno a la paridad de género en la industria del cine. Más allá de la influencia del feminismo a través de movimientos como el MeToo y de los recientes cambios en las reglas de los Oscar a fin de lograr mayor diversidad e inclusión, lo cierto es que las estadísticas todavía demuestran una evidente disparidad histórica en el acceso de las mujeres a nominaciones y representación en el cine.

De acuerdo a un informe realizado por el diario The Guardian en 2020, desde 1929 hasta la actualidad hubo más de diez mil nominaciones en los Oscar: de todas ellas, solamente el 14 % corresponde a mujeres. Sin embargo, las cifras en el caso del premio a mejor Dirección resultan todavía más concluyentes: de las más de 450 nominaciones, solamente 7 de ellas fueron a directoras mujeres.

Chloé Zhao En La Ceremonia Del Oscar, Luego De Recibir Las Estatuillas A Mejor Película Y Mejor Dirección. Foto Afp

Chloé Zhao en la ceremonia del Oscar, luego de recibir las estatuillas a mejor película y mejor dirección. Foto AFP

La situación de la paridad en Hollywood nos lleva a preguntarnos cómo está la situación en el cine argentino. Al respecto, hace algunos años, Clarín realizó un reportaje acerca de la igualdad de género en la industria cinematográfica local. De acuerdo a los datos a los que pudo acceder en aquel momento, durante el período 2007-2017 se filmaron 1.627 películas con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA): de todas ellas, solo 284 (es decir, el 17,5 %) fueron dirigidas por mujeres. A su vez, según datos del último informe del Observatorio de la Industria Audiovisual Argentina (OAVA), si bien el porcentaje de mujeres estudiantes y egresadas de las escuelas de cine supera el 50 %, en la masa laboral la participación de mujeres ronda el 38 % en largometrajes y el 33 % en publicidad.

Porcentaje De Películas Argentinas Dirigidas Por Mujeres En El Período 2015-2020. Fuente Colectivo De Cineastas

Porcentaje de películas argentinas dirigidas por mujeres en el período 2015-2020. Fuente Colectivo de Cineastas

Ahora bien, más allá de las estadísticas y de los datos que evidencian la falta de paridad en la industria cinematográfica, posiblemente lo más interesante sea conocer el propio testimonio de las protagonistas. Para eso, Clarín entrevistó a seis mujeres del mundo del cine para conversar acerca de sus vivencias, sus formas de narrar y sus opiniones sobre el presente y el futuro del sector audiovisual.

Tanto En Grado Como En Posgrado, El Porcentaje De Egresadas Mujeres En Carreras De Artes Audiovisuales Supera Ampliamente Al De Varones. Fuente Oava

Tanto en grado como en posgrado, el porcentaje de egresadas mujeres en carreras de Artes Audiovisuales supera ampliamente al de varones. Fuente OAVA

El cine, ayer y hoy: los inicios en un oficio (aún) poco inclusivo

Lo primero que uno podría pensar es que insertarse en el mundo audiovisual probablemente pudo haber sido más difícil para una mujer hace 40 o 50 años atrás. Pero ello no parece ser así en todos los casos.

Annamaría Muchnik. Foto Julieta Bugacoff

Annamaría Muchnik. Foto Julieta Bugacoff

Annamaría Muchnik saltó a la fama desde muy joven por haber sido una de las conductoras del histórico programa de cocina Buenas tardes, mucho gusto. Sin embargo, desde hace tiempo está alejada de la pantalla chica. En las últimas décadas, se ha avocado a una de sus grandes pasiones: el cine. Si bien no ha dirigido películas, desde 1989 colabora activamente con la asociación La mujer y el Cine, que actualmente preside. “Mentiría si dijera que tuve que enfrentar obstáculos. En mi caso tuve bastante suerte. Pero que a mí no me haya tocado no quiere decir que quien estaba al lado mío no los hubiera tenido”, confiesa Muchnik.

&Quot;La Larga Noche De Francisco Sanctis&Quot;, Codirigida Por Andrea Testa. Foto Incaa

“La larga noche de Francisco Sanctis”, codirigida por Andrea Testa. Foto INCAA

El testimonio de Muchnik contrasta directamente con el de Andrea Testa (33), una joven directora cuyo primer largometraje, La larga noche de Francisco Sanctis -con guion y producida junto a su compañero, el también director Francisco Márquez–, obtuvo el premio a Mejor Película en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) en 2016. “Sufrí mucho durante el proceso de formación. Por ser mujer y más chica, en las devoluciones del guion me decían que era una naíf, como si lo femenino fuese más débil. Incluso tuve profesores que me han dicho ‘vos no servís para esto’”, recuerda sobre sus años como estudiante en la ENERC, la escuela nacional de cine dependiente del INCAA.

Testa también menciona haber sufrido situaciones de desigualdad en sus primeros trabajos. “O mi voz no valía, o se fijaban en mi aspecto físico, o me trataban de loca cuando le exigía cosas al equipo… A su vez, la precarización laboral era muy frecuente, tanto en varones como mujeres, pero los compañeros tenían mayores posibilidades de negociar un sueldo”, señala.

Berneri Durante Uno De Sus Rodajes. Foto: Gentileza De La Entrevistada

Berneri durante uno de sus rodajes. Foto: Gentileza de la entrevistada

Anahí Berneri (46) es crítica frente a la propuesta de hacer notas colectivas sobre mujeres directoras. Entiende que ello supone verlas como parte de un fenómeno, que implicaría asumir que existe “una mirada femenina” sobre el cine, y no está de acuerdo con ese enfoque. Aún así, accede a esta entrevista. “Mis primeras películas eran comparadas con las de Lucrecia Martel, porque era la única referente que había del cine independiente hecho por mujeres”, comenta al recordar sus inicios como directora. “Mi pareja en aquel momento era productor (Diego Dubcovsky) y durante mucho tiempo fui ‘la mujer de’”, agrega.

Laura Citarella (40) recuerda que sus comienzos en el cine comenzaron en su infancia, en la ciudad de La Plata, “con ciertos rituales familiares que incluían salidas obligadas al cine, semanalmente”. Durante la adolescencia, tomó clases de danza, de teatro y de música. En algún momento de esos años pensó que en las películas podía reunir todo eso que le gustaba. Fue así que a los 18 años decidió venir a Buenos Aires y anotarse en la Universidad del Cine.

Citarella, Junto A Alejo Moguillansky, Mariano Llinás Y Agustín Mendilaharzu, En Los Comienzos De El Pampero Cine, Circa 2002. Foto Prensa

Citarella, junto a Alejo Moguillansky, Mariano Llinás y Agustín Mendilaharzu, en los comienzos de El Pampero Cine, circa 2002. Foto Prensa

“Por suerte no tuve obstáculos por el mero hecho de ser mujer. Siempre trabajé con amigos, de manera grupal”, comenta quien es una de las fundadoras de El Pampero Cine, la productora de cine independiente que formó en 2002 junto a Mariano Llinás, Alejo Moguillansky y Agustín Mendilaharzu en pleno auge del denominado Nuevo Cine Argentino. Sin embargo, reconoce haber sufrido ciertas desigualdades durante la época en la que trabajó en sistemas más industriales, como la publicidad. “Creo que las estructuras horizontales y colectivas ayudan e impulsan la desaparición de esos esquemas de trabajo”, agrega en referencia a su experiencia junto a sus socios de El Pampero, quienes según ella se han convertido en su familia en el cine y en la vida.

Los comienzos de Anita Piñero (27), la directora más joven entrevistada, fueron similares a los de Citarella. En febrero de 2019, junto a un grupo de amigos y amigas, fundaron La Casa de al Lado, un colectivo de directores/as, fotógrafos/as, diseñadores/as y productores/as dedicados a la realización de vídeos musicales y cortometrajes. “Creo que la única manera de insertarse en el mundo audiovisual es haciendo. Yo tuve mucha suerte porque muches de mis amigues estaban en la misma”, recuerda sobre sus inicios en el trabajo audiovisual. Pese a ello, admite haber sufrido obstáculos por el hecho de ser mujer, aunque “por suerte, cada vez menos”. “No deja de ser una industria machista en la que por momentos una no se siente del todo valorada, como si tu opinión no fuese escuchada o la verdadera conversación sucediera a tus espaldas”, comenta.

¿Existe “La Cámara Con Ojos De Mujer”? Para Anita Piñero, “Definitivamente Sí&Quot;. 
Gentileza De La Entrevistada

¿Existe “la cámara con ojos de mujer”? Para Anita Piñero, “definitivamente sí”.
Gentileza de la entrevistada

Tamae Garateguy (48) considera que al ser mujer “todo es por tres: demostrar tres veces más, explicar tres veces más… Filmar siempre teasers y avances de las pelis que querés hacer para que vean que sos capaz o para explicar una idea original”. La prolífica directora de películas como Las furias (2020) y 10 palomas (2021) -ya cuenta en su haber con diez largometrajes estrenados– explica que en su caso se vuelve incluso más difícil porque, al hacer cine de género, hay ciertos géneros en los que es muy difícil que la contraten por el solo hecho de ser mujer. Por ejemplo, las películas de acción. “Aunque es un género que estoy visitando desde mi primera película, Pompeya, se trata de un campo en el que casi hay solo varones”, afirma.

Una forma de ver y de retratar el mundo: temáticas y narrativas en el cine hecho por mujeres

Uno de los grandes mitos que todavía persisten sobre el cine hecho por mujeres es que se trata de películas intimistas, inspiradas en la vida de pareja o familiar y alejadas de conflictos sociales o temáticas disruptivas. Sin embargo, eso está lejos de la filmografía de las directoras argentinas. Desde La ciénaga (2001), de Lucrecia Martel -un crudo retrato de la decadencia de una familia adinerada en el norte del país-, hasta XXY (2007) de Lucía Puenzo -acerca de la adolescencia de una persona intersex-, muchas de las películas suelen detenerse precisamente en cuestiones invisibilizadas por el cine mainstream, en problemas sociales situados en los márgenes o incluso en asuntos considerados tabú por gran parte de la sociedad.

Testa argumenta que “la taquilla, además de tener un montón de recursos, está construida con una mirada del mundo” y que lo que se busca desde el cine independiente es “disputar lo simbólico de esas películas comerciales”. La guionista y directora de Niña mamá (2019) -un documental que visibiliza la realidad de mujeres jóvenes que, atravesadas por violencias y una extrema vulnerabilidad, deben decidir si continuar o no con un embarazo adolescente- aspira a participar de la consolidación de un cine que no reproduzca estereotipos, ni de género ni de clase. Así, por ejemplo, en La larga noche de Francisco Sanctis -ambientada en la época más oscura de la dictadura- el padre le lee cuentos a los hijos para dormir y la mujer trabaja.

Testa En Una De Las Presentaciones De Su Película “Niña Mamá”. Foto: Paula Suárez

Testa en una de las presentaciones de su película “Niña mamá”. Foto: Paula Suárez

La marginalidad y los tabúes, sin duda, recorren buena parte de la filmografía de Berneri. Su primer largometraje, Un año sin amor (2005) -inspirado en la novela autobiográfica homónima del escritor argentino Pablo Pérez-, narra la historia de un joven escritor que vive con VIH y que se involucra en un club leather en el que practican sadomasoquismo, mientras intenta encontrar una pareja para construir un vínculo afectivo estable. Por su parte, en Alanis (2017) -película por la que Berneri se convirtió en la primera mujer en ganar la Concha de Plata a la mejor Dirección en el Festival de San Sebastián-, retrata la vida de una joven de escasos recursos que ejerce el trabajo sexual y está encargada de mantener a su hijo pequeño, sin caer en prejuicios ni discursos moralizantes sobre el tema.

El cine de Citarella, por su parte, es hecho en gran medida por mujeres. Sus largometrajes Ostende (2011), La mujer de los perros (2015) y Las poetas visitan a Juana Bignozzi (2020) están protagonizados por personajes femeninos. A su vez, en el último caso -un documental acerca de la vida y obra de la poeta Juana Bignozzi-, el rodaje también estuvo mayormente a cargo de mujeres: desde la dirección y la producción hasta la fotografía y el sonido directo.

Las Integrantes Del Equipo De Rodaje De &Quot;Las Poetas...&Quot; Aparecen En Varias Escenas Del Documental. Foto: Prensa

Las integrantes del equipo de rodaje de “Las poetas…” aparecen en varias escenas del documental. Foto: Prensa

“Para mí, la decisión de poner a las mujeres en escena es una forma de mostrarlas y de trabajar con ellas, que es algo que con los años me gusta cada vez más. Trabajar con mujeres dota a los rodajes de una energía diferente… Las mujeres se entregan más a cierta idea viva de los planos y la puesta en escena, y a cierta construcción colectiva que a veces siento que a los hombres les cuesta más”, comenta quien fuera la productora ejecutiva de La flor (2018), aquella película de 14 horas de duración dirigida por Mariano Llinás y protagonizada por el colectivo de actrices Piel de Lava.

En varias de sus películas, Garateguy aborda la sexualidad desde un enfoque poco ortodoxo, en muchos casos provocando al espectador e incluso yendo al límite de las convenciones establecidas y aceptadas dentro del propio género en el que se desenvuelve. Consultada sobre este punto, la directora de obras como Mujer lobo (2013) y Hasta que me desates (2017) responde: “Me interesa la sexualidad como tema porque es exponencial la diferencia en las reacciones que pueden tener los espectadores… La misma escena puede ser perversa o asquerosa para algunos y divertida para otros. Es muy interesante ver qué pasa si te alejás de las representaciones convencionales”.

Piel De Lava Es Un Colectivo Integrado Por Cuatro Actrices De Cine Y Teatro: Laura Paredes, Pilar Gamboa, Valeria Correa Y Elisa Carricajo. Foto Archivo  Clarín

Piel de lava es un colectivo integrado por cuatro actrices de cine y teatro: Laura Paredes, Pilar Gamboa, Valeria Correa y Elisa Carricajo. Foto Archivo Clarín

La situación se vuelve algo diferente en otros ámbitos audiovisuales. Al respecto, Piñero -quien codirigió videos musicales para artistas como Julieta Venegas y campañas audiovisuales para organizaciones como Amnistía, en ambos casos sobre temáticas vinculadas a cuestiones de género- considera que todavía la publicidad está plagada de estereotipos sexistas, como el hogar para la mujer y el fútbol para el hombre. “Son espacios difíciles de desarmar, están muy arraigados”, opina. A su vez, en el mundo de los videoclips, el panorama también resulta más complejo: “Es un espacio que ocupan generaciones más nuevas y hay lugar para todo. Sin embargo, acá quizás nos volvemos presos de las imágenes que dictan las redes sociales sobre lo que es hegemónico y lo que no, y eso puede generar discursos contradictorios. Parece que hay inclusión, pero si mirás bien, no tanto”.

Cine en casa: ¿cómo afectó la pandemia a las mujeres en la industria audiovisual?

Más allá de las consecuencias que produjo la pandemia en términos económicos y laborales para la población en general, su impacto en el caso de las mujeres fue aún mayor. Según una investigación reciente llevada a cabo por el Centro de Estudios para el Desarrollo Humano (CEDH) de la Universidad de San Andrés, la pandemia profundizó la brecha entre hombres y mujeres respecto a la asignación del tiempo al trabajo y a las tareas no remuneradas. Así, según las investigadoras, a pesar de que la carga de trabajo pago entre hombres y mujeres se hizo más equitativa, las mujeres asumieron una mayor proporción de la carga adicional del trabajo doméstico y el cuidado de los/as hijos/as.

Por otra parte, una de las industrias más afectadas por la pandemia, sin dudas, ha sido la industria cultural, de la cual el cine no ha quedado exceptuado. Con más de un año de salas de cines cerradas y rodajes postergados o detenidos, la variación interanual del sector cinematográfico en 2020 fue de un 81 % menos respecto al año anterior, según datos del Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA).

El Cine Fue Uno De Los Sectores De La Cultura Más Afectado Por La Pandemia. Fuente Sinca

El cine fue uno de los sectores de la cultura más afectado por la pandemia. Fuente SInCA

A pesar de lo anterior, hubo mujeres que a pesar de los obstáculos pudieron continuar haciendo cine en cuarentena. De ello da cuenta Muchnik, al mencionar que en el Festival La Mujer y el Cine de este año -celebrado en el mes de abril, por primera vez, en formato virtual- se presentaron más de 130 películas producidas en 2020.

También la edición 2021 del BAFICI contó con estrenos de películas realizadas en pandemia. Tal fue el caso de Upa! Una pandemia argentina, la tercera parte de una saga dirigida y protagonizada por Garateguy, junto a Santiago Giralt y Camila Toker, que comenzó en 2007 con UPA! y continuó en 2015 con UPA! 2: El regreso.

“Estábamos en plena pre producción y habíamos decidido que nuestros personajes viajaran a la Meca del cine -Los Ángeles- para buscar financiación para un proyecto. Con Camila y Santiago ya teníamos los pasajes y el Airbnb para esos días. Pero sobrevivo la pandemia y no pudimos viajar. Después de algunas semanas en shock, nos pareció que no había nada más upa! para estos personajes -que por fin podían viajar a Hollywood- ¡que quedaran trabados por una pandemia mundial!”, relata Garateguy. La película fue filmada en dos partes. Primero, un “Lado A”, de 100 minutos, que se hizo en base a colaboraciones de actores y colegas a través de Zoom. “Esta primera instancia nos permitía ejercitar el aislamiento como forma de producción, la distancia total del otre”, comenta la directora. La segunda parte, el “Lado B”, de 61 minutos, fue la experiencia opuesta: los/as protagonistas se encerraron en una burbuja por unos días y grabaron esa convivencia.

La Saga &Quot;Upa!&Quot; Muestra Los Entretelones Y Desafíos De Producir Una Película Independiente. Camila Toker, Santiago Giralt Y Tamae Garateguy. Foto: Prensa

La saga “UPA!” muestra los entretelones y desafíos de producir una película independiente. Camila Toker, Santiago Giralt y Tamae Garateguy. Foto: Prensa

En el caso de El Pampero, Citarella explica que la pandemia tampoco frenó su actividad, aunque sí llevó a que pospusieran algunas producciones. “Nunca dejamos de pensar o de producir, siempre adecuándonos al contexto. El hecho de haber trabajado tantos años de manera autogestionada, y con cierta independencia, hace que la adaptación no sea tan difícil”, comenta. Y agrega: “Obviamente, siempre haciendo malabares entre las películas, la maternidad, las restricciones y los miles de trabajos que hay que tener para sostenerse siendo cineasta y siendo independiente”.

Quienes se vieron más afectadas por la pandemia fueron las técnicas (fotógrafas, sonidistas, montajistas, entre otras), que representa 30 % de los puestos de trabajo en los equipos de rodaje. “Sé de compañeras técnicas que la han pasado muy mal. La relación laboral en su caso es distinta. Son trabajos temporarios en los que, con la interrupción de las actividades culturales, dejaron de cobrar un sueldo”, advierte Testa. En muchos casos, esta situación llevó a muchas de ellas a tener que comenzar otros trabajos. Incluso se creó una cuenta de Instagram para difundir emprendimientos comerciales de técnicos/as -también participan varones- de la industria audiovisual: comestibles, diseños digitales, talleres de cine, clases de yoga y de dibujo, cosméticos e incluso venta de muebles y juguetes artesanales.

Citarella Junto A Verónica Llinás, Durante El Rodaje De &Quot;La Mujer De Los Perros&Quot;. Gentileza De La Entrevistada

Citarella junto a Verónica Llinás, durante el rodaje de “La mujer de los perros”. Gentileza de la entrevistada

Un largo camino por recorrer: cupos, políticas públicas y un cambio cultural

Muchnik explica que en la década del ochenta, cuando comenzaron las colaboraciones entre María Luisa Bemberg y Lita Stantic -con películas como Momentos (1981), Señora de nadie (1982), Camila (1984) y Miss Mary (1986)-, la participación de mujeres directoras no superaba el 6 %. Cuarenta años después, la situación de las mujeres en el cine ha mejorado notablemente. Sin embargo, todavía son muchos los desafíos que tienen por delante las mujeres que hacen cine.

“Lo importante es que se exhiban películas realizadas por mujeres, que el INCAA apoye a los proyectos de directoras, que los grandes productores apoyen el trabajo de mujeres… Es toda una larga cadena”, sostiene la presidenta de La Mujer y el Cine, para quien todavía no existe una equidad real a la vista. Aún así, se muestra optimista frente a los cambios actuales. “Son las generaciones más jóvenes las que van a ir apoyando este cambio de mentalidad”, afirma esperanzada.

María Luisa Bemberg Junto A La Productora Lita Stantic Y La Actriz Y Directora Teatral Alejandra Boero. Foto: Archivo Clarín

María Luisa Bemberg junto a la productora Lita Stantic y la actriz y directora teatral Alejandra Boero. Foto: Archivo Clarín

Piñero coincide con el diagnóstico de Muchnik. “A veces es más difícil en otras generaciones, que vienen chipeadas diferente y pueden ser más torpes para lograr esos cambios. Pero creo que el mundo está cambiando y las nuevas generaciones venimos mas aggiornadas y acostumbradas a vernos como pares, en todo sentido”, comenta.

Son varias las organizaciones y colectivos que buscan visibilizar el trabajo audiovisual de las mujeres, y que luchan por una mayor equidad en las pantallas y en los equipos de rodaje. Además de La Mujer y el Cine, podemos mencionar a la asociación civil Mujeres Audiovisuales (MUA), a la agrupación Acción Mujeres del Cine y al Frente Audiovisual Feminista Federal (FAFF). También desde el Colectivo de Cineastas (CC) promueven la equidad de género y la mejora de las condiciones laborales de la mujeres en el cine.

A nivel internacional, existe la organización FREE THE WORK, fundada en 2016, originalmente con el objetivo de visibilizar el trabajo de mujeres creativas publicitarias.

Entrega De Premios Del Festival La Mujer Y El Cine, En 2019. Gentileza Annamaría Muchnik

Entrega de premios del festival La mujer y el cine, en 2019. Gentileza Annamaría Muchnik

Uno de los principales reclamos por parte de las trabajadoras audiovisuales es el establecimiento de políticas públicas basadas en la equidad: entre ellas, un cupo de género. Sobre este tema, en agosto de 2020, desde el FAFF se presentó un documento conjunto al que adhirieron asociaciones, mujeres cineastas y trabajadoras audiovisuales de todo el país reclamando la aprobación de un cupo.

Allí, señalaban que se trata de una medida urgente para garantizar la igualdad de oportunidades y la no discriminación.

Al respecto, Garateguy sostiene que no alcanza con buenas intenciones para cambiar la falta de igualdad entre varones y mujeres. “Necesitamos cupo en todos los ámbitos, y lo necesitamos pronto, especialmente en el cine, que es el medio de representación por excelencia en el que les niñes pueden verse reflejades”, argumenta.

&Quot;Las Furias&Quot; (Garateguy, 2020), Estrenada En Pandemia, Se Presenta Como Una Analogía Del Relato De “Romeo Y Julieta”, Pero En El Siglo Xxi. Foto: Prensa

“Las furias” (Garateguy, 2020), estrenada en pandemia, se presenta como una analogía del relato de “Romeo y Julieta”, pero en el siglo XXI. Foto: Prensa

También Testa, quien integra el CC y el FAFF, se manifiesta a favor del cupo en la industria cinematográfica. “Se peleó mucho, se presentaron propuestas, lo pedimos en infinidad de reuniones… Evidentemente, hay una menor participación de mujeres en todos los roles y eso no es porque las mujeres no queramos participar. El problema son las estructuras que no nos permiten desarrollar nuestra profesión en igualdad de condiciones”, justifica.

Otro de los reclamos está vinculado a la derogación del artículo de una ley que, de continuar vigente, podría ocasionar un fuerte desfinanciamiento al Fondo de Fomento Cinematográfico del INCAA. En este sentido, MUA, CC y FAFF, junto a organizaciones de diferentes puntos del país, acompañan un proyecto de ley que busca revertir la situación, y están juntando firmas para sumar adhesiones al pedido.

Por último, más allá de las políticas públicas, muchas directoras insisten en que es necesario un cambio de paradigma a nivel cultural. En este sentido, Testa considera necesario “salir de esa mirada de la ‘femineidad’ como temática”. En la misma línea, Citarella opina que “se debería dejar de tematizar a las mujeres”.

Testa Durante El Rodaje De Una De Sus Películas. Foto: Gustavo Schiaffino

Testa durante el rodaje de una de sus películas. Foto: Gustavo Schiaffino

“De esa forma, se está obligando a las mujeres a que hablen solo de eso. La crítica trata de deconstruirse forzadamente y termina leyendo todo bajo la clave de la mirada femenina. Y eso no solo termina haciendo que las directoras se vean forzadas a hablar de ciertos temas para conseguir fondos para sus películas, sino que también nos devuelve a las lógicas –con las que supongo que todas nos peleamos– de que las mujeres vemos, pensamos y filmamos de una sola manera porque somos mujeres. Es decir, nos devuelve a un lugar del que nos costó mucho salir”, comenta la integrante de El Pampero.

Berneri también coincide con esa postura, y agrega que no se trata de hacer un “cine feminista”. “Querer seguir el manual del ‘personaje feminista’ pasteuriza los discursos. No necesitamos películas militantes; lo que necesitamos es que los artistas tengan una mirada de género”, subraya.

Así, la directora de Aire libre (2014) considera que hay que ampliar los horizontes, y abordar temáticas como las nuevas paternidades, la deconstrucción masculina -sobre todo, en la adolescencia- e incluso resignificar el amor romántico. “Vivimos una época que enarbola equivocadamente el desapego. Frente a ello, todos mis personajes llevan adelante la búsqueda del amor como salvación”, concluye.

Yasmine Abraham, Lautaro García Alonso, Clara Gondra, Agustín Juncales y Romina Napiloti. Maestría en Periodismo (Universidad de San Andrés y Clarín).

POS