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Sunday, June 26, 2022

Herman Hesse, los Ramones y el guacamole más picante de la escena

El capítulo del Apocalipsis dedicado a la bestia y al anticristo. La cantidad de comensales en la Última cena. Los espíritus malignos enumerados en la Cábala. La carta de la muerte, según el tarot.

El canto del Infierno de la Divina Comedia, donde Dante ubica a los suicidas, los pródigos y los derrochadores. En la mitología nórdica, el orden del comensal que en una cena de dioses desencadenó el Ragnarök o la batalla del fin del mundo.

“Trece, ¿qué te parece?”, cantaban Todos Tus Muertos. Para muchos, un terror tan grande que merece denominaciones: “tredecafobia” y “triscaidecafobia”.

El piso 13 -casi ausente en edificios de países como España o Estados Unidos- representa, en cambio, el sello de Dylan Masa y sus alter ego, de los cuales Dillom es solo el primero.

Así se llama la canción insignia de Post Mortem -uno de los discos más aclamados del 2021-, cuya lírica y video están inspirados en películas de terror y fantasmas internos. Pero, además, es el piso donde Dillom nació, el nombre de una antigua banda de jazz de su papá y el número que marca el ascensor para entrar a su casa.

Dillom en un ataúd, en la performance con la que presentó el álbum Post Mortem. Simulaba un funeral. Crédito: Toto Pons (@totopons).

Dillom en un ataúd, en la performance con la que presentó el álbum Post Mortem. Simulaba un funeral. Crédito: Toto Pons (@totopons).

El equipo de Clarín lo comprobó, cuando lo visitó para girar con él, mientras estaba en plena mudanza: desde la mañana, hasta un recital en Niceto con el resto de la Rip Gang.

Antes de que se convirtiera en la revelación en el Lollapalooza, de agotar cuatro Vorterix en menos de 5 minutos, de ser halagado por Fito (con el guiño para la rendición de El amor después del amor​), de Europa, el Luna y de que todos quieran ir a su cumple. Porque, como él bien sabe, lo bueno siempre tarda.

El Dillom una masa como Play-Doh

Remera de Among Us, gorrita. En la cocina, empiezan a tomar forma los tacos -versión vegetariana incluida- y el guacamole. Mientras tanto, gaseosas y snacks.

Dillom tiene 21 años. Para los fanáticos de la literalidad (que lo metieron a la fuerza en algunas polémicas), su personalidad sorprende. No para sus fanáticos o para quien esté dispuesto a escucharlo de verdad.

Me agarraron en la semana con mayor autoestima de los últimos años. —dice. Se había levantado temprano, desayunó fruta y acota que está yendo al gimnasio, como parte de un “detox” post vacaciones.

Charla va, charla viene, arranca el tour. Primero, el living/salón de juegos/cyber, con balconcito. En la estantería, un casco de los Power Rangers y una taza de Batman.

Facu, uno de los amigos con el que convive, se escapa de la cámara. Maxi, el otro, se queda: está jugando a la Play. El espacio no es grande, sobre todo para cinco personas y cinco animales. Dylan conoce a los pibes desde la primaria y se mudó con ellos en 2016. Plena adolescencia.

—Mi vieja estuvo presa, hubo unos problemas ahí y me fui con mi viejo. No encajaba mucho con el estilo de vida que él llevaba y decidimos que no daba para más. Me dio dos opciones: ir al Sur o al Norte, donde tengo familia, pero no me cerraba, quería hacer música. Dormí en la calle una vez y al día siguiente llamé a Facu. Su mamá me dejó quedarme en la casa una noche… y bueno, pasó el tiempo. —recuerda.

Dillom, en la filmación de "La primera", el primer tema del disco. De fondo, un poster de Los Ramones. Crédito: Isidro Gamarra (@isidrogamarra).

Dillom, en la filmación de “La primera”, el primer tema del disco. De fondo, un poster de Los Ramones. Crédito: Isidro Gamarra (@isidrogamarra).

La mamá de los chicos trabaja en el centro. Facu y Maxi no son músicos: uno audita y otro brinda back office para un call center. Momentáneamente, su abuela también está parando en el departamento (gata y muebles incluidos).

Dillom comparte pieza y cama tipo cucheta con Facu. Sobre la mesita de luz se ve un peluche gigante: se lo regaló Shari, tuitera y seguidora fiel de la Rip Gang, que no se pierde ninguna fecha y recibió una entrada de cortesía para la noche.

Lo único que rompe la sencillez del ambiente es una importante colección de zapatillas: Bapesta, Jordans, Raf Simons, Air Max 98, Nike SB Dunk, Adidas Yeezy. Una de las gatas con las que hay pica meó uno de los pares.

Rodeado de zapatillas -su pasión- en el video de Dudade, filmado en Lugano. Crédito: Web.

Rodeado de zapatillas -su pasión- en el video de Dudade, filmado en Lugano. Crédito: Web.

Andy (noduerm0, director creativo de la Rip) explotó este guilty pleasure del artista para el video de Dudade. Aunque tuvieron que sumar como cien cajas más, que la gente prestó y tuvieron que buscar en un flete, valió la pena. Coscu planteó que “el video es God”… y no miente.

Vuelta al recorrido. Dillom comenta que ahora está viendo dónde irse. En estos años pasó por varios lugares, incluido uno que tenía una plaga de cucarachas. Tiene ganas de alquilar una casa grande, de techos altos. Con la familia que lo bancó hace seis años.

—Somos felices, no necesitamos mucho más que esto. A la noche comemos juntos, nos llevamos bien, por eso elegimos seguir juntos. El que más lió hace es Maxi, cuando está con el Fifa. —se ríe.

Tito, el perro que adoptaron el año pasado, quiere formar parte de la entrevista. Maxi empata, Dillom agarra el joystick un rato.

En Argentina yo, Los Ramones en NYC

Mientras pica cebolla, pisa palta, y cocina carne y verduras, el creador de OPA y otros hits, hace chistes, conversa.

Los tacos son una especialidad de la casa. No sé cocinar, lo hago más por instinto y onda. La otra vuelta subí un guiso que hice a Instagram y me re bardearon.

Los Ramones, en la heladera y en el corazón. Crédito: @rip.dillom.

Los Ramones, en la heladera y en el corazón. Crédito: @rip.dillom.

La heladera tiene un sticker gigante de Los Ramones, que no sabe bien de dónde salió, pero tiene sentido que esté. Dillom muestra la taza con el logo de la banda neoyorquina. Cualquiera que escuche con atención sus temas percibe la influencia punk, obvia en “Rocketpowers”, pero implícita en casi toda su obra (ok, quizás no en “Tinty Nasty”).

Su papá trabajó con el grupo y él heredó un sueño: grabar con Marky, segundo baterista de Los Ramones y el único que sigue vivo. Unas semanas después, lograría acercarle su disco, aunque no de forma personal. No va a faltar oportunidad.

Probablemente, el cantante argentino se hubiera llevado con Dee Dee Ramone, quien no solo tocaba el bajo como él, sino que se animó a lo bizarro (con su hip hop trash bajo el seudónimo de Dee Dee King) y vivió en Banfield hasta su muerte, en 2002.

Marky Ramone recibió el disco de Dillom. Crédito: @rip.dillom.

Marky Ramone recibió el disco de Dillom. Crédito: @rip.dillom.

—¿Les gusta el picante? —pregunta este rapero con el asterisco rojo. Y haciendo honor a su fama -de paladar resistente e idólatra de los Red Hot Chili Peppers-, masticó un chile entero, sin parpadear.

La comida, un éxito. Aplauso para el cocinero. Medio jugado con el tiempo, levanta la mesa, se cambia la ropa e invita al equipo -llenísimo y feliz- a una pasada por sus oficinas.

Con la plata me puse una empresa, no me compré un Porsche

En Congreso queda el Estudio Planck, sede de las oficinas de la Bohemian Groove Corp, empresa que Dillom comparte con Rama, su manager, y otros miembros de la Rip.

Un edificio antiguo en remodelación, con techos altos y escaleras de madera, donde piensan los videos, cranean ideas, sacan fotos. Ahí guardan, entre otras cosas, la maqueta original de la casa del video Piso 13 y la utilería de OPA.

No tengo un coach. Todos, desde el encargado de prensa hasta los artistas, son sub 30. ¿Cómo aprendieron a manejarse en un medio difícil? Leyendo, estudiando, hablando con abogados, dándose la cabeza contra la pared.

Frente al cuadro original de Marcelo Canevari y Ornella Pocetti, que constituye el arte de tapa de Post Mortem, sale una ronda de preguntas y respuestas.

El arte de tapa de Post Mortem, realizado por Marcelo Canevari (@marcelocanevari)  y Ornella Pocetti (@ornellapocetti).

El arte de tapa de Post Mortem, realizado por Marcelo Canevari (@marcelocanevari) y Ornella Pocetti (@ornellapocetti).

—¿Desde cuándo te gusta la música y cuál es tu fuerte?

—Todo empezó desde muy chico, mis viejos ponían música muy variada. A los nueve años, me compraron un bajo y siempre tuve bandas. No me considero un virtuoso. Lo que sí soy, creo, es un buen creativo, se me da muy bien escribiendo.

—Metés cuarenta referencias por tema, de Johnny Cash y Elvis, a la Coca Sarli. ¿De dónde sacás inspiración para tus letras?

—De todos lados. De sentimientos, de cosas que me pasaron o que me están pasando, de series, películas o historias que me contaron. Me divierte meter cuestiones que solo se entienden acá, como cuando digo “viajo por el mundo como Marley”.

Digresión 1: Playboy, Ricardo Darín, Bloody Mary, Tom y Jerry, Ted Bundy, Barney de los Simpsons. Dillom es meticuloso, no deja un hilo suelto. Todas las barras tienen su lugar y coquetean con un spanglish que funciona. Le da verosimilitud a la leyenda de que un martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.

—En tu casa vimos que tenías Demian, la novela de Herman Hesse. En el disco hay una narración homónima, con la voz de Mario Pergolini. ¿Sacás mucho de la literatura?

—No suelo leer mucho. Pero Fermín, mi productor, me insistió con este libro, hasta que lo agarré y me sentí muy identificado. Estaba a mitad del proceso de grabación del disco. Me llevo bien con Tomás, el hijo de Mario, y me pareció natural que estuviera su voz.

Digresión 2: Para entonces, ya había salido un tema en el que Dillom decía “estoy haciendo mucha plata, Mario Pergolini”. El Demian de Dillom toma de Hesse la exploración del instinto, la maldad, la niñez y la búsqueda del “yo” a través de la catarsis. En Post Mortem, también se escuchan alusiones literarias como “mi vida está escrita por Allan Poe” y “lucho con demonios que parecen los de Lovecraft”.

Dillom revive de la muerte para mostrarle a los invitados de su funeral ficticio un adelanto de Post Mortem. Crédito: Toto Pons (@totopons).

Dillom revive de la muerte para mostrarle a los invitados de su funeral ficticio un adelanto de Post Mortem. Crédito: Toto Pons (@totopons).

—¿Sos industria o under?

No soy un purista del under. Desde los 15 años organizo eventos donde han ido diez personas. Creo que hay que pasarlo como artista, para valorar lo que tenés, pero quiero vivir de la música. Siempre trato de mantener un equilibrio y no transar con cualquier cosa (sonido, lo que vivo, lo que muestro). Me puedo dar el lujo de no venderme.

Digresión 3: Tampoco se cierra de entrada ante las grandes firmas discográficas. El lema de la Bohemian Groove Corp. (reflejado en el skit del disco) es “Till I get a better deal” (o “Hasta que consiga un mejor arreglo”).

—¿Cómo definirías a la Rip Gang y la Bohemian Groove Corp.?

—La Rip es un colectivo de gente que hace música, videos, fotos, arte visual, personas que se ocupan de lo “burocrático”. La idea es que funcione como lugar de pertenencia, con el que muchos se puedan identificar.

Cuando empezó a andar la máquina y nos estaban escuchando, tuvimos que profesionalizarnos y así surgió la Bohemian Groove Corp: para que los papeles estuvieran en orden, los artistas monetizaran su música y todo el equipo cobre.

La BZRP Music Session #9 cumplió más de dos años. Al principio tuvo críticas negativas, luego se hizo muy popular y mostró a Dillom a un público amplio. Actualmente, superó las 92 millones de reproducciones. Crédito: canal de YouTube de Bizarrap.

La BZRP Music Session #9 cumplió más de dos años. Al principio tuvo críticas negativas, luego se hizo muy popular y mostró a Dillom a un público amplio. Actualmente, superó las 92 millones de reproducciones. Crédito: canal de YouTube de Bizarrap.

—¿Qué sentís actualmente por la sesión con Bizarrap?

La odio, si pudiera no escucharla nunca más, lo haría. Quizás porque al principio iba a tocar y el público solo me pedía eso. Pero fue un mal necesario. Ojo, también le tengo cariño y lo banco muchísimo al Biza. Lo volvería a hacer, no me arrepiento. En su contexto, cumplió la función que tenía que aportar.

Digresión 4: Hace unos años, Dillom y Biza fueron a tocar a Paraguay y se quedaron en un hotel 5 estrellas, con Ca7riel y Paco Amoroso. Siguen hablando por Instagram. De hecho, el productor elogió el lanzamiento de Post Mortem y lo que Dylan aporta a la escena.

Bizarrap, el productor argentino más famoso en el mundo, celebra la presentación de Post Mortem y Dillom se lo agradece. Crédito: @rip.dillom.

Bizarrap, el productor argentino más famoso en el mundo, celebra la presentación de Post Mortem y Dillom se lo agradece. Crédito: @rip.dillom.

—¿Cómo fue colaborar dos veces con L-Gante?

—Es loco, porque al principio, cuando sacamos “Tinty Nasty”, no me convencía mi voz y mi estilo sobre un RKT. Pero la terminó rompiendo, con casi 80 millones de visitas en YouTube. A la gente le gusta y a mí me representa. Elian también es parte de mi disco, con “Hegemónica”, la canción más bolichera. Terminó de mandarme la letra unos días antes de que naciera la hija. Lo respeto y lo quiero.

—Cantaste “Fax U” en el homenaje a Charly García en Tecnópolis. Toda una aventura, ¿no?

—Fue una de las experiencias más desafiantes de mi vida, por todo lo que representa él como artista. El público del rock nacional es bastante jodido. Con todo lo mal que pudo haber salido, salió muy bien. Me meto cada tanto a ver los comentarios y por suerte son positivos. Veo gente que pone: “Entré acá para bardear y me re gustó”.

—En tus canciones abrís traumas, emociones, cosas que te entusiasman. ¿La música te resulta terapéutica?

—Sí, de una. Además, hace años que voy a la misma psicóloga. A veces me da gracia pensar que estuve en la lona, que me sentía muy solo, y ahora caigo con algunos “problemas de famoso”. Tipo… la ansiedad de que me reconozcan en todos lados. Pienso, igual, que es necesario tener ese cable a tierra.

—¿Cómo imaginás un line up de Argentina para que te acompañe hoy por hoy?

—L-Gante, Mala Fama, Broke Carrey, Miranda, Babasónicos.

Digresión 5: Últimamente, se ve mucha onda en redes con Él mató a un policía motorizado. ¿Se vienen nuevas colaboraciones?

—¿Y si pudieras soñar e incluir hasta a John Lennon? Cuatro artistas o bandas.

—Mm… Los Ramones, los Red Hot Chili Peppers, AC/DC, Eminem.

Rockeando todos los shows, soy como los Dead Keneddys

Llegada a Niceto para el ensayo. Toda la Rip va a tocar, a beneficio de Mocha Celis, una ONG por la igualdad de derechos para las personas travestis, trans y no binarias. Ya hay gente esperando y Dillom se presta para las fotos. Una fan le contó que su álbum le “salvó la vida” y, al entrar, él seguía en shock.

En el camarín, sirven platitos con frutas, caramelos masticables y de miel, papas fritas y botellas de agua. Empiezan a llegar los artistas, que se ríen entre ellos y charlan, como si las cámaras no existieran. Como si fueran pibes y pibas de 20 años que están en una previa. Es lo que son.

Afuera, aparece Shari con un nuevo peluche, esta vez para Saramalacara. También está Kevan, otro histórico seguidor de la Rip, que les regala sus fotos analógicas y participa de algunas juntadas.

—La gente piensa que soy un loco bárbaro, pero soy bastante tranquilo. Con la adrenalina de tirarme al público, me alcanza y sobra. No quiero problemas con la policía, ni con asesinos seriales. —bromea Dillom, durante los últimos minutos con el micrófono de Clarín encima.

Después de practicar, abren las cortinas y sale con Muerejoven a tocar “Coach”. Saltos, gritos. “No es porro, lo que fumo son cenizas de rapero”. Hay una vibra de recital old school, más pogo que smartphones.

El artista se lanza al público. Crédito: Toto Pons (@totopons).

El artista se lanza al público. Crédito: Toto Pons (@totopons).

Contradiciendo sus propios pronósticos, canta la BZRP session #9 y el auditorio estalla. Entre interpretaciones de Odd Mami, Sarita y el resto de la Rip, vuelve. Se lanza al vacío de forma épica, sin pensarlo. Se lastima un poco. Pierde un anillo, un fan se lo devuelve después.

—Mi música es una forma de no tomarse nada en serio y, a la vez, es tomarse todo en serio.

Al final, todos los artistas celebran con un Jägermeister. “Cuando era chico soñaba con escenarios, mientras mi mamá vendía ropa en Centenario”. Está por ser otro día. Un nuevo taxi para la vuelta. Dylan sube a la tranquilidad de su piso 13.

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Reference from clarin www.clarin.com

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