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Wednesday, September 28, 2022

Exclusiva: Tanya Charry espera su primer bebé. Este embarazo va de la mano de Dios

Mientras esperaban el resultado de una prueba de embarazo en su apartamento en Miami, Tanya Charry y su esposo Sebastián Jiménez se miraban ilusionados. “Fue emocionante. Yo llorando, él también”, recuerda la reportera de El gordo y la flaca (Univision) del resultado positivo que tanto anhelaban. “No sabía nadie, él y yo nada más”, cuenta la radiante embarazada sobre el productor inglés de raíces colombianas con quien se casó el 7 de agosto del 2021 en la iglesia católica Saint Hugh de Coconut Grove, FL. 

En esa iglesia, múltiples veces, la periodista colombiana había rezado, pidiendo a Dios ser madre. “Iba todos los domingos a esa iglesia, que es una iglesia muy familiar, iban las mamás y los papás con sus hijos, y yo le pedía a Dios: ‘Quiero venir aquí con mi propia familia y quiero tener mis propios hijos. Quiero tener un esposo maravilloso, yo me quiero casar'”. Pedir con fe tuvo efectos milagrosos. No solo celebró ahí la boda de sus sueños con Jiménez, hoy esperan un hijo juntos. “A veces me ponía brava con Dios, decía: ‘¿Hasta cuando voy a esperar?’ Uno es humano y se desespera”, confiesa Charry, quien se sometió a fertilización in vitro para concebir. 

Fue la actriz Roselyn Sánchez quien le recomendó a su doctor, Andy Huang, en Los Ángeles, quien también ha hecho tratamientos de fertilización a famosas como Khloe Kardashian. En marzo comenzaron el proceso y Charry se sometió a un sinfín de exámenes médicos.  “Empiezas a tomar medicinas, a ponerte inyecciones”, recuerda. “Al principio me las ponía mi esposo. A veces él viajaba y me las tenía que poner yo. Tenía todo un ritual para ponerme la inyección yo misma”. 

Ya en junio, cuando se acercaba la fecha para realizar el implante de los embriones, Charry dio positivo al coronavirus. “Si lo cancelaba era comenzar todo el tratamiento de nuevo”, recuerda de ese angustioso momento. Me hacía la prueba [del coronavirus] y me seguía poniendo la inyección todos los días, y salía positiva y yo rezando. El día de la cita salí negativa”, dice Charry, quien pudo realizarse el procedimiento sin retrasos. “Este embarazo va de la mano de Dios”. 

Y llega en el momento perfecto, asegura la futura mamá de 47 años, quien congeló sus óvulos a sus 33 años tras perder un embarazo a los 30. “Los embriones los trasladaron de Miami a California y yo decía: ¿Qué tal que se descongelen, qué tal se que confundan? Entonces yo les decía: ‘Estén pendientes que sean esos'”, recuerda risueña. “Es un proceso lleno de emoción”.

Durante años Charry soñó con vivir este momento en su vida. “Siempre había querido ser mamá, siempre. Estuve casada y había estado embarazada y perdí el bebé”, revela. “Había hecho de todo para ser mamá. Había querido adoptar y había sido complicadísimo”, recuerda de esas diligencias que trató de concretar hace una década. También llenó papeles para convertirse en madre de acogida o foster mom, que tampoco se dio. “Incluso antes de casarme, quería hacerlo solita, porque no me llegaba el correcto”, dice sobre su compañero de vida. “Le rogaba a Dios por este bebé”. 

Perder su primer embarazo a sus 30 años, fruto de su primer matrimonio, fue un duro golpe emocional. “Me afectó mucho. Me afectó, pero estaba en un momento en que estaba recién llegada a Estados Unidos. Tenía muchas cosas pasando en mi vida. Instalarme, si me quedaba o no me quedaba, estaba recién casada”, recuerda. Algo que agradece es que no perdió un embarazo avanzado. “Me hice la prueba, estaba embarazada y como a la semana lo perdí. Lamenté mucho esa pérdida tiempo después. Decía: ‘¿Será que yo no me cuidé?'”, reflexiona. “Estaba comenzando en Escandalo TV. Después me lamentaba cuando pasaba el tiempo y no tenía hijos”, confiesa. “Hoy entiendo que ese no era el momento; hoy entiendo que tenía que ser en este momento con el esposo que tengo hoy día, con la familia que Dios me ha dado. Los sueños que siempre había tenido, que siempre le había pedido a Dios, se están cumpliendo”.

En sí, el sentimiento de amor maternal es algo que ya ha experimentado con su hijastra Zoe, de 11 años, con quien tiene una cercana relación. La madre de Zoe murió de cáncer cuando la niña tenía seis años y Tanya llegó a la vida de Jiménez tiempo después de él enviudar. 

Al contarle a Zoe que se convertiría en hermana mayor, la niña tuvo sus reservas. “Al principio reaccionó no muy bien, con celos. Porque todas sus amiguitas que tenían hermanos le decían que todo cambiaba, que ya no iba a ser la más importante, que ya no iba a ser el centro de atención, y es normal”, cuenta Charry. “Le dijo a su papá una frase muy bonita que a mí me llenó de mucha felicidad, a pesar de su rechazo. Le dijo: ‘Es que Tanya no me va a querer a mí tanto porque va a tener su propio hijo’. He tratado que ella sienta que no va a cambiar mi amor por ella”.

Con su hijastra Charry también tiene una gran complicidad. “Es como mi hija, la quiero muchísimo”, dice la presentadora, quien ha sabido ganarse el amor y la confianza de Zoe, con quien la pareja bailó, abrazados los tres, el día de su boda. “Va a ser una mamá espectacular”, afirma Jiménez, de 47 años, sobre su esposa. “Con Zoe se lleva increíble, cocinan juntas, van al mall juntas. Tanya le prepara el desayuno para ir al colegio, la lonchera. No tengo ninguna duda que va a ser una mamá espectacular”. 

Zoe ayudará a escoger la decoración de la habitación de su hermanito —o hermanita— en su casa en Los Ángeles una vez se enteren del sexo del bebé. La familia tiene una casa en Los Ángeles y un apartamento con vista al mar en Miami, donde tomaron estas fotos exclusivas para People en Español. 

Tanto Jiménez —quien ha producido series para Netflix y Apple, y reality shows como Larrymanía con Larry Hernández— como Charry, quien realiza entrevistas exclusivas con artistas para El gordo y la flaca, viajan a menudo por trabajo y dividen su tiempo entre California y Florida. 

La maternidad llega para Charry en un momento de plenitud. “Ya lo había vivido todo. Ya había sido rumbera, había ido a fiestas, ya había viajado bastante”, dice. “Tenemos mucho tabú que después de los 40 años no se puede tener hijos. ¿Quién ha dicho eso? Al contrario, si tienes un hijo a los 25 estás en la universidad, estás trabajando, quieres salir a fiestas, salir con tus amigas. Este es el momento adecuado para mí, es el momento perfecto”, asegura la mamá primeriza, quien hasta ahora solo ha vomitado una vez y ha experimentado más sueño y cansancio de lo normal.

La presentadora recomienda a otras mujeres que congelen sus óvulos. “Yo tengo 47 años y estoy embarazada ahora. Si tienes tus óvulos congelados te olvidas de eso y no hay estrés. Puede que se te pase el tiempo, pero ahí tienes la otra alternativa y de por vida. Tú puedes ser mamá con óvulos congelados hasta los 53 años”, afirma Charry, quien solo ha aumentado unas 8 libras durante su primer trimestre. “He engordado por las vacaciones que fuimos a Europa”, dice de su escapada a Saint Tropez y Milán en agosto. “Ahí sí nos desatamos, comí pan y postre como loca”.

Eso sí, la despampanante Charry siempre cuidó su alimentación e hizo mucho ejercicio. “[Mi jefa] Mariela siempre se burlaba de mí en El gordo y la flaca porque yo llevaba unas comidas que parecían de gato, de ratón, unas comidas super orgánicas, no comía esto o lo otro”, cuenta sobre Mariela Cardona, Vicepresidenta y productora ejecutiva de El gordo y la flaca. “Eso me ayudó, mi cuerpo estaba preparado”. ¡Además, tuvo una puntería impecable!  “Creo que la probabilidad es un 10 porciento de que en el primer in vitro salga. El mío salió”, dice Charry. 

La presentadora también compartirá la feliz noticia con su madre Alicia Charry, de 79 años, quien padece Alzheimer, cuando la visite en diciembre en Colombia. “Ya voy a tener seis meses, ya voy a estar barrigona. De pronto se lo digo por FaceTime. A veces está bien y entiende, a veces no”, dice sobre su mamá, quien fue diagnosticada hace 15 años con esta enfermedad, que afecta la memoria. “Sé que en el fondo ella lo va a saber, lo va a entender. En la boda ella cuando entró a la iglesia se iba riendo”, recuerda sobre su madre, quien la vio vestida de blanco. 

Por ahora, Charry está gozando su día a día. “Estoy feliz, es más bonito que como lo soñaba”, dice Charry, quien espera regresar ante las cámaras de unos meses después de dar a luz en marzo, vía parto natural. “Era un sueño tener un hijo juntos, y tener un hermanito o hermanita para Zoe, que para mí era muy importante que no se quedara solita”, dice Jiménez. “Es un sueño hecho realidad para los dos. El mensaje es que la gente tiene que entender que las cosas suceden cuando tienen que suceder. No pierdan la esperanza”. 

A continuación, la pareja habla con People en Español de su dulce espera. 

¿Qué sienten de tener un bebé en camino? 

Tanya: Estoy feliz, es más bonito que como lo soñaba. Es como reforzar mi fe mucho más. Es como seguir dándole gracias a Dios de que me ha cumplido los sueños por los que he trabajado y que tanto le he pedido. Es el momento perfecto para que fuese mamá. Si la barriga lo permite seguiré trabajando y regresaré a los tres meses. 

Sebastián: Es una noticia muy chévere que vino en un momento perfecto. Sé que es un sueño muy grande para Tanya, y era un sueño tener un hijo juntos, y tener un hermanito o hermanita para Zoe, que para mí era muy importante que no se quedara solita.

¿Cuándo nace el bebé? ¿Crees que será niño o niña? 

T: Primero de marzo es la fecha, va a ser Piscis, tengo un hermano que es Piscis y es muy tranquilo y muy fresco. Pretendo educarlo bien, que sea una persona que le sirva al mundo, que sea feliz, que sea un niño tranquilo. El otro día me estaban haciendo un ultrasonido y yo le decía: ‘El niño se está moviendo muchísimo’, y la muchacha me decía: ‘Deja de decirle niño si no sabes si es niño o niña’. Vamos a ver. Me ilusiona que sea una niña para que Zoe esté con ella; en mi familia no hay muchas niñas. Hay nietos y sobrinos. Hay una nada más y es grandota. Quiero que tenga esencia latina.

¿Cómo creen que va a cambiar la dinámica la llegada del bebé?

T: Soy tan intensa que creo que estaré todo el tiempo con el bebé requete protegiéndolo, aunque creo que voy a ser estricta. Espero que sea parto natural. Me gusta que los niños sean independientes, que se desarrollen ellos mismos. Mi hermana me dice: ‘No vaya a ser que el pelaito o la pelaita a los seis meses ya se esté cambiando solo el pañal’. 

S: La dinámica va a cambiar para Tanya muchísimo. Ella quiere seguir trabajando, y el balance entre el trabajo y cuidar a un bebe va a ser un reto para todos. Vamos a viajar un poco menos, tenemos una babysitter ya en casa [dice, señalando a su hija Zoe]. 

¿Qué sentiste el día de tu boda? 

T: Me encantó ver a tanta gente que quiero y que siento que me quiere mucho. La pasamos tan [bien]. Mucha gente decía que en la boda se respiraba mucho amor. Recuerdo ver a mi mamá, vi a Sebas que estaba emocionado. Casarme en la iglesia donde siempre soñé, donde le pedí a Dios casarme. La iglesia de Saint Hugh significa mucho para mí. 

S: En la boda, ese día sentí cuando estaba bailando en la pista, estábamos bailando los tres y ahí sentí que éramos una familia. 

¿Cuándo vas a compartir la noticia del embarazo con tu mamá? 

T: Quisiera ir mañana para decirle pero no puedo estar viajando tanto. En diciembre vamos a Colombia a la boda de un sobrino y ahí le voy a decir. Ya voy a tener seis meses, ya voy a estar barrigona. De pronto se lo digo por FaceTime. A veces está bien y entiende, a veces no. Sé que en el fondo ella lo va a saber, lo va a entender. En la boda ella cuando entró a la iglesia se iba riendo.

¿Cómo compartieron la noticia del embarazo con Zoe? 

T: Se lo dijo Sebas. A finales de junio nos enteramos del embarazo. Y como un mes después, en julio, le dijimos a Zoe porque queríamos estar seguros que todo estaba bien. Creo que la probabilidad es un 10 porciento de que en el primer in vitro salga [un embarazo]. El mío salió. Al principio reaccionó no muy bien, con celos. Porque todas sus amiguitas que tenían hermanos le decían que todo cambiaba, que ya no iba a ser la más importante, que ya no iba a ser el centro de atención, y es normal. Le dijo a su papá una frase muy bonita que a mí me llenó de mucha felicidad, a pesar de su rechazo. Le dijo: ‘Es que Tanya no me va a querer a mí tanto porque va a tener su propio hijo’. He tratado que ella sienta que no va a cambiar mi amor por ella. 

Pienso que la mamá de ella que está en el cielo me dijo: ‘Tú siempre has querido tener un bebé, ayúdame con ella’. Es como mi hija, la quiero muchísimo. Una amiga me dio el consejo: ‘Siempre recuerda que tú eres la adulta y ella es la niña, no te pongas a la par de ella. Uno es humano y de repente se pone a discutir. Tú tienes que enseñarle, trata en seco si te responde groserías’.

¿Cómo fue el proceso de fertilización in vitro? 

T: Di con un doctor maravilloso en Los Ángeles que me lo recomendó Roselyn Sánchez. Una vez estaba haciendo una entrevista a Roselyn, estábamos hablando de que sus hijos son in vitro, y después de la entrevista nos quedamos conversando, tomándonos un café y yo le conté: ‘Estoy en esto’. Pensé hacerlo en Miami pero Roselyn me dijo: ‘Tienes que ir con este médico, Andy Huang, que le ha hecho tratamientos de fertilización a Khloe Kardashian’. Ha salido hasta en Los Kardashians, el reality. Fui con él, las primeras citas fueron virtuales y en seguida nos dio muy buen feeling. A él lo conozco en marzo, cuando comenzamos el proceso. Primero haciendo todos los análisis a ver si mi cuerpo estaba listo, los exámenes del corazón, que fueron extensos. Empiezas a tomar medicinas, a ponerte inyecciones. Las inyecciones eran complicadas. Al principio me las ponía mi esposo en la nalga. A veces él viajaba y me las tenía que poner yo. Yo tenía todo un ritual para prepararme para poder ponerme la inyección yo misma. 

Cosa curiosa es que nosotros teníamos la cita ya para hacernos el in vitro, todo estaba perfecto y me da COVID. Esto fue en junio. Si lo cancelaba era comenzar todo el tratamiento de nuevo. Nos hacíamos la prueba todos los días. Me hacía la prueba y me seguía poniendo la inyección todos los días, y salía positiva [de coronavirus] y yo rezando. El día de la cita salí negativa.

El doctor Huang durante el in vitro te dice: ‘Aquí está tu bebé’. Tú vas viendo en una pantalla todo lo que va pasando dentro. Los embriones los trasladaron de Miami a California y yo decía: ‘¿Qué tal que se descongelen, qué tal que se confundan? Entonces yo le decía: ‘Estén pendientes que sean esos’. Es un proceso lleno de emoción. 

¿Qué síntomas has tenido? 

T: No he tenido muchos síntomas, he vomitado una sola vez. El día que vomité dije: ‘¡Yay, estoy embarazada!’ Fue en la casa de Los Ángeles, venía de hacerme el pelo y tenía que arreglarme para El gordo y la flaca, estaba corriendo. Me acosté un poquito, puse las piernas encima de una almohada porque me da miedo que se me baje la presión estando sola, y estaba sola. De repente vomité y estaba recostada, sintiéndome un poco mal porque había vomitado, pero estaba feliz porque ya me sentía embarazada. Me he sentido muy cansada. Subo unas escaleras y me canso. Los primeros meses me montaba en el carro de pasajero y a los tres segundos estaba dormida.

¿Cuándo empezaste a desear ser madre? 

T: Siempre había querido ser mamá, siempre. Estuve casada y había estado embarazada y perdí el bebé. Había hecho de todo para ser mamá. Había querido adoptar y había sido complicadísimo. Desde los 30 y pico. Hice hasta las vueltas de adopción, pero era muy complicado. Estaba soltera y dije: ‘Quiero ser foster mom‘. Incluso antes de casarme quería hacerlo solita, porque no me llegaba el [compañero de vida] correcto. Yo le rogaba a Dios por este bebé. 

Iba todos los domingos a esa iglesia [donde me casé], que es una iglesia muy familiar, iban las mamás y los papás con sus hijos, y yo le pedía a Dios: ‘Quiero venir aquí con mi propia familia y quiero tener mis propios hijos. Quiero tener un esposo maravilloso, yo me quiero casar’. Y a veces me ponía brava con Dios, decía: ‘¿Hasta cuando voy a esperar?’ Uno es humano y se desespera. Cuando quería ser foster mom llené todos los papeles. Ser foster mom es fácil porque hay muchos niños que necesitan un hogar, y nunca me llamaron. 

¿Cómo te afectó perder tu primer embarazo? 

T: Me afectó mucho. Tenía 30 años. Me afectó, pero estaba en un momento de mi vida en que estaba recién llegada a Estados Unidos. Tenía muchas cosas pasando en mi vida.  Instalarme, si me quedaba o no me quedaba, estaba recién casada. Me afectó, pero tenía poquitos meses, no tenía ni un mes cuando lo perdí. Me hice la prueba, estaba embarazada y como a la semana lo perdí. Lamenté mucho esa pérdida tiempo después. Decía: ‘¿Será que no me cuidé? ¿Será que como tenía otras prioridades en ese momento como el trabajo, no tuve cuidado?’ Estaba comenzando en Escandalo TV, recién llegada. Después me lamentaba cuando pasaba el tiempo y no tenía hijos. Hoy entiendo que ese no era el momento, hoy entiendo que tenía que ser en este momento con el esposo que tengo hoy día, con la familia que Dios me ha dado. Los sueños que yo siempre había tenido, que siempre le había pedido a Dios se están cumpliendo. Este embarazo va de la mano de Dios.

¿Siempre quisieron tener un hijo juntos? 

T: Desde antes que nos casáramos, como tenía tantos deseos de ser mamá y encontrar una persona que también lo quisiera ser, me acuerdo que una vez estábamos en el gimnasio y estabamos hablando por texto. Nuestra relación primero fue a larga distancia. Yo en Miami y él en Los Ángeles. Y él me pregunta: ‘¿Te gustaría tener hijos? Porque a mí me encantaría, y a Zoe también le encantaría’. Casi me caigo de la caminadora. 

Decidimos hacer el in vitro. Yo tenía mis óvulos congelados desde antes. Los congelé cuando perdí a mi primer bebe, al tiempo, a los tres años. Lo dije el otro día en el show: ‘Mujeres congelen sus óvulos porque uno no sabe’. Yo tengo 47 años y estoy embarazada ahora. Si no hubiera congelado mis óvulos no hubiera podido. Si tienes tus óvulos congelados te olvidas de eso y no hay estrés. Puede que se te pase el tiempo pero ahí tienes la otra alternativa y de por vida. Tú puedes ser mamá con óvulos congelados hasta los 53 años. 

¿Qué sientes de estar embarazada en esta etapa de tu vida? 

T: Mucha gente dirá: ¿Cómo va a ser mamá a tal edad? Hoy día, doy gracias porque siempre fui una mujer que hice mucho ejercicio, que comía muy bien. He engordado por las vacaciones que fuimos a Europa. Ahí si nos desatamos, comí pan y postre como loca. He aumentado 8 libras. [Mi jefa] Mariela siempre se burlaba de mí en El gordo y la flaca porque yo llevaba unas comidas que parecían de gato, de ratón, unas comidas super orgánicas, no comía esto o lo otro. Y eso me ayudó, mi cuerpo estaba preparado. A uno le hacen muchos exámenes cuando vas a hacerte un in vitro, más cuando pasas cierta edad. 

Tenemos mucho tabú que después de los 40 años no se puede tener hijos. ¿Quién ha dicho eso? Al contrario, si tienes un hijo a los 25 estás en la universidad, estás trabajando, quieres salir a fiestas, salir con tus amigas. Este es el momento adecuado para mí, para Tanya Charry, este es el momento perfecto.

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