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El sueño de seis alumnos del Teatro Colón: tocar con Gustavo Dudamel

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El sueño de seis alumnos del Teatro Colón: tocar con Gustavo Dudamel

En estos tiempos distópicos, un grupo de músicos argentinos, alumnos de Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, vivió un sueño impensado en plena pandemia: viajaron a España para tocar en una orquesta integrada por jóvenes, de entre 18 y 22 años, de toda América Latina, dirigida por Gustavo Dudamel, uno de los músicos que más admiran y una leyenda de este siglo.

El programa de 14 días comenzó con los ensayos en Oviedo, luego un primer concierto en Madrid, parte de una gira que continuó por Tenerife, Gran Canarias, y concluyó en Oviedo.

Los seleccionados fueron la violista Ayelén Ferraro, los violonchelistas Ana Díaz y Julián Giménez, y los violinistas Daniel Sebastián Ortega, Malena Martínez y Francisco Brizio. Todos, alumnos del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, fueron elegidos por la Fundación Dudamel para participar del proyecto “Encuentros Europeos”.

La experiencia les cambió la vida y reafirmó una vocación que se despertó tempranamente. Tienen entre 18 y 23 años, y quieren trabajar para que la música clásica se democratice y esté al alcance de todos.

Alumnos Del Colón Con Gustavo Dudamel, En La Entrega Del Regalo Del Teatro Colón. Izquierda A Derecha:  Ana Díaz, Francisco Brizio, Ayelén Ferraro, Dudamel, Malena Martínez, Daniel Sebastián Ortega Y Julián Giménez.

Alumnos del Colón con Gustavo Dudamel, en la entrega del regalo del Teatro Colón. Izquierda a derecha: Ana Díaz, Francisco Brizio, Ayelén Ferraro, Dudamel, Malena Martínez, Daniel Sebastián Ortega y Julián Giménez.

Los seis músicos coincidieron vía zoom desde Jujuy, la Patagonia y Buenos Aires, para compartir un encuentro con Clarín y contar sus experiencias.

Quiénes son

Ayelén empezó con la música en una Orquesta-Escuela porque iba su prima y a ella le gustaba mucho la música. Sus padres no son músicos.

“Toco la viola desde los 9 años, instrumento no tan común y poco conocido cuando sos chico. No es que lo conozcas y digas ‘quiero tocar esto’, pero la elegí y no la dejé nunca más porque me enamoré de su sonido, tan íntimo y delicado”, abre la charla, la única integrante del grupo que nació en zona sur de Buenos Aires.

Ayelén Lobato Ferraro Toca La Viola. Dice Que Se Enamoró De Su Sonido- Foto: Juanjo Bruzza

Ayelén Lobato Ferraro toca la viola. Cube que se enamoró de su sonido- Foto: Juanjo Bruzza

Daniel Sebastián es Jujeño. Toca el violín gracias a su papá, músico newbie, pero tuvo que esperar a que su hermana creciera para que le pasara su violín porque el presupuesto no alcanzaba para comprar instrumentos para todos.

Empezó a los 9 años en el sistema de Orquesta-Escuela de la provincia de Jujuy. Escuchaba a su hermana violinista, iba a los conciertos y también quería estar ahí.

“Aquí en Jujuy se escuchan muchos instrumentos andinos y todo lo demás, pero a mí me llamó la atención el violín. Tomaba clases con mi papa en casa. Cuando llegué a la orquesta, se hizo una audición y entré como concertino. Para mí era todo muy increíble. Era mucha información, muchos colores. Era otro mundo”, recordó emocionado.

Daniel Sebastián Ortega Es Jujeño Y Viene De Famili De Músicos. Foto: Juanjo Bruzza

Daniel Sebastián Ortega es jujeño y viene de famili de músicos. Foto: Juanjo Bruzza

Malena es hija de padre filósofo y madre alfarera, y no tiene recuerdos de sí misma sin un violín.

“Empecé desde muy chiquita, a los cinco o seis años. El sonido me cautivó”, explica desde San Martin de los Andes, una localidad que no contaba con profesores de violín ni orquesta cuando llegó el instrumento a sus manos.

“Tuve el deseo de estudiar, pero recién pude concretarlo cuando uno de los núcleos del programa de orquestas juveniles vino por primera vez a San Martin de los Andes, que fue una manera también de federalizar la música, ¿no? Porque en un pueblo tan chiquito, y tan al sur, es muy difícil tener acceso a la música clásica”, concluyó.

Malena Verduga Martínez Toca El Violín. Su Papá Es Filósofo Y Su Mamá, Alfarera. Foto: Juanjo Bruzza

Malena Verduga Martínez toca el violín. Su papá es filósofo y su mamá, alfarera. Foto: Juanjo Bruzza

-Y vos, Francisco, ¿Cómo elegiste el violín?

-Un día llegó a mi escuela primaria una profesora de violín, fundadora de una Orquesta-Escuela en Trevelin, una localidad pequeña, debajo de Bariloche, y tiene una población complete de 15 mil habitantes. Ahí empecé a los 9 años y nunca paré de tocar. Habré hablado con tanto entusiasmo, que un par de semanas después estaba tomando clases en la Orquesta-Escuela, Arcos al Sur.

Arcos empezó como un proyecto acquainted, muy chiquito, hace casi 20 años, de la mano de Paz Misurelli, y hoy , en un pueblito con 15 mil habitantes, la orquesta entera (con todos sus niveles) junta casi cien personas. Es un fenómeno muy interesante del lugar.

Francisco Ramírez Brizio Es Violinista Y De Trebelín, Una Localidad Cercana A Bariloche. Foto: Juanjo Bruzza

Francisco Ramírez Brizio es violinista y de Trebelín, una localidad cercana a Bariloche. Foto: Juanjo Bruzza

Julián y Ana también son del sur, ambos viven en Bariloche, y estudiaron con el violonchelista Diego Díaz, papá de Ana. Julián empezó a tocar a los 12 y Ana a los 11.

“Empecé a estudiar en un lugar que se llama Cofradía”, cuenta Julián, y agrega que su hermano mayor tocaba la viola cuando period chiquito en un programa del Estado, que después dejó de funcionar.

“Yo empecé a ir a los conciertos, lo veía estudiar en la orquesta. Un día me dijo si quería tocar un instrumento, me los mostró y me decidí por el violonchelo. Ahí arranque y no paré más”, cuenta con entusiasmo Julián.

Julián Ezequiel Giménez Es De Bariloche Y Su Instrumento Es El Violonchelo. Foto: Juanjo Bruzza

Julián Ezequiel Giménez es de Bariloche y su instrumento es el violonchelo. Foto: Juanjo Bruzza

Ana escuchaba desde chiquita tocar a su papá en la casa, iban a conciertos y escuchaban discos juntos.

“El sonido del chelo me cautivaba porque tiene muchos registros, desde bien grave y también puede llegar muy agudo. Esa amplitud y la calidez del sonido siempre me gustó mucho”.

Desde que empezó la pandemia, dejaron de tocar en la orquesta, algo que los apasiona y a lo que dedican sus vidas desde que experimentaron por primera vez una orquesta desde adentro.

A Ana Verena Díaz, De Bariloche, La Sedujo El Sonido Del Violonchelo. Foto: Juanjo Bruzza

A Ana Verena Díaz, de Bariloche, la sedujo el sonido del violonchelo. Foto: Juanjo Bruzza

La primera vez

– ¿Qué recuerdan de la primera vez que tocaron en una orquesta?

Ayelén: Tenía 9 o 10 años cuando toqué por primera vez en una orquesta. Me acuerdo de una vibración en el estómago que venía de todo lo que estaba sonando: la vibración de los bajos, estar tocando y produciendo un sonido en masa. Me gusta tanto la orquesta por eso, esa adrenalina de todos tocando y haciendo algo en conjunto. Ahora, en tiempos de pandemia que no se puede tocar en orquestas, apelo a esa sensación todo el tiempo para seguir estudiando y esperando que todo esto termine. Eso es lo que te hace seguir.

Francisco no había tocado nunca con orquesta completa hasta que en 2019 participó en un concierto en el Teatro Colón. “ Nunca había tocado antes con vientos porque la Orquesta Arcos en la que participaba era sólo de cuerdas. Quedé fascinado por las diferentes texturas, la cantidad de gente y de sonidos en simultáneo que pueden crearse y en la que uno es partícipe. Si bien uno toca un solo instrumento, y es una individualidad, de repente es la orquesta entera la que tiene toda su capacidad tímbrica desplegada y uno es parte de eso. Realmente es una sensación muy linda”.

Alumnos Del Colón Con Gustavo Dudamel. Ensayo En Fundación Orquesta Y Coro Madrid. Foto: Samantha López

Alumnos del Colón con Gustavo Dudamel. Ensayo en Fundación Orquesta y Coro Madrid. Foto: Samantha López

-Cuando no sos miembro estable de una orquesta y vas variando repertorio, lugares, compañeros de fila, son más las experiencias que se acumulan, ¿no?

Julián: Sí, y eso es fantástico porque ir a un ensayo es siempre algo nuevo, porque no siempre se toca la misma obra, no siempre hay la misma energía, no siempre están tus mismos compañeros. Y no siempre estas adelante, atrás o en el medio. Siempre es una situación nueva y una energía nueva la que se siente.

-Y vos, Malena, que llevas mucho tiempo tocando en orquestas, ¿se vuelve rutinario o se sigue renovando la experiencia?

-Se renueva cada vez. Y, al mismo tiempo, el vértigo de estar lanzándose a mundos desconocidos y la sensación tan hermosa de estar volviendo a casa. Tiene que ver con una lucha contra el individualismo, ¿no? La creación comunitaria es otra cosa. No importa tanto el recorrido individua, private, sino estar ahí y ser pate de algo mucho más grande que uno mismo.

-Sin embargo, el trabajo particular person es importante para que esa experiencia colectiva resulte efectiva y crezca, ¿no?

Ayelén: sí, siempre es importante, por eso uno estudia por su cuenta y después forma parte de registros orquestales. Asumir que uno esta ahí para formar parte de una cosa más grande. Pero, como decía Fran, uno es uno con su individualidad en el momento de tocar, pero a la vez, te encontrás replicado en todos tus compañeros y también en el sonido de una fila.

Alumnos Del Colón Con Gustavo  Dudamel. De Izquierda A Derecha: Francisco, Malena, Daniel, Ayelen, Ana Y Julian. Foto: Juanjo Bruzza

Alumnos del Colón con Gustavo Dudamel. De izquierda a derecha: Francisco, Malena, Daniel, Ayelen, Ana y Julian. Foto: Juanjo Bruzza

-Como las mamushkas, una cosa contenida adentro de otra.

Ayelén: Sí, claro. Sos vos, pero también sos la fila, y la parte de las cuerdas bajas, y la parte de las cuerdas en normal; y también sos la orquesta y la persona que está en tu atril, al lado de otra persona. Toda esa combinación, de cómo te partís en varias partes, y al mismo tiempo seguís siendo vos, es una locura. También hay un momento en que dejás de ser vos para ser la música, tus compañeros, y el sonido del otro. Creo que es lo más cercano a la magia que uno experimenta dentro de la orquesta. Es una sensación como metafísica. Es muy lindo.

Malena: Uno asume el compromiso y hay una muy alta cuota de esfuerzo private, pero sin perder de vista, creo, que el objetivo es comunitario y colectivo.

Ana: Siguiendo lo que están diciendo los chicos, la música es un idioma common, por eso podes comunicarte con quien sea. No importa que hables otro idioma, si tocás con gente de otros países… Eso es una de las cosas lindas de las orquestas.

-Con todo lo que cuentan, y después de tanto tiempo sin tocar con otros, deben haber vivido con gran intensidad la convocatoria para integrar una orquesta dirigida por Gustavo Dudamel, ir de gira con él, convivir con músicos de otros países, y con el mismo Dudamel.

Julián: Totalmente intensificado. Esa sensación de felicidad, después de todo el tiempo difícil que tuvimos, no la tenía hacía rato. Fue una sensación que quiero que la tenga todo el mundo, porque es felicidad.

Francisco: El 2020 fue difícil para la gente en normal, pero para los músicos fue muy duro porque dejamos de hacer música con otros. La experiencia con Dudamel fue un estímulo muy grande y una certeza en medio de tanta incertidumbre. La sola noticia de que había sido seleccionado me alivianó y me renovó de muchas maneras. Después, lo que fue el encuentro, se potenció todo diez veces.

Los Alumnos Del Instituto De Arte Del Teatro Colón Con Gustavo Dudame, En Un Concierto En Oviedo, En El Auditorio Príncipe Felipe. Foto: Samantha López

Los alumnos del Instituto de Arte del Teatro Colón con Gustavo Dudame, en un concierto en Oviedo, en el Auditorio Príncipe Felipe. Foto: Samantha López

Cómo fueron los ensayos

-¿Cómo vivieron el encuentro?¿Llegaron a España y al día siguiente empezaron a tocar con Dudamel?

Ayelén: Llegamos a las 5 de la mañana al aeropuerto y ese mismo día, a las 9 de la mañana, fuimos al ensayo de fila. Después, a la tarde, el ensayo con Dudamel. Veníamos de doce horas de vuelo: llegamos, dejamos las valijas, nos cambiamos y salimos para el primer ensayo.

Julián: Estuvimos más de 24 horas despiertos. Nadie pudo dormir la noche del vuelo.

-¿Dudamel dirigía todos los ensayos?

Sebastián: Los ensayos los dirigió el Maestro, pero cada una de las secciones de fila estaban separadas y preparadas por otros Maestros.

Ayelén: Period una locura porque llegué a mi ensayo de fila y estaba Teng Li, la solista de la Filarmónica de los Ángeles. Estaban todos los principales, tanto de la Filarmónica de Los Ángeles como de la de Viena. Gustavo dirigió todos los ensayos. Lo vimos entrar y no lo podíamos creer. Hicimos una pasada entera de La noche transfigurada, de Arnold Schönberg, y no lo podía creer. Empezó con esa obra. Period totalmente surrealista todo.

Julián: Te preguntabas, ¿qué está pasando acá? Veníamos sin tocar en orquesta hacía mucho tiempo. Me sentía un poco desorientado, pero después sobre la marcha todo arrancó.

Francisco: Fue irreal, alucinante. Difícil caer.

Una Imagen De Un Concierto En El Auditorio Adán Martín, De Tenerife. La Orquesta Fundación De Gustavo Dudamel, Con Los Estudiantes Del Instituto De Arte Del Teatro Colón. Foto: Samantha López

Una imagen de un concierto en el Auditorio Adán Martín, de Tenerife. La Orquesta Fundación de Gustavo Dudamel, con los estudiantes del Instituto de Arte del Teatro Colón. Foto: Samantha López

-¿Cómo se manejaban con los protocolos para los ensayos y conciertos?

Ayelén: En Madrid estábamos todos en un resort. Mis padres estaban súper preocupados por la pandemia, viajar lejos, y qué podía a pasar… Y, la verdad, la Fundación Dudamel fue impecable con los protocolos. Todo el tiempo que estuvimos, no hubo un solo contagio. Nos testeaban cada día por medio, a las 7 de la mañana íbamos a antígenos.

Francisco: Si bien en los ensayos y conciertos había protocolos para evitar contacto con el exterior (los primeros días no podíamos salir del resort), en las comidas o cualquier tiempo libre, no hacía falta protocolos dentro de la burbuja, que period la orquesta. Fue como una cierta vuelta a la normalidad. Period compartir íntegramente con cualquier persona sin tener miedo.

-¿Cómo fue el vínculo que entablaron con Dudamel?

Ayelén: Un vínculo muy cercano. Terminaban los ensayos y en el descanso charlábamos con Gustavo, y con María, su mujer. Un día fuimos todos juntos a la playa y period lo mismo: poniendo los piecitos en el agua y charlando un poco con Gustavo, de cualquier cosa, y también sobre música: de no tener miedo, de poder tocar sin pensar todo el tiempo en el error. No sentías que Gustavo estaba lejos o que estaba en un pedestal. Siempre con el respeto y el cariño que uno le tiene, pero súper cercano. Fue de una humildad muy grande. Una cercanía muy enriquecedora.

Francisco: Hablando de la cercanía de Dudamel, la última noche alquilaron una terraza de un resort, hicieron una especie de fiesta. Y pasó de terminar cara a cara con él, los dos con un gin tonic en la mano, muy humano y sin academicismos.

-Me imagino que desde que empezaron, pero más en estos tiempo, habrán transitado por muchas dificultades y dudas sobre la profesión. ¿Se desvanecieron los temores luego de esta experiencia?

Ana: Creo que como músicos siempre tenemos dudas si queremos seguir realmente con esto, porque es muy intenso a lo que nos dedicamos. Mentalmente también. La música cube un montón de cosas que son muy profundas y nosotros tenemos que sentarnos ahí con nuestro instrumento y decirlo, realmente desde muy adentro nuestro, y que todo el resto escuche y lo reciba.

Pero trabajando con Gustavo Dudamel, sentí que él hace un trabajo muy desde el lado psicológico con la orquesta, como si englobase a todos, te genera muchísima confianza en vos y en el resto, y es ahí cuando empieza a fluir. Y lo pasás tan, pero tan bien, que ahí te das cuenta por qué hacés esto y por qué querés seguir.

Malena: Todos los miedos son muy íntimos pero muy grandes, pero se disiparon y realmente perdieron sentido.

Un Ensayo De Los Alumnos Del Colón Con La Orquesta De Dudamel En El Salón De Las Meninas, En El Museo Del Prado, De Madrid.

Un ensayo de los alumnos del Colón con la Orquesta de Dudamel en el Salón de Las Meninas, en el Museo del Prado, de Madrid.

-Vos, Francisco, ¿con qué miedos te enfrentaste?

-Comparto muchísimo lo que decían las chicas. La cuarentena fue una época de mucha, mucha incertidumbre en muchos aspectos, pero sobre todo con respecto a mi profesión, a la música. Uno a veces se avergüenza de sus propios miedos, y de repente, que alguien como Dudamel te hable del tema, te das cuenta que te comprende y es muy motivador. Para mí fue indispensable esta experiencia porque venía de una etapa muy complicada y fue muy lindo encontrarme con esa sensación de nuevo.

-¿Qué conclusiones sacaron de todo lo que vivieron? Por lo que cuentan, fue un antes y un después en la carrera de todos ustedes.

Ayelén: Fueron muchas las conclusiones que sacamos, porque fue demasiada información y aprendimos mucho: la convivencia, experimentar tanto arte y tanto trabajo, y tanta pasión por la música. Sentí que con mis recursos de estudiante period libre para decidir cómo podía hacer música. Esa autoridad y esa validación que me dio esta experiencia es enriquecedora para toda la vida. Sentirme libre a través del respeto por mí misma y por lo que hago. Esa es para mí la conclusión más importante.

-Julián, Ana, Malena ¿comparten lo que cube Ayelén? ¿Agregarían algo más?

Julián: Sí, totalmente. Agregaría que nos dejó esa energía de ir más allá, de seguir mejorando. Y también esperar las oportunidades, que se den y que se nos puedan brindar. Siempre digo que se necesitan las oportunidades para avanzar. Es lo que nos pasó nosotros.

Ana: Creo lo mismo. Esto continúa. Son energías renovadas para seguir para delante con todo y con muchísimo entusiasmo.

Malena: ¡Qué lindas conclusiones!. Estoy muy de acuerdo. Lo más lindo es que, todo esto que incorporamos y vivimos, también nos interesa y nos apasiona transmitirlo. Justamente, como Sebastián, que ahora mismo está trabajando en una Orquesta-Escuela en Jujuy. Y como todos nosotres, que también damos clases. Hay una chispa que se enciende, Dudamel lo sabe muy bien. Ahora lo sentimos en carne propia y el fuego se propagará.

Democratizar la música clásica

-¿Piensan en cómo proyectar a un público más amplio la música que tocan?

Ayelén: Es algo que hablamos mucho entre nosotros, como intérprete me lo cuestiono todo el tiempo. Quiero que la música clásica sea democrática y no algo aristocrático, de elite o clasista.

Francisco, Malena, Ayelén, Ana, Julián Y Daniel, Los Alumnos Del Instituto Superior De Arte Del Teatro Colón, En El Aeropuerto De Madrid, Camino A Oviedo.

Francisco, Malena, Ayelén, Ana, Julián y Daniel, los alumnos del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, en el aeropuerto de Madrid, camino a Oviedo.

-¿Y qué podrían hacer ustedes como intérpretes?

Ayelén: Tenemos la responsabilidad de volver la música más casual: justamente, implica compartir algo con sinceridad y desde el corazón, pero sin que eso sea rígido y distante, sino que sea algo comunicativo. Porque como músicos somos agentes sociales también; la música es un agente social. Es muy interesante pensarlo desde ese lado, tanto Gustavo como nosotros, compartimos ese proyecto de que la música sea para todos.

-¿Y la educación qué papel jugaría en todo esto?

Francisco: Hay que plantearlo desde la formación de niños y jóvenes. Darle la posibilidad a un chico de ser músico. Eso se lograría a través de Orquestas-Escuela, and so forth. Cualquier tipo de inversión que ayudase a un niño que nunca se cruzaría con un violín, lo encuentre. O con un clarinete o una viola, violonchelo, y se interese por ese instrumento, en lo que significa y su historia, desembocará de lleno en la música clásica. Los que dicen que no entienden la música clásica, me parece que nunca se sentaron realmente a intentar escuchar. 

Malena: Creo muy genuinamente que es algo que ya está sucediendo. A partir de músicos tan grandes como Gustavo Dudamel, en su compromiso con la música también apuestan al futuro de las nuevas generaciones. Lo que más nos gustaría es compartirla con la mayor cantidad de gente posible por lo bien que nos hace y lo mucho que nos enseña y nos gusta.

Julián: Además, quería agregar, está reflejado en nosotros mismos: venimos de la Patagonia, del Norte, de Buenos Aires. Es avanzar sobre esto y demostrar que la música académica, clásica, solamente es otro tipo de música. Podés escucharla y sentir lo que vos quieras. Es algo hermoso, no tiene por qué ser de algún nivel social. Lo que es hermoso tiene que ser para todos.

-Hay un prejuicio muy difundido que para escuchar la música clásica y disfrutarla hay que saber, entenderla. ¿Qué dicen cuando escuchan ese argumento?

Ayelén: Me parece que es importante resaltar que todo el mundo puede entenderla. Es algo que está en el oído de todos, es saber que todo el mundo la puede disfrutar. Muchas veces mis padres o mi familia, que no son músicos, sienten que no pueden. Pero tenés que estar ahí y simplemente no pensar que no vas a poder, entregarte y disfrutar. Es simplemente música. Es necesario romper con ese prejuicio. Podés entender más o menos, nosotros estudiamos para entender la música, puede ser muy profundo el entendimiento, pero todos la pueden disfrutar. Eso es importante: todos las pueden disfrutar.

Habla Gustavo Dudamel

Gustavo Dudamel, El Músico Venezolano Es Respetado En Todo El Mundo Por Su Talento Y Su Labor Formativa.foto Stephane De Sakutin/ Afp)

Gustavo Dudamel, el músico venezolano es respetado en todo el mundo por su talento y su labor formativa.Foto Stephane De Sakutin/ AFP)

“El Programa Encuentros un programa formativo y creativo, que celebra la armonía, la igualdad, la dignidad, la belleza y el respeto a través de la música. Un proyecto social, cultural, pedagógico, que aspira a ayudar a transformar la sociedad a través de la música, a que los jóvenes entiendan mejor el mundo en el que viven, a crear los nuevos líderes del futuro”, explica su fundador y responsable de la Fundación, Gustavo Dudamel, vía mail, mientras toma un descanso antes de asumir en agosto la dirección musical de la Ópera de París.

Después de Daniel Barenboim, es el segundo latinoamericano en asumir la dirección de una de las instituciones musicales más importantes de Europa.

-¿Ser latinoamericano al frente de una gran ópera europea implica mayores desafíos?

-Es una responsabilidad grande y hermosa. Cuando me hallé al frente de la orquesta supe haber encontrado mi hogar espiritual para la ópera. Puedo describir cada uno de nuestros ensayos, nuestras funciones. Cuando Alexander Neef me llamó para ofrecerme la posición, no dudé ni un momento en decir oui. Supe que period aquí donde me llevaría el futuro, asumir el reto con optimismo y regocijo.

En cuanto levanté la batuta por primera vez, mi experiencia con los artistas de la Ópera de París fue sencillamente magnífica. Lo que sentí de inmediato durante aquel decisivo encuentro -una sensación de confianza, afinidad, musicalidad y visión compartida- nacieron de ese primer encuentro en 2017. El excepcional nivel de los músicos de la Orquesta y de los artistas del Coro, y el fuerte vínculo que pudimos crear durante los ensayos y las representaciones de La Bohème me han hecho aceptar la propuesta de Alexander.

Si la orquesta es un microcosmos de la sociedad, donde muchas personas desempeñan distintos papeles para lograr una creación común, la ópera es un mundo en sí mismo, que contiene la totalidad de lo que la mente humana es capaz de crear.

-¿Continuará al frente de la Filarmónica de Los Ángeles?

-Sí, continuaré mi colaboración con la Filarmónica de Los Ángeles, así ́como con mis queridos músicos de El Sistema en Venezuela y en todo el mundo, quiero dedicar, al menos durante las próximas seis temporadas, toda mi energía a crear momentos musicales excepcionales para nuestro público, y hacer que la Ópera de París esté cada vez más conectada con el alma de la ciudad y del país que la rodea.

Gustavo Dudamel Está A Cargo De La Ópera De París, Colabora Con La Filarmónica De Los Ángeles, Dirige La Orquesta De Su Fundación Y También Tiene Un Emprendimiento Musical En Venezuela. Foto Stephane De Sakutin/Afp

Gustavo Dudamel está a cargo de la Ópera de París, colabora con la Filarmónica de Los Ángeles, dirige la orquesta de su Fundación y también tiene un emprendimiento musical en Venezuela. Foto Stephane De Sakutin/AFP

-¿Qué objetivos se propone para su gestión en la Ópera de París?

-Me comprometo a asegurar la creación de un entorno en la Ópera de París que cultive, acoja, y fortalezca al arte como vehículo para el cambio social. Nuestra meta es continuar con los logros del pasado, honrando la extraordinaria historia de la Ópera de París, y al mismo tiempo mirar hacia delante, trayendo a nuevos compositores, coreógrafos y directores. El arte es futuro. La ópera debe ser también una plataforma para el futuro.

-¿De qué manera la música puede ayudar a transitar tiempos difíciles como los que estamos viviendo?

-La música tiene la capacidad de unir a las personas, es un derecho casi que basic, que une comunidades más allá del entretenimiento: forma vínculos a través de un lenguaje común y common.

La humanidad está atravesando una disaster que para varias generaciones es nueva, pues el mundo se detuvo. En este escenario el espíritu va a necesitar curarse. Aparte de lo físico, el alma va a necesitar la medicina de la música, pues esta funcionará como un gran bálsamo de sensaciones, que ni las mismas palabras podrán explicar. Así, la música nos va a unir en una sensación, sea cual sea. La pandemia frenó el certamen, pero recuerdo una frase de mi maestro José Antonio Abreu: “Todas las crisis son una oportunidad”.

– Los músicos que participaron del certamen coinciden en que usted sabe encender la “chispa”. ¿Cómo trabaja para que eso suceda?

-Me siento parte de ellos, soy ellos. Crecí en un proyecto que me brindó la oportunidad de soñar y ahora es esencial poder compartirlo con otros, utilizando los recursos necesarios. Es hermoso ver a todos estos estudiantes, que llegaron de una decena de países distintos, haciendo lo que más aman. A través del arte nos conectamos y nos transformamos humanamente todos.

Estos jóvenes músicos de la Orquesta del Encuentro han llegado desde Estados Unidos, México, Bolivia, Chile, Argentina, Venezuela, Colombia, Perú, Uruguay, Nicaragua, España y Portugal. Viéndolos hacer música maravillosa y aprendiendo a estar juntos con respeto, dignidad y armonía, me da más esperanza de la que puedo expresar con palabras. Estamos convencidos de que ellos son los líderes del futuro.

-¿Cree que la experiencia en orquestas, además del aspecto inclusivo, fortalece sentido entre lo particular person y colectivo? Si es así, ¿de qué manera?

-Yo veo a la orquesta como un microcosmos de la sociedad: cada persona debe desempeñar su propio papel y expresarse como individuos, pero también debe poder encajar dentro del grupo más grande y trabajar junto con las personas que los rodean en servicio de un objetivo común. Entender cómo lograr ese equilibrio entre nuestras necesidades individuales y las necesidades colectivas de la comunidad es una de las cosas más importantes que podemos aprender, y es por eso que creo firmemente en darles a los jóvenes la oportunidad de tocar en una orquesta. Incluso si no se convierten en músicos profesionales, se convertirán en mejores ciudadanos como resultado de su experiencia.

-¿Cómo se puede ampliar el público de la música clásica?

-Es una tarea que consiste en transformar el concepto de lo que es la música y el arte, creo que más que un elemento de entretenimiento es una filosofía de vida. Verlo así cambia completamente la dimensión de lo que es el arte porque no se limita a un grupo que tenga acceso o lo comprenda, sino que es un derecho, es una forma de acceder a la creatividad, a la belleza y al disfrute.

Los proyectos con artistas de otras disciplinas y músicos pop, como los que ha desarrollado con la Filarmónica de Los Ángeles, aspira a poner en escena fuera de esas dos sedes oficiales. Romper esas barreras es la mejor forma de hacer que el público se acerque. Es una de las deficiencias de las instituciones artísticas, seguimos creyendo que el público debe venir a nosotros y no al revés.

El Instituto Superior de Arte del Teatro Colón

“Todos lo que estudian en la carrera de danza, canto o en la académica orquestal, se los forma para que puedan competir e ingresar en la orquesta y en los cuerpos estables del Teatro Colón. Ese es el espíritu por el cual nació la escuela del Colón, la necesidad de formar sus propios artistas, por eso el estándar es muy alto. Después, inclusive, los egresados del Instituto pueden aspirar a otros cuerpos estables del país y del mundo”, explica la directora el Teatro, María Victoria Alcaráz.

María Victoria Alcaráz, Directora Del Teatro Colón, Entregándole Una Medalla Al Maestro Zubin Mehta. Foto: Juan José Bruzza/Teatro Colón

María Victoria Alcaráz, directora del Teatro Colón, entregándole una medalla al maestro Zubin Mehta. Foto: Juan José Bruzza/Teatro Colón

-¿El Teatro Colón tiene un programa de intercambio con otras instituciones artísticas?

-Tenemos un programa de fortalecimiento en la formación de los artistas del Colón de vinculación con otras instituciones educativas para que ese aprendizaje que sucede aquí en Buenos Aires, en el fin del mundo, se pueda fortalecer con otras experiencias.

De hecho, también estamos trabajando con la Ópera de Paris y con el Centro de música barroca de Versailles. Hay otras instituciones con las que ya venimos trabajando en el intercambio, no solamente de los artistas en formación, sino también de los maestros. Alumnos y maestros hacen experiencias y proyectos artísticos conjuntos. Es el modo de aprender y eso nos parece que es un plus que vale la pena desarrollar, así que lo estamos haciendo.

-¿Cómo se dio el contacto con la Fundación Dudamel?

-Cuando Dudamel estuvo en Buenos Aires dirigiendo en el Teatro, charlamos mucho. Conoció la escuela del Colón, le conmovió muchísimo el proyecto y estuvimos en contacto con él. Todos los años arma esta orquesta efímera, como él la llama, con jóvenes profesionales de todo Iberoamérica. El año pasado nos avisó que le interesaba que viajaran alumnos del Colón. A partir de ahí, nos pusimos a trabajar y quedaron seleccionados seis. Es un número importante porque de otros lados han ido dos o tres participantes.

La contención para los alumnos

Ezequiel Silberstein, regente de la Orquesta Académica, conversó con Clarín sobre su rol en la preparación del grupo de jóvenes músicos.

“En primer lugar, tengo que decir que fue muy lindo que los representantes de Argentina fueran del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Mi rol principal consistió en conversar con los maestros de los chicos, que son los solistas principales tanto de la Filarmónica como de la Estable del Teatro, y ver quiénes estaban para presentarse a una audición de este tipo y, eventualmente, poder participar de un proyecto así. Luego, fui parte del jurado de selección de los chicos, junto al Maestro Diemecke, el director artístico del Teatro y el Maestro Marcelo Birman, director normal del Instituto. Las audiciones fueron por zoom porque la selección comenzó en el mes de noviembre y estábamos en la virtualidad complete.

-¿Cuáles fueron los criterios de selección?

-Nos basamos en un montón de cosas: alumnos regulares, promedios, niveles. Y también, sabiendo que los que no viajaron esta vez, podrán hacerlo en otras oportunidades. Además, les pedimos dos ejemplos musicales bien contrastante. Primero seleccionamos a cuatro chicos de cuerdas, pero después nos enteramos que en Europa la pandemia había empeorado en enero y se pasaba el viaje al mes de junio. Además, se restringió a una orquesta sólo de cuerdas. Lo que dio lugar a que invitáramos un violín y una viola más, así que volvimos a audicionar.

Quería resaltar que después de haber sido aceptados y empezamos los trámites, Dudamel pidió que los chicos envíen un pequeño video precise para armar la orquesta, las posiciones, and so forth.. Y los chicos nuestros quedaron muy bien posicionados en la orquesta. Los chicos de violín estaban adelante y Ana, por ejemplo, fue seleccionada solista de violonchelo.

Estamos orgullosos que nos hayan representado. Son excelentes músicos los seis.

-Debe haber desempeñado un rol importante en la contención emocional de los chicos para enfrentar un proyecto de estas dimensiones desde Buenos Aires y lejos de sus familias.

Como digo siempre, soy director de orquesta y tengo mucho más trabajo debajo del podio que arriba del podio. La mayoría de los chicos no había viajado nunca al exterior, entonces había que acompañarlos con todos los temas, y en medio de un contexto de pandemia.

– ¿El Instituto retomará las actividades presenciales este año?

Ahora el Gobierno de la Ciudad permite la apertura de la educación superior, así que retomamos en la segunda mitad de agosto, con todos los protocolos y testeos. Primero volvemos con las cuerdas y, poco a poco, sumaremos a los vientos.

WD