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Saturday, August 13, 2022

¿Cuál es la mejor serie de la historia?

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El juego de elegir a la mejor serie de todas no se agota nunca. Se renueva cada vez que una nueva ficción exitosa gana un peso global hasta volverse una marca de época. Y la competencia entre las plataformas de streaming renueva la apuesta.

Para este especial, Espectáculos de Clarín elaboró una selección de 30 series indispensables y representativas, según su prestigio e influencia en la memoria cultural argentina. Luego se las sometió a la votación de la redacción y de los usuarios de las redes del diario, a partir de esta premisa: cuál es la mejor serie de la Historia.

La elección para los lectores y suscriptores, vía Twitter e Instagram sumó 146.387 votos (44.439 y 101.948 respectivamente). Hubo varias instancias, y a la final en ambas redes llegaron -cabeza a cabeza- Los Simpson y Los Simuladores.

Los Simuladores: Martín Seefeld, Alejandro Fiore, el director Damián Szifron, Diego Peretti y Federico D'Elía.

Los Simuladores: Martín Seefeld, Alejandro Fiore, el director Damián Szifron, Diego Peretti y Federico D’Elía.

Las 5.717 personas que participaron de la final en Twitter votaron a Los Simuladores (con 64,7% votos, contra 35,3% para Los Simpson). En Instagram fue al revés. Ganaron Los Simpson con 2.744 votos, contra 1.732 para Los Simuladores (61% a 39%).

¿Conclusión? En Twitter vencieron Los Simuladores. En Instagram, Los Simpson.

Un dato curioso: el actor Federico D’Elía -uno de los cuatro simuladores- le aseguró a Clarín que los ganadores iban a ser Los Simpson. ¿Habrá sido otro truco con la marca de Los Simuladores?

Homero y Bart: dos personajes clave de Los Simpson.

Homero y Bart: dos personajes clave de Los Simpson.

Ahora expondremos los rasgos y tópicos clave de estas 30 grandes series elegidas. Al final, contaremos la elección de la redacción de Clarín y la del autor de esta nota. ¡Comienza el juego!

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24

(2001-2010)

9 temporadas en Star+

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Band of Brothers

2001

1 temporada disponible en HBO Max y en Flow

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Black Mirror

(2011 – presente)

5 Temporadas y un largometraje interactivo en Netflix

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Breaking Bad

(2008-2013)

5 temporadas en Netflix

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Dr. House

(2008-2013)

8 temporadas en HBO Max y en Amazon Prime Video. Las cuatro primeras temporadas
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24

El agente Jack Bauer no descansa en su misión contrarreloj para salvar al mundo. O debería decirse: su mundo. La Norteamérica con temor de peligro tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. ¿Cómo ayudó la serie 24 a procesar el trauma colectivo? A pura acción antiterrorista sin respiro: cada episodio simulaba una hora en tiempo real y el reloj de la pantalla potenciaba ese fragor.

Kiefer Sutherland y Mary Lynn Rajskub en 24. Foto: Fox

Kiefer Sutherland y Mary Lynn Rajskub en 24. Foto: Fox

Esta innovadora decisión narrativa fue la clave de su éxito. Cuando terminaba cada temporada de 24 episodios, habían pasado apenas 24 horas de tensión creciente. Jack Bauer (Kiefer Sutherland) integra la Unidad Contra Terrorista (CTU) de Los Ángeles y su tarea es siempre la misma: desactivar la conspiración de turno contra la seguridad nacional.

Esa sensación de ultimátum se potencia con el efecto de la pantalla dividida, que ofrece pasmosas escenas simultáneas: 24 no es la ficción ideal para una relajación.

Todo terminará cuando se haya desenmascarado, liquidado, disparado o estallado a los conspiradores de turno. Incluso 24 se permitió mostrar cómo las agencias de inteligencia especulan o compiten con la información clasificada.

¿Quién estará allí para salvar el día? Jack Bauer, con una infalibilidad increíble (casi como un anticipo de los superhéroes de Marvel). Claro que las urgencias no le evitarán incumplir varias leyes y desatender los daños colaterales.

Band of Brothers

Invierno en Bélgica, Segunda Guerra Mundial. La Easy Company del Regimiento de Paracaidistas estadounidenses se congela en unas trincheras nevadas de un bosque. Las bombas que les lanza el ejército nazi destrozan sus cuerpos. En eso un soldado alemán se acerca a caballo por error. ¿Qué castigo del destino recibirá el recluta que se jacte de haberlo liquidado de un tiro en el casco?

Band of Brothers (producida por Steven Spielberg y Tom Hanks con la misma fuerza de Rescatando al Soldado Ryan) relata los desgarros de estos paracaidistas desde que se entrenaron en su país -no sin maltratos- hasta su descenso a tierra en el Día D (el 6 de junio de 1944). Y sus peripecias en Francia, Bélgica y Alemania. Cada vez más cerca del bunker de Hitler.

Siempre desde el foco épico de los Estados Unidos, la miniserie no evade reflejar, con trepidantes puestas de cámara, que la guerra es algo que les ocurre a jóvenes reales: a cuerpos y más cuerpos desmembrados, con los altos mandos lejos de las trincheras.

Depresión, ansiedad y pánico al compás de los tiros cruzados. Compañerismo a pesar de tanta sangre derramada. Todo esto se respira en Band of Brothers al igual que en The Pacific, su sucesora de 2010. Más allá de algunos deslices históricos, ambas marcaron una ambición técnica rastreable, incluso, en la famosa Batalla de los Bastardos, de 2016, de Game of Thrones.

Black Mirror

Una escena de la segunda temporada de "Black Mirror".

Una escena de la segunda temporada de “Black Mirror”.

Los espejos negros de las pantallas devuelven nuestros reflejos vacíos. Sin conexión, las mentes sufren la abstinencia de teléfonos inteligentes, monitores, televisores o Internet. Los espejos negros son la medida perversa del placer y del dolor en Black Mirror.

Esta serie inglesa de Charlie Brooker expone en sus episodios autoconcluyentes cómo la tecnología puede sojuzgar, controlar o ampliar las relaciones humanas. ¿Qué emociones devolverá un espejo negro al romperse? La respuesta puede ser amarga, pero quizá liberadora, gracias a esta distopía sobre las secuelas de la voracidad digital de hoy y de mañana.

Los 22 episodios ya vistos de Black Mirror combinaron drama, suspenso, terror, humor negro, romance y hasta la cara oscura de la Navidad. En 2023, la sexta temporada buscará trabajar en clave metafórica el temido colapso humano tras un conflicto global que aumentó la adicción de las redes sociales e Internet: el confinamiento necesario en la primera fase de la pandemia.

“Estrenar la sexta temporada ahora sería demasiado deprimente”, declaró Charlie Brooker días atrás, anticipando que habrá más guiones de comedia sobre estos planteos distópicos, y con un nuevo elenco de actores famosos. El espejo negro de las pantallas sólo refleja las angustias digitales que se vuelven realidad.

Breaking Bad

Bryan Cranston, en Breaking Bad.

Bryan Cranston, en Breaking Bad.

Tuvo el arranque de 3,47 minutos más perfecto de la televisión. El final cantado más esperado de todos. Y en el medio, el descenso al infierno cotidiano de Walter White (Bryan Cranston), un profesor de química frustrado que, tras saber que padecía cáncer, eligió transformarse en Heisenberg, el inventor de la purísima y codiciada metanfetamina azul. ¿Quién o qué terminó siendo más letal?

Sólo por aquel comienzo está más vigente que nunca Breaking Bad. En el desierto de Albuquerque, New México, el Sr. White, en calzoncillos y con una máscara antigás, conduce un motorhome con las sirenas policiales de fondo. Su copiloto también lleva máscara y está desmayado.

El aún respetable White choca contra un arbusto y, desesperado, graba un mensaje para su familia con una cámara de mano: “Todo lo hice con el corazón puesto en ustedes”. Se planta en calzoncillos en medio del camino y apunta su revólver. ¿Qué hizo para terminar huyendo? ¿Qué nuevos delitos va a perpetrar una vez que se cure del cáncer?

El último episodio de su quinta temporada se vio en 2013, pero el 11 de octubre de 2019 se estrenó en Netflix el filme El camino, sobre la vida del discípulo-secuaz Jesse Pinkman (Aaron Paul), tras haber escapado de los neonazis que lo obligaban a producir la metanfetamina azul.

¿Tuvo redención Walter White? ¿Quién habrá perdonado a quién? Nadie será el mismo después de ver por primera vez Breaking Bad. O por segunda o tercera vez.

Dr. House

Hugh Laurie como Dr. House.

Hugh Laurie como Dr. House.

¿Qué pacientes podrían curar al Dr. House? Esta inquietud fue un motor de la serie sobre el genial médico cuyo poder deductivo se inspiraba en Sherlock Holmes: que la emoción por diagnosticar y curar los casos más duros lo aliviara de su cinismo y su misantropía. O de sus prescripciones mordaces: “La mitad de las personas que salvo no merecen una segunda oportunidad”.

Prepotente, sarcástico, provocador, Gregory House (Hugh Laurie) demostraba su talento casi sobrehumano para detectar los indicios y signos que nadie veía en el ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey. Aunque lo fastidiaba hablar con sus pacientes. “Todos mienten”, repetía, apoyándose en su bastón para caminar, por una enfermedad.

En las primeras tres temporadas, el equipo de House fue el Dr. Robert Chase (Jesse Spencer), el Dr. Eric Foreman (Omar Epps) y la Dra. Allison Cameron (Jennifer Morrison), a la que le decía frases insinuadoras fuera de lugar. Eran graciosas, aunque hoy serían vistas, sin dudas, como acoso laboral.

House fue un personaje complejo, adicto a los calmantes y a las series de hospitales. El mismo que provocaba a su jefa, la Dra. Lisa Cuddy (Lisa Edelstein), salvaba gente y hacía un escaneo implacable de las relaciones humanas. Como le dijo su mejor amigo, el Dr. Wilson (Robert Sean Leonard), a un paciente: “El Dr. House lo curó a usted. Usted no lo curó a él”.

6
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Downton Abbey

(2010-2016)

6 temporadas en Amazon Prime Video. El filme de 2019 disponible en Netflix

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El Marginal

(2016 – 2022)

5 temporadas en Netflix

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Friends

(1994-2004)

10 temporadas en HBO Max

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Game of Thrones

(2011-2019)

8 temporadas en HBO Max y en Flow

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Grey’s Anatomy

(2005 – presente)

18 temporadas en Star+ y últimos episodios de la 18ª temporada en Flow

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Downton Abbey

Un subgénero de ficciones de TV que renovó su boom en la última década fue el de los dramas de época. Los que trabajan sobre líneas históricas e invitan a revisitar el pasado para interpelar y cautivar al espectador seriéfilo del siglo XXI.

En este universo, Downton Abbey sigue siendo un fenómeno. Transcurre entre 1912 y 1926, durante el reinado británico de Jorge V, como una fotografía a contraluz de la aristocracia de entonces, con sus disputas económicas y sociales no tan nobles.

Su foco es el condado de Yorkshire con los avatares de la familia Crawley -y sus sirvientes- en la “country house”, donde los hechos históricos se impregnan sin descanso.

Que cada quien elija su favorito: el hundimiento del Titanic, la Primera Guerra Mundial, la pandemia de Gripe Española de 1918, la conformación del Estado Libre Irlandés, las luchas primigenias de liberación femenina, etc.

Con suerte dispar, el 29 de abril se lanzó Downton Abbey: una nueva era, el segundo filme de la saga. Aquí los Crawley cambian la campiña inglesa por la francesa, llegan revelaciones sobre el origen familiar y surge el misterio de cierta herencia, entre otras delicias.

Si para algunos la saga se agotó en 2016 y sólo busca aprovechar su legión de actores y actrices estelares, otros creen lo opuesto. Nada alrededor de Downton Abbey los podrá decepcionar.

El Marginal

Juan Minujín, en la quinta temporada de El marginal, por Netflix.

Juan Minujín, en la quinta temporada de El marginal, por Netflix.

La cárcel fue la gran protagonista. Más allá de segundas lecturas con la Justicia, el encierro de las personas, la corrupción judicial y la naturaleza humana, este fue un gran entretenimiento”, graficaba Pablo Culell, de Underground Producciones y productor general de El Marginal, en mayo pasado, en diálogo con Clarín. En vísperas del estreno de la quinta y final temporada por Netflix.

Las piezas se ponían en juego, con dolor y desesperación, hasta decir adiós. Diosito Borges (Nicolás Furtado) había huido del penal de Puente Viejo, pero una cuenta pendiente lo esperaba en la cárcel. ¿Se puede soportar el peso de la libertad?

Su hermano Mario Borges (Claudio Rissi) recalentaba sus negocios carcelarios con Antín, el astuto director de la prisión (Gerardo Romano). El expolicía Pastor (Juan Minujín) había sido recapturado y escribía un libro para denunciar al sistema penal: el título fue llevaría era, justamente, El Marginal.

En esta despedida, la serie volvió sobre sus pasos explorando arcos dramáticos terribles, psicologías quebradas y otras más empáticas (como el joven personaje de Maite Lanata, la cautiva en la primera temporada). Habrá que ver quién pudo escapar a su destino y quién no se libró de la fatalidad de toda reclusión. Como dijo Culell: “Mucha gente hizo catarsis al ver tanta violencia en estos espacios tan terribles”.

Friends

Una imagen del primer episodio de Friends.

Una imagen del primer episodio de Friends.

El 27 de mayo de 2021 se estrenó el especial Friends: The Reunion, en el que los seis famosos amigos de Nueva York se reencuentran para recordar los momentos más especiales de esta sitcom, con vigencia en la era del streaming. Pero las carcajadas nostálgicas ganaron un sentido vigoroso: repensar Friends y nuestras nociones de los vínculos afectivos a la luz de hoy.

En los intersticios de las pericias actorales de Jennifer Aniston (Rachel), Courteney Cox (Monica), Lisa Kudrow (Phoebe), Matt LeBlanc (Joey), Matthew Perry (Chandler) y David Schwimmer (Ross) se hace evidente que muchos planteos, hoy, no causan el mismo efecto que en los ’90, tan marcados por preconceptos de género, relaciones light y consumismo voraz.

Basta tomar cualquier episodio al azar de Friends para identificar chistes machistas, sobre homosexualidad y hasta sobre gente trans. También hay burlas sobre el aspecto de personajes ocasionales. Se bromeaba sobre la diversidad.

Pero el mejor humor -se sabe- es el que activa la reflexión y la evolución. Como todo clásico, Friends sirve para mirar mejor el presente en el espejo incómodo del pasado.

Cada vez que vuelva a sonar I’ll Be There For You, de The Rembrandts, la emoción será genuina por todo lo que Friends nos regaló, así como por todo lo que nos motiva para ganar empatía en las relaciones. Los mejores amigos son los que ayudan a crecer.

Game of Thrones

¿Qué serie podrá destronar a los diálogos de esta obra magna de la política? Quienes tengan prejuicios sobre Game of Thrones, esta saga épico-fantástica, sólo verán una acumulación de reyes y reinas, incestos, sexo con enanos, niñas guerreras, princesas sometidas, sádicos, una rubia entre sangre y fuego, un tal Jon Snow y cualquier otro elemento que los confunda o aburra.

Pero quienes sepan ver la hondura del drama descubrirán mucho más que dragones, caminantes blancos, lobos, brujas y casas “nobles” enfrentadas por aquel Trono de Hierro forjado a base de mentiras.

Game of Thrones es una ficción sobre el poder y cómo cambia de manos: nadie lo conservará demasiado tiempo. Todo transcurre en una época ficticia de un mundo imaginario, pero que remite diversos pueblos históricos, bien identificables, de Oriente y Occidente.

Game of Thrones, una serie fantástica que se vio en HBO.

Game of Thrones, una serie fantástica que se vio en HBO.

Érase una vez los Stark, Targaryen, Lannister, Baratheon y Martell, la democracia era una entelequia. Dominar e invadir eran las formas de hacer política para ascender en la rueda. O romperla y recomenzar. Gobernar era hacer la guerra por otros medios. O el terror.

Game of Thrones dejó incontables escenas y diálogos para el análisis filosófico y moral. Volver a ver cada temporada es hallar pistas, trucos narrativos y secretos estratégicamente colocados. Dime qué personaje prefieres y te diré con qué destino deberás lidiar hasta el final.

Grey’s Anatomy

Un clásico del género. Un manual de anatomía con sucesivas ediciones y referencias en la cultura popular. Eso representó (con “a”) Gray’s Anatomy, el libro que publicó el cirujano inglés Henry Gray en 1858. ¿Habrá calculado en 2005 la productora de TV Shonda Rhimes el destino afín que tendría esta “Anatomía según Grey”?

Este producto ya rebasó todos los índices de las ficciones de hospitales icónicas de la TV estadounidense. Grey’s Anatomy (con “e”) no alude a aquel anatomista, sino a la jefa de cirugía Meredith Grey (Ellen Pompeo), alrededor de quien pivotea un elenco dinámico de residentes y especialistas, hace diecisiete años, en el Grey Sloan Memorial Hospital de Seattle.

Con recursos sensibles y tonos románticos (y sexuales), entremezclados con el lenguaje clínico, el drama de la Dra. Grey y de sus allegados supo mostrar la tensión constante entre lo profesional y lo privado de los y las cirujanas.

Aprendiendo a reinventarse, denunció burocracias y abusos intrahospitalarios y hasta generó un quiebre de pensamiento en la representación de mujeres profesionales en la TV.

Con ojo estratégico, ha sabido no caer en clichés para reflejar las arduas jornadas de combate de la pandemia de Covid-19 en el hospital. Pero, ¿cuántos casos aguantará Meredith Grey sin agotarse? La respuesta está en la temporada número 18, que llegará el 6 de octubre.

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La Dimensión desconocida

(1959-1964)

5 temporadas en Apple TV+. Su remake de 2019 está disponible en Amazon Prime Video

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Los Expedientes Secretos X

(1993-2002)

11 Temporadas y dos filmes en Star+ – Emisiones en Star Channel

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Los Simpsons

(1989 – presente)

33 temporadas – Disponible completa en Star+ y temporadas 29 y 30 en Disney+ –
Emisiones en Star Channel

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Los Simuladores

(2002-2004)

2 temporadas en Netflix, en mitelefe.com y en CiNE.AR Play. Repeticiones en Ciudad
Magazine

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Los Soprano

(1999-2007)

6 temporadas en HBO Max y en Flow

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La dimensión desconocida

¿A dónde fue esta dimensión de la mente en la cual todo era posible? ¿Por qué La dimensión desconocida, la ficción que desde los ‘60 marcó el futuro de la TV, no está disponible en ninguna señal de cable? ¿Y sólo en una plataforma de streaming?

La dimensión conocida de Internet será el destino para recordarla, entonces, pero sería vital poder acceder en un click a esta zona serial “en donde nacen sucesos y cosas extraordinarias”.

“Próxima parada: The Twilight Zone”. Eso sentenciaba su creador, Rod Serling, para abrir cada episodio autoconclusivo de oscura ciencia-ficción: breve, contundente y con un final sorpresivo. Traducido al castellano su título sería “la hora del crepúsculo”.

La fantasía, el misterio y la ruptura anormal de lo cotidiano fueron la metáfora de La dimensión desconocida para tratar dilemas morales que interpelaban, al que veía, con su propia existencia.

Gracias al empuje de Rod Serling se realizaron 156 episodios con diversos estilos (lo paranormal, el horror, la comedia, las fábulas futuristas, etc.), que lograron un impacto indeleble en la cultura popular. Y ninguna de sus tres remakes (1985, 2002, 2019) equiparó a la fundacional.

Para los memoriosos, allá por 1997 las señales de cable Uniseries y USANetwork la repusieron en horario nocturno en Argentina. Una efímera reivindicación. ¿Cuánta gente habrá logrado grabarla de nuevo en sus retinas?

Los expedientes secretos X

Los expedientes secretos X, una serie que tuvo grandes picos de audiencia en todo el mundo.

Los expedientes secretos X, una serie que tuvo grandes picos de audiencia en todo el mundo.

La verdad está en la sospecha. The X-Files (Los expedientes secretos X) no buscó ser sólo una serie sobre extraterrestres ni sobre “el monstruo de la semana”. Su creador, Chris Carter, aclaró repetidas veces que su gran tema fue que “nada es imposible”.

Hay que poder ver más allá de lo evidente, ya sean OVNIS u otros fenómenos sobrenaturales, y no negarlo -u ocultarlo- sólo porque la ciencia no tome en serio a lo inexplicable.

Esta fue la filosofía del agente especial del FBI Fox Mulder (David Duchovny): el que eligió creer, frente al cerebro escéptico de su colega y doctora en medicina Dana Scully (Gillian Anderson). Ambos representaron una reinvención de las parejas detectivescas, así como una pionera inversión de los roles del hombre y de la mujer en la TV.

The X-Files alude a esos expedientes, cajoneados por el FBI, de los que se valía Fox Mulder para apuntalar su teoría de que los alienígenas están entre nosotros y buscan dominarnos. Dana Scully no ignoraba los esfuerzos gubernamentales para desmerecer a Mulder, pero no tenía su misma fe paranormal.

Estos desacuerdos sobre las supuestas abducciones -y demás indicios extraterrestres- eran el motor de la serie, pero Mulder y Scully sí compartían los métodos de la criminología, la confianza y el afecto. Vivieron un amor platónico con tensión sexual que iban a tener que resolver. Ese fue el gran fenómeno para el cual no necesitaron explicación.

Los Simpson

Los Simpson, la serie ganadora en Instagram.

Los Simpson, la serie ganadora en Instagram.

Ese clásico animado combina la comedia de situación, la parodia y la sátira en muchos más tonos que el amarillo: posee matices infinitos. Esto se debe a la versión que cada uno elige, hace más de tres generaciones, para reírse adultamente con cualquier burla -ya sea familiar, social o política- que ponga alivio a lo rutinario y a los abismos de la vida misma.

A esta altura de nosotros, de Estados Unidos y del Planeta Tierra, que ha recibido constantes mensajes desde el pueblo de Springfield para todas las conciencias, no hace falta explicar el argumento de Los Simpson. En el fondo, su gran tema es… lo que cada uno necesite según pasen los años. Y ese todo podrá ser redefinido sin agotamiento gracias a Homero, Marge, Lisa, Maggie y Bart.

Los Simpson son arquetipos universales, y a la vez tan locales, que emplean los norteamericanos para promoverse a sí mismos: aun desde el sarcasmo. A partir de un padre que sobrevive a su propia idiotez; un hijo de diez años con una mirada vandálica del bien y del mal; una hija brillante, egocéntrica e idealista; y su madre, tan razonable como fanática, según la ocasión.

Quizá cuando Marge no tenga nada que descubrir, su familia y todo el pueblo digan adiós para siempre. Mientras tanto, ellos se reirán de sí mismos y nosotros de ellos (y con ellos). ¿Cómo será un mundo sin Los Simpson?

Los Simuladores

Los Simuladores, la serie ganadora en Twitter.

Los Simuladores, la serie ganadora en Twitter.

“Vuelven”, anunció Paramount+ el 18 de marzo de este año, con una foto de perfil de los cuatro socios con sus pilotos, las luces de Buenos Aires y el tono noir que da clima a esta ficción imbatible. La noticia fue que el filme de Los Simuladores llegará en 2024. ¿Qué nuevos operativos de simulacro cumplirán Mario Santos, Emilio Ravenna, Pablo Lamponne y Gabriel Medina?

Dos días después del anuncio, el 20 de marzo, se cumplieron veinte años del estreno, por Telefe, de este éxito que unificó a huestes de fans de diversas edades y extracciones en torno al pacto que propone Los Simuladores: “Lo justo es ilegal y lo injusto es legal”.

El concepto es de Damián Szifron (su creador y director), quien sabe que el fin justifica la nueva simulación por encargo que digitarán los cuatro: Federico D’Elía es Santos (“logística y planificación”); Diego Peretti es Ravenna (“caracterización”); Alejandro Fiore es Lamponne (“técnica y movilidad”) y Martín Seefeld es Medina (“investigación”).

Volverán al negocio con sus metodologías mezcla de Sherlock Holmes, Misión Imposible, El golpe, y tantas influencias aceitadas por los altos honorarios y la picardía criolla. Cuando se supo que comenzarían a filmar en el segundo semestre de 2023 pareció que el tiempo retrocediera veinte años. Otro feliz simulacro con las marcas de Damián Szifron: intriga, suspenso, aventuras y mucho humor.

Los Soprano

Los Soprano, la mafia en primer plano.

Los Soprano, la mafia en primer plano.

“Es imposible para mí hablar con una psiquiatra, Dra. Melfi”, se presenta el mafioso Tony Soprano (James Galdolfini). Y Jennifer Melfi (Lorraine Bracco) sonríe con cautela. ¿Tendrá autocrítica el líder de la costa nostra de New Jersey? Tony pidió el turno luego de un ataque de pánico, pero no por culpa. Lo angustió ver cómo se volaban los patitos que vivían en su piscina.

Más que a la cárcel, Tony teme perder a su familia y le da culpa enviar al geriátrico a su madre narcisista y vengativa. “Dra., yo admiro a los héroes fuertes y silenciosos como Gary Cooper o Marlon Brando. ¿Por qué no podemos volver a eso en este país?”, se queja.

Pleno de referencias culturales, este drama de David Chase no sólo hizo un revisionismo sobre el género de gángsters. Los Soprano reflejó las ansiedades del hombre medio norteamericano en el cambio de siglo. Aun con sus peores legados: la violencia, el delito y el racismo.

Aquí los avatares mafiosos pesan tanto como la tensión entre Tony y su esposa, Carmela (Edie Falco), con sus dos hijos adolescentes. También los disgustos por su sobrino, el drogadicto Christopher Moltisanti (Michael Imperioli), en contraste con los bufonescos hombres de confianza de Tony: Silvio Dante (Steve Van Zandt) y Paulie Gualtieri (Tony Sirico, que murió este 8 de julio).

Todos ellos marcaron un hito inigualable en el inicio de la era dorada de las series. El cálido aroma a pasta italiana en el reverso criminal del American Way Of Life.

16
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Lost

(2004-2010)

Seis temporadas en Star+ y en Flow. En emisión en la señal Syfy

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Mad Men

(2007-2015)

7 temporadas en HBO Max

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Okupas

2000

Una temporada en Netflix

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Peaky Blinders

(2013 – 2022)

6 temporadas en Netflix

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Seinfeld

(1989-1998)

9 temporadas en Netflix

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Lost

Desde que se despidió, hace doce años, con un final algo confuso y que aún debaten los fans en infinitos foros online, Lost sigue acumulando adeptos y detractores. Lost fue el molde sobre el cual se recostaron innumerables series sobre supervivientes atrapados en una isla desierta. Claro que nunca con la misma fortuna.

Lost, un fenómeno anterior al streaming.

Lost, un fenómeno anterior al streaming.

Sería improductivo sintetizar la acumulación de fenómenos que atravesaron en siete años los 48 (y cada vez menos) pasajeros del malogrado vuelo 815 de Oceanic Airlines, los cuales quedaron perdidos en aquella remota isla del Pacífico. Una entidad energética con tantas luces y sombras como las historias previas de los seis de Oceanic, al límite de sus raciocinios.

Al menos hasta la quinta temporada, los flashbacks y flashforwards de Lost sirvieron para poner en marco esa sensación, tan elemental como efectiva, de que ellas y ellos no habían estado menos perdidos antes de este inaudito accidente aéreo del 22 de septiembre de 2004. ¿Había ocurrido o no? Para saberlo habrá que dejarse fluir por los 121 episodios. La paciencia gana.

Lost fue la última gran serie del consumo fervoroso de temporadas nuevas por DVD’s, semana a semana, y anticipó la emoción de las discusiones y debates infinitos por las redes sociales. Desde entonces, ¿quiénes nunca tuvieron la chance de escapar?

Mad Men

Mad Men, una serie sobre el mundo de la publicidad.

Mad Men, una serie sobre el mundo de la publicidad.

“Toda buena publicidad es un engaño bien contado”, enseñó el galán fumador y bebedor Don Draper (Jon Hamm). Ya los primeros segundos de la serie Mad Men ofrecen sus marcas: el consumismo, la ambición y el machismo en la Nueva York de los años ’60.

Como Draper, los demás publicistas toman cócteles y whisky, fuman y compiten desde los rascacielos de Madison Avenue (de ahí Mad Men: “hombres locos”) para ver quién tiene el contrato publicitario más grande.

Draper es el director creativo de la agencia Sterling Cooper y acarrea un secreto nada heroico desde la Guerra de Corea de 1953. Ocultando su origen verdadero construyó su mito como sagaz hacedor de slogans: es un self made man que no temerá dejar de lado a su familia por sus ambiciones.

¿Todo se puede comprar y vender a costa de otros? ¿Y de otras? Muchos se preguntan cómo hizo Mad Men, finalizada en 2015, para no quedar desfasada en esta época de revolución feminista.

Respuesta 1: por las mujeres que no se conformaron con ser usadas como secretarias, mucamas o amantes. Entre ellas, la redactora publicitaria Peggy Olson (Elizabeth Moss). Respuesta 2: por el espesor de los guiones y los personajes. Respuesta 3: por la recreación de esta otra cara de los ’60 en Nueva York.

Mad Men mira con sorna a estos hombres envueltos en humo: de traje por fuera, vacíos por dentro. Como las publicidades, en el fondo temen que nadie los pueda recordar.

Okupas

El cuarteto protagónico de Okupas.

El cuarteto protagónico de Okupas.

A esta serie se la puede reseñar sin nostalgia, como espejo del presente. Primero se podrá decir que, con Bruno Stagnaro al frente (en guión y dirección), Okupas fue el primer clásico serial argentino del siglo XXI.

También inauguró el placer no culposo de la clase media por las ficciones televisivas de marginales y demás olvidados al fondo del sistema. Okupas tuvo tal permanencia que en julio de 2021 llegó a Netflix remasterizada y con una nueva banda sonora de Santiago Motorizado.

Los okupas no son extraños. Son Rodrigo “Ricardito” de la Serna, un chico de clase media, y tres amigos: Diego “Pollo” Alonso, Ariel “Walter” Staltari y Franco “Chiqui” Tirri.

A través de ellos, Okupas expuso cómo se deshacía la Argentina neoliberal (y gran parte de la sociedad, con ella), justo un año antes del corralito y de los estallidos; de la represión policial; de las jornadas del 19 y 20 de 2001; de las asambleas y los trueques para sobrevivir a la angustia.

¿Cuántos excluidos, desempleados o recuperados -con empatía comunitaria- se vieron reflejados en Okupas? ¿Qué significa verla hoy? El quinto protagonista es su escenario: la casona derruida en la que los cuatro amigos atravesaron las drogas, los delitos, con el afecto y la lealtad al frente. Lo particular devenido universal. La Argentina que, veintidós años después, no debemos olvidar.

Peaky Blinders

Peaky Blinders, un clan familiar y mafioso.

Peaky Blinders, un clan familiar y mafioso.

Los Peaky Blinders son un estilo. La forma cool de una pandilla de mafiosos de boinas con cuchillas de afeitar, capos de las apuestas ilegales, que roban y amenazan a los ricos, al hampa rival y a las cloacas del Estado británico. Pero no para cuestionar la opresión a los obreros ni la desigualdad social.

Es lo que los Peaky Blinders aman hacer y lo que les garantiza pleitesía en su barrio bajo de la Birmingham de los años ‘20. No acuerdan con los fascistas que se expanden en Inglaterra (todo lo contario, como muestra la quinta temporada): los Peaky Blinders defienden su propio status quo a base de extorsiones, fraudes y contrabando.

Respiran violencia callejera y saben sobreponerse a sus tragedias familiares.

El líder del clan, el magnético y calculador Thomas Shelby (Cillian Murphy), acarrea las secuelas psicológicas de la Primera Guerra y sabe recompensar a quien no les dispute territorio a los Peaky Blinders. Lo primero es la familia. Y que Dios salve a la Reina.

Lo sorprendente de la serie, con su ambientación de meticulosidad inglesa, es cómo logra que los espectadores aplaudan y comprendan a Thomas Shelby: por su vulnerabilidad.

En la áspera Inglaterra de los años ’20 y ’30, del lado de la ley y del orden siempre habrá gente más peligrosa que derribar (o sobornar). Y contra ellos, los Peaky Blinders sabrán ponerse la gorra para ejercer su poder.

Seinfeld

Los protagonistas de Seinfeld.

Los protagonistas de Seinfeld.

Seinfeld no es una serie sobre la nada misma. Es un tratado sobre la amistad sin culpas. Y sobre cómo el humor con personajes de baja autocrítica, y con distintas dosis de egoísmo, celos y cinismo, funciona por sus guiones altamente calibrados. Con sus actores en perfecta interacción.

Nueva York, Jerry Seinfeld, su departamento, George Constanza, Elaine, Kramer. No es casual que el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (WGA) haya votado a Seinfeld, en 2013, después de Los Soprano, como “la segunda serie de TV mejor escrita de todos los tiempos”.

Esta sitcom del propio Jerry Seinfeld y de Larry David, y que devino en la gran sitcom norteamericana desde la gran ciudad del stand-up, seduce más allá de su espíritu años ’90 porque exploró todos los recursos en sus 180 episodios, conectados por aquel famoso riff de bajo sintetizado.

¿Qué sabía Seinfeld? Que nadie se cansa jamás de reírse de los propios amigos y enemigos. Y de las convenciones sociales y culturales más ridículas.

Años atrás, cuando aún se vendían series en DVD’s, los de Seinfeld venían con videos extras acerca de cómo se trabajaban las puestas en escena, los recursos, el humor y la dirección.

Esos videos generaban un renovado placer por el acto de inteligencia que entrañaba cada episodio: la condensación de décadas de los mejores chistes ácidos contra todo y contra todos. ¿Qué sitcom será su superadora?

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Stranger Things

(2014 – presente)

4 temporadas en Netflix

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The Americans

(2013-2018)

6 temporadas en Star+

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The Big Bang Theory

(2007-2019)

12 temporadas en HBO Max y en emisión en Warner Channel

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The Crown

(2016 – 2022)

5 temporadas en Netflix

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The Marvelous Mrs. Maisel

(2017 – presente)

4 temporadas en Amazon Prime Video

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Stranger Things

¿Quién no se sintió extraño alguna vez? Stranger Things es uno de los casos más notorios de una serie que, sin ocultar sus referencias a los años ’80, se volvió un clásico casi instantáneo. En sus guiños y citas está la atracción de este drama juvenil fantástico que hasta recuperó la sonoridad vanguardista pop de Kate Bush para las nuevas generaciones.

Eleven (Millie Bobby Brown), protagonista de Stranger Things.

Eleven (Millie Bobby Brown), protagonista de Stranger Things.

Stranger Things logró trascendencia, además, por cómo reinventa un tópico clásico: el de los niños y niñas predestinadas que tratan de controlar sus poderes, se sienten solos y desconocen su propio origen. Del otro lado (o no tanto), algunos villanos quizá fueron también niños incomprendidos. Sólo que fueron captados por las sombras monstruosas.

El camino de heroína de Eleven (Millie Bobby Brown), cada vez más adulta, no opaca el trauma afectivo de la pelirroja Max (Sadie Sink), que pasó de un personaje secundario a uno central en la cuarta temporada. Encima Stranger Things incorporó el perfil heavy metal del gran personaje Eddie (fan de los juegos de rol, que reflotó la serie).

La última gran movida de los Hermanos Duffer, los creadores, fue incorporar el recurso de las tramas simultáneas y confluyentes de Game of Thrones. Pero, en el fondo, lo más maravilloso de los amigos y amigas de Stranger Things es verlos crecer y superarse: con contención mutua. Ese es el mejor ejemplo que esta ficción les deja a sus fanáticos.

The Americans

Cinco años atrás, cuando terminó The Americans, la imagen de los rusos en el mundo y en los Estados Unidos seguía apareciendo bastante desajustada de la realidad. Aun hoy, a 31 años del fin de la URSS, para millones de estadounidenses Rusia es todavía un imperio comunista indescifrable, con espías de la KGB iguales a los del cine de Hollywood.

The Americans sirve para repensar mejor la complejidad de la Rusia actual. Joe Weisberg, el creador de la serie, ideó un argumento ideal contra aquellos preconceptos.

En los años ’80 de Ronald Reagan, plena Guerra Fría, la pareja de espías de la KGB Philip Jennings (Mischa), a cargo de Matthew Rhys, y Elizabeth Jennings (Nadezhda), interpretada por Keri Russell, fingen ser un matrimonio norteamericano convencional.

Su misión es cumplir operaciones secretas (y muchas letales), las cuales los ponen en peligro cada vez más. Sus dos hijos ignoran sus dobles vidas, y todo se va a hacer más difícil cuanto más insertos estén en los valores de los Estados Unidos. ¿Quiénes serán los amigos y los enemigos? ¿Habrá traidores cuando la Madre Patria los mande llamar?

Para complicar más el argumento están las sospechas obsesivas de Stan Beeman (Noah Emmerich), su vecino, un agente del FBI experto en contraespionaje. Por más profesión de riesgo que exista, hay emociones e ilusiones que ningún padre puede esquivar.

The Big Bang Theory

¿Cómo percibía el amor el Dr. Sheldon Cooper, el físico teórico que eternizó Jim Parsons en The Big Bang Theory? ¿Cómo descifraba sus manías su novia, la neurobióloga Amy Farrah Fowler, a cargo de Mayim Bialik, doctora en neurociencias en el mundo real?

Lo sabía el gran amigo de Sheldon, el físico experimental Leonard Hofstadter (Johnny Galecki), también del Instituto Tecnológico de California (Caltech).

Para Sheldon, que nació en Texas y logró su primer doctorado a los 15, ser un físico teórico era algo superior. Leonard se indignaba, pero luego sonreía. La amistad fue un fenómeno científico vital en The Big Bang Theory.

En doce años, la sitcom construyó una cultura propia con ellos dos, acompañados por el astrofísico indio Rajesh “Raj” Koothrappali, el ingeniero mecánico Howard Wolowitz y la gran Penny (Kaley Couco), con su inteligencia emocional expandida al infinito.

Con sus extravagancias hilarantes, The Big Bang Theory contagió el furor por la teoría de las cuerdas de la física moderna y por la tecnología. Reivindicó a los nerds y a los cosplayers. Logró que millones desempolvaran sus cómics de DC y Marvel o que celebraran los cameos de Stephen Hawking, de Leonard Nimoy (el Sr. Spock) y hasta de Stan Lee.

Para muchos, Sheldon perdió algo de encanto cuando aprendió a exteriorizar el afecto. Para otros, su amor dejó de ser algo relativo: se volvió un hecho universal.

The Crown

Olivia Colman, como la Reina Elizabeth II, en The Crown. Foto Liam Daniel/Netflix vía AP

Olivia Colman, como la Reina Elizabeth II, en The Crown. Foto Liam Daniel/Netflix vía AP

Sin escándalo no hay corona. Y sin suspenso para mostrarlo no habría The Crown: la serie que revuelve los hechos famosos y los menos indagados de la Familia Real Británica desde 2016. Su hacedor, Peter Morgan, supo fusionar lo histórico con el melodrama y, encima, con una tensión inglesa natural: la sospecha.

El desafío de The Crown, antes de cada temporada nueva, reverdece como los ojos sobre La Reina Isabel II cada vez que sale de palacio. ¿Se la verá igual o peor que antes? ¿Mantendrá su aura o hará extrañar a la versión anterior?

En la tercera y cuarta temporadas, la carismática composición real de Olivia Colman rubricaba lo que ya había dejado ver Claire Foy en su versión juvenil, en las dos primeras. Ser la Reina es menos frívolo de lo que se cree. Ella es la reserva moral de su patria. La institución que garantiza su perpetuación.

Hasta ahora se exploró su vida desde los ’40 hasta los ’80. Cada suceso pudo captarse como una fotografía nada esquemática de Isabel II con sus súbditos y familiares. Y jamás se diluyó su rigor temático: la habilidad de la Reina para mover sus piezas al compás de la realidad.

La sexta temporada, que se estrenará en noviembre, mostrará la década de los ’90. Desde la terrible ruptura de Carlos y Diana hasta la muerte de ella, el 13 de agosto de 1997: el día en que Lady Di también se volvió un símbolo de la nación.

The Marvelous Mrs. Maisel

Miriam “Midge” Maisel creía en el matrimonio para toda la vida y en el “American Way of Life”. Sólo alteraba su rutina, en 1958, para ir a escuchar en The Gaslight Cafe, de Nueva York, los monólogos cómicos de su marido, Joel: un hombre de negocios sin gracia.

La misma noche en la que Joel le reconoció a Midge Maisel que sus chistes eran robados, le confesó que tenía un romance con su secretaria. Ella abrió una botella de vino tinto, subió borracha al Gaslight e improvisó un monólogo angustiado. Y logró las carcajadas que nunca había oído su marido.

La multipremiada comedia de Amy Sherman-Palladino (creadora de Gilmore Girls) refleja cómo, sin imaginarlo, esta joven ama de casa judía -con dos hijos- se constituyó en una artista de stand-up de alto calibre para empoderar su voz y su identidad.

La mirada de género que abraza The Marvelous Mrs. Maisel potencia la comicidad de un guión con gags estratégicos. Otra razón de su prestigio gira en los personajes secundarios. Por ejemplo, Alex Borstein es Susie Myerson, la regente en The Gaslight Cafe y luego manager de Midge (Rachel Brosnahan).

“Los hombres se creen graciosos, pero se suben a un escenario porque no les cuesta. Las mujeres tenemos que pelear para ocuparlos y para dejar de estar silenciadas”, suele decir Susie. Y Midge lo entiende: el poder femenino está en el humor liberador.

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The Office

(2001, UK), (2005-2013, EEUU)

La versión inglesa tiene 2 temporadas y la estadounidense, 9. Esta última se puede ver
en Star+, en Amazon Prime Video y Flow. Ambas versiones están completas en HBO Max

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The Wire

(2002-2008)

5 temporadas en HBO Max

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This Is Us

(2016 – 2022)

6 temporadas en Star+

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Twin Peaks

(1990-1991-2017)

3 temporadas – Sólo la 3º está disponible en Netflix

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Vikings

(2013 – 2020)

6 temporadas en Netflix

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The Office

¿La versión inglesa o la norteamericana? Cada vez que alguien habla de The Office plantea esta falsa dicotomía porque no entiende algo central en el proceso de adaptación de la comedia original (con el cerebro corrosivo del británico Ricky Gervais), a la otra (creada por Greg Daniels y con la gracia de Steve Carell).

Ambas son fases de una misma experimentación humorística con un formato que se remonta hasta el filme This Is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984): el falso documental.

La cámara sigue a los personajes, que notan su presencia y se ven alterados por ella.

En la serie inglesa, que necesitó sólo 14 episodios, Ricky Gervais es David Brent y está al frente de los empleados de la oficina de Slough, la sucursal de la papelera Wernham Hogg Paper Company. Este mockumentary (el nombre específico del formato) presentó gente excéntrica, con el humor negro y sarcástico marca Gervais.

En la transposición norteamericana de Greg Daniels, Steve Carell fue Michael Scott, el Gerente Regional de Scranton, Pensilvania, rama de la empresa de papelería Dunder Mifflin. ¿Qué tienen en común Brent y Scott? Que les queda grande el cargo: sus raros carismas están desfasados de sus responsabilidades.

¿Cuál es mejor serie de las dos? Basta ver cuál encabeza las listas de las más graciosas de la Historia para reírse al descubrirlo.

The Wire

La gran serie norteamericana que pocos vieron no perdió vigencia. El 2 de junio cumplió veinte años The Wire, este ilimitado policial de David Simon y cuyo disparador fueron las drogas en los barrios negros y las muertes de los jóvenes pobres en la inmensa Baltimore, a sólo 50 minutos de Washington DC. ¿Logrará su masividad pendiente?

Mezcla de drama social, policial noir y tratado político, The Wire relata el peregrinaje del detective Jimmy McNulty (Dominic West) y de sus compañeros, autorizados a hacer escuchas telefónicas (de ahí “the wire”, el alambre) para desarmar la cadena de mandos del narcotráfico.

El motivo de esas escuchas contra la impunidad era que dejaran de morir los adolescentes y niños con los ojos nublados por las sustancias. En base a sus experiencias como periodista, David Simon despliega la mirada hacia todas las capas institucionales de la injusticia: los sindicatos, las escuelas, la clase política, los empresarios corruptos y los periódicos.

Y el narcotráfico aparece como un tenso hilo entre todos: la real Norteamérica sin sueños. Además de este foco, la serie dejó para la posteridad a uno de los grandes antihéroes de la historia de la TV: Omar Little (Michael K. Williams), el temido pistolero y ladrón de narcos bajo su propio orden moral. En medio de tanto dolor, su existencia (como la de The Wire) provoca una perdurable fascinación.

This Is Us

The Big Three: los tres hermanos Pearson de This is Us.

The Big Three: los tres hermanos Pearson de This is Us.

Ya es un lugar común minimizar a This Is Us porque trabaja el llanto de los espectadores. La clave es cómo: haciendo interactuar el pasado con el presente en un mismo eje fluido en torno a las angustias de la familia Pearson.

Por un lado, se revelan los hechos de juventud del matrimonio de Rebecca (Mandy Moore) y Jack Pearson (Milo Ventimiglia). Y qué ocurrió luego de que tuvieron a sus mellizos Kevin y Kate. Además, adoptaron a otro, afroamericano, que había nacido el mismo día en el mismo hospital: Randall. Así se conformó esta familia multicolor, y sus designios los rodearon hasta que la serie terminó, confiando en el amor, el 24 de mayo de 2022.

En el presente, el Alzheimer de mamá Rebecca será un eje de unión para los “Big Three” (los tres grandes). Kate Pearson (Chrissi Metz) lidia con su obesidad y busca su vocación para ayudar a jóvenes con discapacidad. El brillante Randall (Sterling K. Brown) enfrenta el racismo de su comunidad. El actor Kevin (Justin Hartley) trata su adicción al alcohol y se amiga con su historia.

Los fanáticos de This Is Us saben lo que atravesaron padres e hijos entre inseguridades, egocentrismos y afectos disfuncionales. Lejos de miradas cínicas, This Is Us puso su ojo en la familia de clase media en el tránsito de la generación de Barack Obama a la de Donald Trump. Sin concesiones: la realidad atravesada por el ojo de la emoción.

Twin Peaks

Año 1990. El primer desconcertante placer de Twin Peaks es su escenario: las montañas boscosas, la cascada y el pueblo sombrío con sus personajes tensos, ilógicos y suspicaces. ¿Fue una ficción en serio o una gran broma surrealista de David Lynch y Mark Frost?

El cadáver de Laura Palmer aparece envuelto en un plástico junto al Lago Black y dispara la pesquisa del agente del FBI Dale Cooper (Kyle MacLachlan), vestido con piloto de Humphrey Bogart, y peinado a la gomina como Clark Kent. En su grabador de mano le cuenta los avances del caso a una tal Diane, quien nunca aparecía.

Entre 1990 y 1991 Twin Peaks cambió el paradigma narrativo de la TV. Con ánimo posmoderno, su logro mayor fue haber roto varios contratos de género en su tono clase B. La tensión del policial se mezcla con el clima de telenovela; circulan vecinos grotescos; aparece el concepto simbólico indescifrable de la habitación roja; hay delincuentes metafísicos y hasta giros sobrenaturales.

¿Qué pueblo no esconde algo perturbador? Twin Peaks fue una explosión de fanatismo hasta el 7º episodio de la segunda temporada, de 1991, cuando se reveló la identidad del asesino, por presión de rating de la cadena ABC. Luego hubo una decadencia, hasta que el propio David Lynch la resucitó veinticinco años después. Tal y como había prometido la propia difunta Laura Palmer.

Vikings

A la luz y el peso de Game of Thrones, en 2013 History Channel sorprendió presentando Vikings, esta saga plena en ferocidad y poesía visual, inspirada en los cuentos de la Alta Edad Media en Escandinavia.

¿Cómo sintetizarla para quienes no la hayan visto jamás? ¿Cómo abarcar la vida de Ragnar Lothbrok, el legendario jefe vikingo junto a su familia y sus descendientes?

El rigor histórico diferenció enseguida a Vikings de Game of Thrones. La serie supo que no podría igualar el peso dramático de la historia, porque no tenían a un inspirador como George R.R. Martin detrás, sino a la misma memoria vikinga. Las fuentes primeras son ciertas sagas del siglo XII y XIII, que evocan sucesos transcurridos 200 y hasta 400 años antes.

Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel en la serie) reinó en Suecia y Dinamarca en el siglo VIII; perteneció a la casa noble de los Ynglings y se lo conocería como el flagelo de Inglaterra y Francia. Un granjero que mutó a un visionario de la navegación y, junto a su compañera Lagertha (la rubia Katheryn Winnick, símbolo de la serie en el mundo), fue un espejo para su sangre y hasta para sus enemigos.

Volver a Vikings es una experiencia única, como visitar Escandinavia en busca de sus locaciones y dominios. La sexta temporada decayó un poco, pero una vez que se firma un juramento con los vikingos no se los puede abandonar.

En la redacción de Clarín

La votación entre los periodistas del diario dejó como ganadora a ¡Breaking Bad! Triunfó en un cabeza a cabeza con Los Soprano. Detrás, las otras series que llegaron al podio fueron The Crown, This Is Us y, otra vez, Los Simuladores.

Breaking Bad: Bryan Cranston, como Walter Whithe-Heinseberg) y Aaron Paul (Jesse Pinkman).

Breaking Bad: Bryan Cranston, como Walter Whithe-Heinseberg) y Aaron Paul (Jesse Pinkman).

El detalle: como algunos en la redacción no se decidieron por una sola serie y votaron dos, se consideró a la primera de ellas (hubo casos puntuales que marcaron otras por fuera de las opciones: Borgen, House of Cards o El Zorro).

Breaking Bad (2008-2013) también fue la elección para el autor del texto de este especial. La serie ganó por la potencia de su protagonista Walter White-Heinseberg (Bryan Cranston) y en interacción perfecta con Jesse Pinkman (Aaron Paul). También por la efectividad técnica con que resuelve cada giro sorprendente -o sutil- de sus guiones en sus cinco temporadas.

Su celebrado spin-off Better Call Saul, sobre el abogado Saul Goodman (Bob Odenkirk), cerrará su sexta y final temporada a mediados de agosto con una alta expectativa. La última noticia fue furor: este 2 de agosto habrá estrenado su 11º episodio, titulado, justamente, “Breaking Bad”, y en el que Saul Goodman se cruzará con Walter White y Jesse Pinkman, tal como pasó a la inversa en la serie original.

WD

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Reference from clarin www.clarin.com

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