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Cómo fue el emotivo homenaje a Astor Piazzolla, que el tucumano Omar Hasan encabezó en Francia

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Cómo fue el emotivo homenaje a Astor Piazzolla, que el tucumano Omar Hasan encabezó en Francia

Esplendor, música y ovación en Francia, en uno de los más reconocidos chateaux del Valle de la Loire, para recordar a uno de sus más extraordinarios y versátiles tangueros argentinos. Astor Piazzolla nunca lo hubiese imaginado. El centenario de su nacimiento fue celebrado en el castillo de Chambord, el sábado a la noche, en este ejemplo de renacimiento arquitectónico francés, cuya escalera central de “dos revoluciones” inspiró Leonardo da Vinci, en el valle de la Loire.

Una nueva generación de músicos y cantantes argentinos, europeos y latinoamericanos recreó sus obras y las contemporizó, ante un fervor muy francés de más de 700 personas. Bravos y largos aplausos para honrarlo, en el país que tanto quería.

En el marco del Décimo Festival de Chambord y tras una larga postergación a causa de la pandemia, el barítono tucumano y ex jugador de rugby de los Pumas, Omar Hasan, Silbando, la orquesta de tango más demandada de Europa, y Ludmila Pagliero, bailarina “Étoile” de la Ópera de Paris, se unieron para recordar al gran Maestro y renovador del dos por cuatro.

El Barítino Omar Hasan En El Castillo De Chambord. Foto:  Noel Smart

El barítino Omar Hasan en el castillo de Chambord. Foto: Noel Smart

Se trató de una convocatoria de la embajada argentina en París, a cargo de Leonardo Constantino, que reunió a varios embajadores, como el de Brasil, Fernando Serra, Suecia y Paraguay, y un público asiduo del festival, que llegó a disfrutar de un show en la cour del mayor chateau de Francia.

Un modelo de poder y ostentación, construido y nunca finalizado por orden de Francos I, que sólo lo habitó durante 50 días. Hoy pertenece al estado francés y es visitado por miles de turistas al año.Tras la pandemia fue abierto en mayo, pero no llegan aún los turistas extranjeros, con pérdidas monumentales frente a este escenario.

Un festejo postergado por la pandemia

Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921, en Mar del Plata, y su vida está marcada por el bandoneón, el nuevo tango, su amor por el jazz y su globalidad musical de avanzada. Murió en Buenos Aires, tras un ataque cerebral que lo dejó en coma durante dos años, el 4 de julio de 1992.

Los franceses lo idolatran y lo recuerdan hasta hoy. Para ellos y el mundo fue el músico más importante para la renovación del tango en la segunda mitad del siglo XX.

Astor Piazzolla encarna como nadie los lazos de amistad entre Argentina y Francia. Organizar este homenaje, en un sitio histórico como el chateau de Chambord, nos pareció una evidencia a la altura de la pasión que los franceses tienen por nuestro gran compositor de tango”, dijo el embajador argentino, Leonardo Constantino, en su discurso.

Una carpa transparente para evitar una lluvia amenazante para un espectáculo, que se inició a las 9 de la noche y finalizó a medianoche, con interminables aplausos del público y pedidos de “otra”, para un show diseñado a medida.

El Tributo A Astor Fue Organizado Por La Embajada Argentina En París. Foto:  Noel Smart

El tributo a Astor fue organizado por la Embajada argentina en París. Foto: Noel Smart

De rugbier a barítono

El barítono argentino Omar Hasan y la orquesta Silbando, en versión cuarteto, iniciaron el show con Chiqué para continuar con Vuelvo al Sur, una de las obras más conocidas de Piazzolla, que fue compuesta para el filme Sur, de Pino Solanas.

Con un smoking negro y un simpático manejo de la escena, el ex pilar de Los Pumas se olvidó de su pasado deportista, de la copa europea ganada en el 2004 en el Stade de Toulouse, y se reencarnó en su nuevo rol de barítono en operas y en su trío Café Tango. Con su metro 85 no podía disimular su físico de pilar del rugby.

Aún le queda el acento tucumano y extraña al país, a sus padres, a sus amigos. El virus lo separó de Argentina, pero también del canto, hasta ahora. No podía trabajar. “No sé si es más difícil volverse rugbier o cantor. Pero no es suficiente el talento en ninguno de los dos. Es el trabajo el que cuenta”, contó Hasan a Clarín.

“Extraño mucho. Y estoy un poco triste por todo lo que pasa en todo Tucumán. Veo que está muy golpeada. Hace mucho que no voy, extraño a mi familia, a mis amigos, pero espero poder ir pronto”, continúo.

El proyecto de homenajear a Piazzolla en París y en Francia se fue postergando al ritmo de la pandemia. Una a una, las celebraciones se suspendían a causa del confinamiento. Hasta ahora, que llegó el verano y la apertura, aunque nadie sabe hasta cuándo, con 20.000 casos diarios del virus.

“Fue por la iniciativa de Leonardo Constantino, el embajador argentino, que me había hablado de este proyecto. El homenaje que tenía que hacerse. Yo le dije de entrada: ‘Obvio que sí’. Lo bueno es que pudimos coincidir con la Orquesta Silbando, a quien ya había acompañado hace un par de años en otro evento. Estoy contento por poder hacer esto, en un marco tan espectacular, y orgulloso siempre de cantar Piazzolla y más en el Centenario. Creo que es un orgullo grande”, confesó.

Piazzolla y Hasan

Hassan y Piazzolla conviven desde que él se inició como barítono. ”Quizás es lo que más conviene a mí, porque encaja la manera que a veces abordo el tango. En mi show de tango, yo tenía bastante Piazzolla. Así que ya lo tenía bastante manejado y entrenado” recordó, tras revelar sus viajes desde Toulouse, donde vive, a París, para ensayar con la orquesta de Silbando, que tiene un alto rigor profesional y a Chloe Pfeiffer, directora y pianista.

El embajador sueco en París, Hakan Akesson, no había visto nunca tango y había escuchado pocas veces hablar de Astor Piazzolla. Comenzó el espectáculo curioso y terminó aplaudiendo, encantado y sacando fotos de los bandoneones de Silbando, especialmente de Carmela, espectacular bandoneonista. Su otra curiosidad era cómo un rugbier se trasformó en un barítono.

Los Bandoneones Tuvieron Su Noche De Gloria En El Castillo De Chambord. Aroma A Piazzolla. Foto:  Noel Smart

Los bandoneones tuvieron su noche de gloria en el castillo de Chambord. Aroma a Piazzolla. Foto: Noel Smart

Omar Hasan, con un abuelo sirio y una abuela francesa, lo explicó. ”En realidad, yo empecé antes cantando, antes que jugando al rugby. Fue en la escuela primaria cantando en el coro, cuando tenía siete años. El rugby vino después, cuando yo tenía 9. Por eso digo que el canto llegó antes. Luego fue todo un trabajo progresivo, mientras seguía siendo jugador de rugby. Tomaba clases de canto, de solfeo, después de entrar en el Conservatorio de canto de Toulouse. Siempre estuve rodeado de gente que me apoyó mucho: mi profesora de canto, la gran mezzosoprano Jeanette Jane Berbié, por ejemplo. Uno va también progresando y va a abordando el repertorio lírico, el tango y otro tipo de música. Ahora mi objetivo es abrirme un poco más a otra música, quizás el jazz o algo más popular, como la zarzuela”, recordó.

Para Hasan, siempre ha sido difícil el paso entre el rugby y la música. “Yo diría que ‘es’ difícil, porque siempre uno tiene que ir demostrando: yo no comencé el canto desde chico, comparado con otra gente que hizo su carrera completamente. La ventaja es que yo hice rugby. Viví muchas cosas, adquirí mucha experiencia en ese sentido y, a la vez, puedo volcarlo a lo que es el canto”.

Entiende que “el ambiente artístico no es como en el deporte. En el deporte sos bueno y sabés que vas a llegar. En el arte hay algo que es subjetivo y, quizás, lo que es lindo para uno, para otro no es tanto. Pero lo que quiero siempre es formarme como un artista y no solamente como un cantante, que tiene una linda voz y nada más. Yo creo que hoy en día es importante hacer muchas cosas. Participé en una película y siempre estoy haciendo castings para participar en cosas que me hagan crecer también”, reveló.

Balada para un loco fue escrito por Horacio Ferrer y Piazzolla para Amelita Baltar, la esposa de Astor, y su particular expresividad. Una suerte de varieté, con ritmo de vals, dos recitados, difícil para un barítono. Hasan lo entonó con gracia, pero la ovación llegó con Pájaros perdidos, una obra de 1975.

Chiquilín de Bachín fue otra versión con ternura. Un homenaje a Pablito, el chico que vendía rosas en el restaurante del centro de Buenos Aires, escrita por Ferrer y Piazzolla.

Así analizó la herencia de Astor Piazzolla. “Su legado es que dejó una música que fue difícil para él en su época. Estuvo muy avanzado en lo que él pretendía y seguramente tuvo una lucha. El hecho de no saber adónde estaba, si estaba en el tango o no. Él empezó en el tango. Pero después se dio cuenta de que era una música donde encontró su lugar, era una música universal. Lamentablemente, creo que al final de sus años se empezó a dar cuenta, no le fue fácil. El camino fue con muchos escollos. Rescato que siempre luchó y finalmente se convenció de lo que él quería dar como música”, prosiguió Omar Hasan.

De Mar del Plata a Chambord

Piazzolla creció en Mar del Plata y en Nueva York, donde descubrió el jazz. Y su papá, Pantaleón, le compró el primer bandoneón. Comenzó su carrera en la orquesta de Aníbal Troilo, que se asustó de sus arreglos vanguardistas y él se fue. Cansado de las contradicciones de su tipo de tango, de su visión melódica y vanguardista que enfrentaba a los tradicionalistas a las trompadas, de su falta de oportunidades en Argentina, ganó una beca en el Conservatorio de París.

La Arquitectura Francesa Abierta Al Arte De Un Grande Como Piazzolla Foto:  Noel Smart

La arquitectura francesa abierta al arte de un grande como Piazzolla Foto: Noel Smart

Pero cuando llegó a la capital francesa decidió renunciar a ella y estudiar con la musicóloga Nadie Boulanger. Cansado de las polémicas, quería ser un compositor clásico, pero su producto era mediocre.

Finalmente Nadie lo invitó a su casa y le preguntó qué hacía antes. “Tango. Soy bandoneonista”, confesó.Y lo hizo tocar.

Nadie le dio la respuesta: ”Ésta es su vida, su talento”. Y así comenzó este definitivo romance entre Piazzolla y la libertad de la armonía creativa frente al tango, su ritmo y su melodía, más allá de las polémicas frente a los viejos tangueros.

Inició su romance con París, con los franceses, con la vanguardia, con su mal carácter a cuestas. Hasta la Orquesta Sinfónica de París le rindió un homenaje en este centenario.

Silbando, los herederos del tango

Cien años después, los jóvenes músicos de Silbando, la primera Orquesta de tango argentino de Europa con base en París, lo conmemoraron. Son sus hijos musicales, sus herederos.

La Orquesta Silvando Fue Parte Fundamental Del Homenaje. Foto:  Noel Smart

La orquesta Silvando fue parte fundamental del homenaje. Foto: Noel Smart

Cuatro violines, tres bandoneones, uno al comando de la chileno-española Carmen, un bajo, Chloe, una pianista y directora de orquesta, recrearon, modernizaron y refinaron las composiciones de los grandes maestros con pasión y contemporaneidad. Fueron ovacionados junto a Sebastian Rossi, su cantante y poeta, con sentido del humor.

Durante 1 hora y 10 minutos fueron delineando Zum, Yo no merezco este castigo, Lo que vendrá, Seguime si podés, Ventanita de Arrabal para interpretar un memorable Jacinto Chiclana, de Jorge Luis Borges y Piazzolla. El público aplaudía de piel y pedía “otra”. Ovación interminable.

“Piazzolla es una figura máxima para los bandoneonistas y hacía tiempo que estábamos esperando hacer este homenaje. Era, a la vez, el compositor y el intérprete de su propia música. Escribía música para él, para tocarla él mismo y eso es algo muy difícil de reproducir o de interpretar de otra manera. Tango quiere decir muchas cosas: tradicional, moderno como el de Piazzolla o tango de nuevos compositores. Soy hijo de padre chileno y madre francesa. Nací en Francia y llegué al bandoneón por mi abuelo francés que tocaba ese instrumento en los bailes”, contó Lisandro, el principal bandoneonista de Silbando.

Con su mata de rulos renacentistas, Carmela es la única bandoneonista mujer de Silbando. “Cuando supe que iba a tocar acá fue una emoción enorme . Tocar, además, la música que yo amo y que practico, la de Piazzolla, la de las orquestas también de la época de oro, de (Osvaldo) Pugliese, de Troilo”, dijo.

“Piazzolla es muy vasto. Es una revolución total del tango, ha sido y sigue siéndolo. Porque la huella que dejó en el tango sigue siendo un camino que mucha gente explora. En realidad, yo creo que la mayoría de la gente que hoy practica y toca esa música lo hace gracias a Piazzolla. Sobre todo en Europa, porque él llegó a hacer del tango una música universal. Y, al final, yo toco bandoneón porque mi madre tocaba en un quinteto de música de Piazzolla y yo llegué al bandoneón por Piazzolla. Y, en realidad, cuando vos mirás alrededor, los músicos, cómo llegaron al tango, aunque no sea para tocar Piazzolla, la puerta de entrada es Piazzolla” recordó.

El ballet y el tango

Entre tango y tango, la etérea figura de Ludmila Pagliero, la bailarina ”étoile” de la Opera de París, interpretó un solo del Lago de los Cisnes y un pas de deux de Carmen, sensual y sexy, acompañada por Audric Bezard.

Ludmila Pagliero Bailó El Memoria De Astor. Foto: Noel Smart

Ludmila Pagliero bailó el memoria de Astor. Foto: Noel Smart

”Leonardo Constantino me propuso participar en el homenaje de Piazzolla junto la orquesta Silbando y Omar Hasan, con quien había compartido un viaje presidencial junto a Françoise Hollande, en América Latina. Era una ocasión muy linda de poder conectarme de nuevo con el universo argentino, con mi país, con los artistas, con el tango… Con Piazzolla en su homenaje y poder estar acá en el teatro de Chambord por primera vez. Las cosas se dieron y quería participar realmente de esto que me une con la Argentina, que no la veo hace mucho tiempo”, recordó Ludmila.

Eligió Carmen para este ocasión, con un body negro y peluca a la garcon. “En el repertorio, pensé que Carmen iba a quedar muy bien al lado del tango y de todo el universo latino. Es un dúo muy lindo, muy dinámico, con mucha teatralidad. La muerte del cisne es un solo, que hace dos años empecé a bailar, que es la imagen también de la bailarina clásica. Cada vez que lo bailo son estados diferentes. Pensé que era importante poder presentar algo sola en la noche, representando de cierta manera a la bailarina clásica argentina, homenajeando este encuentro”, dijo.

Ludmila nunca bailó el tango. ”Yo crecí con Piazzolla, con el tango. Nunca tuve la oportunidad de experimentarlo. Quizá una vez que mi carrera de bailarina clásica se termine, tendré el tiempo de vivirlo”, dijo .”Escuchando la música se me ponía la piel de gallina, porque debe haber algo en el ADN que nos une. Es parte de nuestra historia, es parte de nuestra cultura, es la Argentina”.

Chambord. Enviada especial