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Tuesday, September 27, 2022

Antonio Flores, el hijo de Lola Flores, que no pudo vivir sin su madre y murió 14 días después que ella

Catorce días después de la muerte de su madre, la incomparable Lola Flores (1923-1995), su hijo Antonio fue encontrado muerto por una sobredosis de barbitúricos y alcohol.

El 16 de mayo de 1995, hace 37 años, España despidió a Lola Flores, La Faraona, fallecida en El Lerele, su residencia en el norte de Madrid, a raíz de un cáncer de mama. Su hijo no soportó esa pérdida y el 30 de mayo la acompañó en el camino a la eternidad. Antonio Flores tenía 34 años.

Buena parte de España no había salido del dolor por la muerte de Lola cuando se conoció la muerte de su hijo Antonio, con una carrera musical que tomaba una curva ascendente tras varios infructuosos intentos de detener su adicción a la heroína.

Una pérdida infinita

Antonio y Lola Flores, una poderosísima relación hijo-madre.

Antonio y Lola Flores, una poderosísima relación hijo-madre.

La familia Flores, El Pescailla (Antonio González, esposo de Lola) Lolita y Rosario en sólo dos semanas sufrieron lo que calificaron la muerte de su madre y su hermano como una “perdida infinita”.

El 30 de mayo de 1995, bien temprano, Irene Chamorro, compañera y ex pareja de Antonio entró en la cabaña, en El Lerele, la residencia familiar, y lo encontró en la cama.

“Me acerqué, le puse la mano en la boca, en la nariz y no respiraba”, contó Chamorro que intentó todo el tiempo apartar la idea del suicidio y señalaba que su muerte se debió a un infarto.

La autopsia dejó en evidencia que murió a las 5 de la mañana de ese día por haber ingerido una cantidad importante de barbitúricos (los mismos que usaba para controlar las compulsiones que tenía por la abstinencia a la heroína) con alcohol.

Rosario, la hermana menor, definió el vínculo de su madre con Antonio como un nudo difícil de desatar. “A mi hermano se lo llevó mi madre, ella le dijo tú te vienes conmigo y él le dijo sí, me voy. Él siempre decía que cuando se fuera mamá, se iría él. No sabía vivir sin mi madre”, agregó.

Lolita, la hermana mayor, señaló sobre la muerte de su hermano: “Siempre tenía la luz de su madre y cuando esa luz se apagó, fue a buscarla”.

Un final anunciado por el protagonista

Antonio Flores trabajó mucho en cine, pero también era un gran compositor.

Antonio Flores trabajó mucho en cine, pero también era un gran compositor.

Desde que a Lola Flores le diagnosticaron un cáncer de mama en 1972, al que sólo lo trataron con quimioterapia, ya que se opuso a que la operaran, el inevitable desenlace habría ido generando en Antonio ese deseo de seguirla.

Un deseo que por cierto no ocultó nunca. “No voy a vivir sin ella. Prefiero recordarla viva”, dijo en varias oportunidades y así fue que echó mano a lo que tenía, pastillas y alcohol, para cumplir esa promesa.

Hasta tal punto esa idea alteró a su madre, que en una oportunidad visitó a una influyente tarotista para preguntarle quién “partía” primero, si ella o su hijo, ya que además estaba bastante comprometido por su adicción a la heroína. “Te vas tu”, fue la escueta respuesta que consiguió Lola Flores y que de algún modo la tranquilizó.

Sus comienzos

Antonio Flores nació el 14 de noviembre de 1961, en Madrid, hijo de La Faraona y de Antonio González “El Pescailla”. Cantante, guitarrista y compositor, desarrolló desde el pop una carrera que terminó por darle una voz propia a su música, una síntesis de pop-rock y flamenco.

Cinco discos y al menos ocho antologías marcan claramente ese proceso, de músico casi de cover a cantar sus propias composiciones. Su primer disco, Antonio, lanzado en 1980, tuvo su hit, No dudaría, escrito por él y que provocó que la crítica se fijará en Flores no tanto como el hijo de…, sino como artista.

Es indudable que ser hijo de La Faraona le permitió una rápida y mayor exposición tanto en las revistas como en la televisión, lo cual estimuló a Antonio a continuar en esta carrera, ya que el cine lo tentaba todo el tiempo, era taquillero.

Familia flamenca: Rosario, Antonio, Lola y Lolita Flores.

Familia flamenca: Rosario, Antonio, Lola y Lolita Flores.

Al año siguiente, 1981, con 20 años sacó su segundo trabajo Al caer el sol, con un tema de Charly García, El fantasma de Canterville, y otro de Joaquín Sabina, Pongamos que hablo de Madrid, en una versión rockera que fue un verdadero éxito.

Su guitarrista argentino

“Lo conocí en las oficinas de Sony, en Madrid. Yo trabajaba como sesionista en las producciones de Jorge Alvarez, que tenía como artista a Antonio. Me quiso conocer porque había tocado en sus discos. Era muy joven y me propusieron que fuera parte de su banda, ya que quería salir a tocar”, señaló el guitarrista de blues, el argentino Miguel Vilanova “Botafogo”.

“Cuando salimos le dije que teníamos que hablar y aceptó, pero era un niño VIP y en cuanto pisamos la calle empezaron a seguirlo y a pedirle autógrafos. Nos tuvimos que refugiar en un pequeño bar para charlar”, contó Botafogo.

El guitarrista Miguel Vilanova "Botafogo". Foto:: Gerardo Dell'Oro

El guitarrista Miguel Vilanova “Botafogo”. Foto:: Gerardo Dell’Oro

Él entendió cómo debíamos trabajar y cuánto tendría que ganar cada músico, porque en Sony pretendían que el 90 por ciento fuese para él y el restante 10 para la banda. Y lo aceptó sin problemas”, añadió el músico que se convirtió en una especie de director musical de la banda de Antonio.

Y sigue: “Era un profesional, me imagino que eso lo mamó en su casa; ensayamos bastante; llegaba temprano, se iba último. Necesitaba su propia banda para desarrollarse. Había intentos de que lo acompañara en un disco Barón Rojo, una banda heavy; le dije ‘te va aplastar, vas a quedar atrás´”.

Y sigue con su recuerdo: “En los ensayos empezamos a hacer temas de Pappo, de Spinetta. Yo le decía que teníamos que sonar potente y los temas tenían que serlo.

“Debutamos en un festival en la costa mediterránea y nos hicieron una jugada fea; íbamos a abrir el festival y nuestra prueba de sonido fue al final, mientras lo estábamos haciendo abrieron las puertas y entró la gente corriendo hacía el escenario.

“¿Qué hacemos”, me preguntó. “Nos quedamos tocando”, le dije y todo salió muy bien, al punto que un momento, Antonio se tiró sobre la gente y empezó a correr alrededor del campo, iba descalzo, y la gente comenzó a correr detrás de él. Lo pienso ahora y digo parecía Forrest Gump”.

“Era sensible, dulce, un gran amigo; fuimos bastante cercanos en un momento, sobre todo, cuándo estaba haciendo la mili (conscripción), lo iba a buscar cuando salía. Iba a su casa, él venía a la mía. Comenzó a drogarse como un juego y se le fue de las manos.

“En varias charlas salía el tema de su madre, a quien vi en la apertura del Studio 54, en Madrid y sí, que era tremenda, y siempre decía “Cuando se vaya, yo me voy con ella. Me pongo dos gramos puros y me voy sin dolor”. Tenía talento, era un artista”, agregó el guitarrista.

Antonio Flores tuvo en su banda a dos argentinos: Miguel Vilanova, "Botafogo", y Gabriel "El conejo" Jolivet.

Antonio Flores tuvo en su banda a dos argentinos: Miguel Vilanova, “Botafogo”, y Gabriel “El conejo” Jolivet.

Un debut precoz y personajes a su medida

En el cine. Antonio Flores debutó a los 8 años en la película El taxi de los conflictos (1969), pasarían 13 años hasta que filmó Colegas (1982), donde hace de él mismo y graba con la banda Cucharada el tema Lejos de aquí. La música de la película gana en el Festival de Huelva y Flores se presentó con Cucharada, en la que además de Botafogo estaba el guitarrista argentino Gabriel Jolivet, “El conejo”.

Vendrían después otros filmes como Balcón abierto (1984), Calé (1987), Sangre y arena (1989), en el que también trabaja Sharon Stone. Hizo televisión en la serie Gatos en el tejado (1988), protagonizada por José Sacristán y Océano (1989).

Por esta época, saca su tercer disco Gran Vía (1988), que pasa inadvertido, pero que con los años logró un espacio propio.

De algún modo, su actividad como actor descuidó la música; en la década del ’90 filma casi una película por año hasta su muerte; en 1990 participa en La mujer y el pelele; en 1992, Chechu y familia; en 1993, Cautivos de la sombra; en 1994, El coraje de vivir y en 1995, Fiesta.

La poca repercusión de su disco Gran Vía junto con su adicción oscurecen su carrera musical que comienza recobrar velocidad a partir de las composiciones que Antonio escribe para sus hermanas. Rosario graba dos discos exitosos: De ley (1992) y Siento (1993), con temas escritos por él.

En 1994, Antonio Flores graba lo que sería su disco consagratorio, Cosas mías, con el tema Alba dedicado a su hija (Alba Flores es hoy una de las actrices de la serie La casa de papel). Es en este álbum donde esa síntesis que hace del pop con el flamenco suena personal, propia.

Alba Flores: hija de Antonio, nieta de Lola y protagonista de "La casa de papel". Foto AFP/ Gabriel Bouys

Alba Flores: hija de Antonio, nieta de Lola y protagonista de “La casa de papel”. Foto AFP/ Gabriel Bouys

Las drogas, ese juego que acabó mal

Las drogas en la vida de Flores habrían comenzado como un juego que se convirtió en su propio calvario y en el de su familia.

En 1982, Antonio conoció a una argentina, Caty, con quien comenzó a consumir heroína y que luego de muchas vueltas, Lola consiguió subirla a un avión de regreso a su país donde, al parecer, murió años después a causa de las drogas. Tras Caty llegaría una Miss Universo, Amparo Muñoz, que con serios problemas de adicción a la heroína profundizó el problema de Antonio.

En su libro de La vida es el precio: memorias, Muñoz cuenta que una noche, Antonio quiso arrojarse al vacío desde la terraza del piso de su representante. “Tuve que llamar a Lola”.

En una entrevista al magazine de El Mundo, en 1994, Lola Flores confesaba haber estado a punto de tirar la toalla durante los once años que duró la adicción de Antonio.

“Llegué al extremo de querer tomarme un tubo de pastillas o tirarme por la ventana. No podía más, había agotado mi capacidad de sufrimiento. Mi hijo ha estado como siete veces al borde de la muerte, ha tenido todos los accidentes de coches habidos y por haber y hasta con las drogas, prácticamente lo daban por muerto…”

Yo no soy madre coraje, pero las madres aguantamos lo que nos echen. Lo que me ha pasado a mí, le puede pasar a cualquiera, ya puedes ser la más santa y más entregada del mundo. He presumido de ser la mejor amiga de mis hijos, porque siempre quise que me contaran sus cosas antes que a nadie y teniendo mis ojos puestos en el único varón, imagínense el drama”.

Según cuentan, una de las escenas más fuertes que vivieron Lola y Antonio fue durante una tarde en la que Antonio no había podido comprar drogas y estaba en plena abstinencia, con un “mono” de novela.

Antonio Flores, en su boda con Ana Villa, un oasis en su vida.

Antonio Flores, en su boda con Ana Villa, un oasis en su vida.

Estaba en su cabaña en El Lerele, que la madre hizo construir en su residencia para tenerlo cerca, y llegó Lola con drogas y le dijo que quería usarlas y saber qué sentía cuando las consumía para haberse arruinado la vida. Antonio se negó a hacerlo y Lola insistió y volvió a negarse y así en ese tira y afloja, Lola se fue con las drogas.

Fueron años duros para la familia Flores, pero en ese doloroso tránsito tuvieron un oasis cuando Antonio se casó con Ana Villa, en 1986, del que nació Alba, en octubre de 1987. Antonio estuvo un año limpio, pero no logró sostener su recuperación y aunque se divorciaron en 1989, Ana se mantuvo siempre cerca de la familia Flores.

Sus últimos días

Antonio no asistió al sepelio y entierro de su madre, el 17 de mayo. Tras nueve días de muchísimo alcohol, el viernes 26 de mayo, subió al escenario del pabellón Anaitasuna, en Pamplona. Unas 2000 personas asistieron al concierto y la televisión lo mostró con aspecto agotado, una mano enyesada y lentes negros y si bien habían convenido en no hablar con el periodismo sobre su madre, él fue quien sacó el tema tras el show.

“Lloré con Camarón (se refiere al genial cantaor Camarón de la Isla 1950-1992), porque se había muerto un genio y ahora he llorado porque ha muerto otro genio, se ha muerto mi madre”.

El 27 de mayo se realizó una reunión en la casa del productor Paco Martin, que había hecho firmar a Antonio para el sello Twins y su recuerdo apunta a que toda la cena fue eclipsada por el recuerdo de Lola.

El 29 de mayo se reunieron en El Lerele El Pescaílla, Rosario Flores, Antonio Carmona, Antonio Villa, las hermanas Chamorro y el representante del cantante, El Chirla.

Tras la reunión, Antonio pidió a las hermanas Chamorro que no lo dejasen solo y así lo hicieron. Ya entrada la noche, el cantante se puso el traje de baño y fue a la pileta, aunque nunca llegó a entrar. Más tarde, se fue a dormir a su cabaña y las dos hermanas lo oyeron roncar y lo dejaron dormir. Nunca se despertó.

Lamentablemente, Antonio Flores cumplió su palabra y terminó con su vida. Por alguna razón no estaba hecho para vivir sin su madre.

WD

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Reference from clarin www.clarin.com

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